Friday, January 19, 2007

Tecnologias de la Comunicacion y Sociedad

Tecnologias de la Comunicacion y Sociedad

Wednesday, March 15, 2006

Material: Bustamante

Material: Bustamante

Wednesday, February 22, 2006

Jesús Martín Barbero

Nuevas tecnicidades y culturas locales. Ejes de una propuesta
Jesús Martín-Barbero

El profundo avance en la democratización de la cultura y el conocimiento, potenciado por las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, se percibe entrabado por una serie de "perversiones". Elaborar nuevas formas de regulación democrática para salvaguardar los derechos e intereses de las colectividades y los múltiples modos de derechos de autor, es uno de los desafíos del presente ( 1).
The tremendous advances made in the democratization of culture and knowledge, strengthened by new information and communication technologies, is considered to be threatened by a series of “perversions.” One of the challenges of today is the development of new forms of democratic regulation designed to safeguard the rights and interest of groups or communities and the many forms author’s rights take.
Lo más relevante es el potencial estratégico que las redes digitales han empezado a representar en la integración sociocultural del espacio latinoamericano
Pese a las precarias condiciones de las redes y la creatividad digitales en Latinoamérica representan el surgimiento de un nuevo espacio público y nuevos modos de creación cultural
Hay sin duda una convergencia a establecer entre alfabetización letrada y alfabetización virtual
La puesta en red digital del patrimonio se ofrece hoy como posibilidad estratégica tanto de su conservación como de la democratización de sus usos
Las redes culturales se están convirtiendo en el nuevo espacio público de intermediación
La situación: entre trampas digitales y ausencia de políticas públicas
Por primera vez en la historia de la humanidad, el acceso de las mayorías a lo mejor y mayor de la creación cultural, artística y científica ha sido posible gracias a la revolución digital. Pero ese profundo y revolucionario avance en la democratización de la cultura y el conocimiento se ve hoy entrabado por variadas perversiones: desde la imposibilidad de unas mínimas reglas de juego que regulen a nivel mundial los nuevos derechos que la propia informatización de la sociedad entraña, hasta la trampa que, diciendo defender la "propiedad intelectual" de los bienes y servicios culturales, la transforma en negación a las potencialidades de democratización cultural mediante la más sofisticada legitimación del negocio. Es todo el sentido político y social de las transformaciones tecnológicas el que se halla aquí en juego, exigiendo a juristas e ingenieros de sistemas, a creadores y gestores, a políticos y teóricos de la informática, un esfuerzo de análisis e imaginación capaz de elaborar nuevas formas de regulación democrática que salvaguarden a la vez los derechos e intereses de las colectividades y los múltiples modos de derechos de autor, esto es, sin confundirlos con los intereses de los grandes conglomerados de las industrias culturales. En el fondo, de lo que se trata es del modo en que las nuevas culturas digitales trastornan la noción misma de propiedad al insertar la negación de la cultura a ser reducida a negocio en el centro mismo de la llamada nueva economía o economía informacional. Ahí esta la batalla de los gobiernos nacionales, como el de Canadá o Brasil, por escapar al monopolio de Microsoft y lograr la "libertad de software" para sus países. Porque si la Sociedad de la Información (SI) quiere ser mínimamente igualitaria, sólo podrá lograrlo liberando las potencialidades socioculturales de la nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) de las trabas provenientes de los monopolios que asocian a los productores y los medios masivos con los bancos y las industrias publicitarias, constituyendo así un nuevo tipo de conglomerado informacional cuya sesgada visión de la ‘propiedad intelectual’ considera valioso no el acceso al bien intelectual sino solamente la expansión de la propiedad.
El desarrollo de las redes digitales se halla además marcado todavía en Latinoamérica por una concepción altamente instrumental –esto es, no cultural ni ciudadana– que está impidiendo insertarlas en los planes nacionales de desarrollo nacional y de democratización local, lo que exigiría privilegiar no las tecnologías de punta, sino aquellos servicios que mejor respondan a las necesidades de las colectividades locales potenciando su creatividad social y cultural que es la que única que efectivamente refuerza los lazos comunitarios.
De otro lado, la interacción de la escuela pública con los actuales desarrollos de las tecnologías digitales, aunque están reconfigurando profunda y aceleradamente tanto los modos de producción y circulación del conocimiento como los mapas laborales y profesionales, sigue siendo muy escasa además de instrumental. Y ello cuando los cambios más de fondo que acarrea la SI tienen justamente que ver con transformaciones en las condiciones de existencia del trabajador y el nuevo sentido del trabajo, ambos ligados estrechamente al campo de la educación: a nuevas destrezas mentales requeridas por los nuevos oficios, nuevas modalidades de aprendizaje formales y no formales, nuevas formas de relación entre trabajo y juego, entre el espacio doméstico y el lugar de trabajo.
Aun con la precariedad que atraviesan las economías de la región, y su fuerte sesgo urbano-metropolitano, las redes informáticas se hallan sin embargo movilizadas por un cierto desarrollo de su acceso, desarrollo debido en gran parte, y paradójicamente, a ese otro flujo que es el de los millones de emigrantes a EEUU y la UE, y que han encontrado en Internet el modo más barato y rápido de comunicación entre familias de uno y otro lado. Pero lo más relevante en este ámbito es sin duda el potencial estratégico que las redes digitales han empezado a representar en la integración sociocultural del espacio latinoamericano movilizando medios de comunitarios de prensa, radio y televisión, creadores y gestores culturales, investigaciones científicas y experimentaciones artísticas. Tanto en los pequeños municipios rurales como en grandes barrios urbanos de los sectores populares, entre jóvenes urbanos como incluso en algunas comunidades indígenas, hay una intensiva apropiación comunitaria de las nuevas posibilidades que abren las redes a la radio y a la televisión comunitarias, desde las que se están rehaciendo el tejido colectivo mediante la memoria y la contrainformación.
Es también notable el crecimiento en Latinoamérica de sitios web no comerciales y explícitamente culturales y educativos no formales, aunque es justamente en este campo donde las diferencias cuantitativas y cualitativas entre países de la región se hacen más notorias y desequilibradoras. Con otro elemento característico del uso latinoamericano de las redes: el altísimo porcentaje de los jóvenes. Según lo muestra un reciente estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), casi la mitad de la población conectada tiene menos de 25 años (49 por ciento en Brasil, 55 por ciento en México). Una buena muestra de esto es Brasil donde, mientras sólo el 3 por ciento entre los mayores de 45 años ha usado Internet, lo ha usado ya el 16 por ciento de los jóvenes entre 14 y 19 años, y el 11 por ciento entre 20 y 35 años.
Y no obstante las precarias condiciones en que las redes y la creatividad digitales se desarrollan en Latinoamérica ellas representan cada día más el incontenible surgimiento y conformación de un nuevo espacio público y nuevos modos de creación cultural. Desde las redes barriales argentinas a las de emigrantes ecuatorianos en España que hablan quechua, o de los mexicanos en EEUU que pasean a la Virgen de Guadalupe vestida de chicana y en moto, desde el netart plástico y musical que los jóvenes hacen de una punta a la otra de la región hasta las webs de participación en las decisiones de política municipal en Uruguay o las de reconversión de los saberes profesionales en Chile y en Colombia, el ciberespacio hace ya parte constitutiva del espacio cultural iberoamericano en construcción.
Escenarios/propuestas de futuro
Así como en la base material de la inserción en la SI se hallan unas infraestructuras técnicas, para apropiarse de los beneficios procurados por las TIC los países latinoamericanos van a requerir dotarse de una nueva base cultural que posibilite el acceso real de las mayorías a los diversos usos de las TIC y a su apropiación y producción creativa. Proporcionar a nuestras sociedades latinoamericanas en su conjunto esa base cultural va requerir de un proyecto tan exigente, y de tanto o mayor empeño, que la dotación de infraestructuras materiales. Este proyecto está articulado sobre cuatro ejes: alfabetización virtual, prorización de la investigación sobre los modos de apropiación local de las culturas virtuales, digitalización de los diversos "mundos" patrimoniales y la potenciación de la creatividad en la Red.
Alfabetización virtual
Entendemos por alfabetización virtual el aprendizaje del conjunto de destrezas mentales, hábitos operacionales y talante interactivo sin los cuales la presencia de las tecnologías entre la mayoría de la población será desaprovechada, o pervertida por el usufructo que de ella hace una minoría en su particular beneficio. Así como en otro momento de su historia toda Latinoamérica se dio como proyecto social básico la alfabetización de adultos, así ahora nuestras sociedades se hallan necesitadas de un nuevo proyecto de alfabetización virtual no de un grupo social particular sino del conjunto de la población, desde los niños a los ancianos, desde las comunidades urbanas a las rurales y aun las indígenas, los trabajadores y los desempleados, los desplazados y los discapacitados.
Se trata de una alfabetización cuya principal peculiaridad reside en ser interactiva, esto es en la que el aprendizaje se realiza mediante el proceso mismo de uso de la tecnología. Un uso que puede y en ciertos casos deberá ser orientado, pero que en ningún caso puede ser suplido por meros conocimientos convencionales. Hay sin duda una convergencia a establecer entre alfabetización letrada y alfabetización virtual, de manera que aquella sea integrada a ésta como factor dinamizador de los procesos pero a sabiendas de que la cultura virtual reordena las mediaciones simbólicas sobre las que pivota la cultura letrada al replantear no pocas de las demarcaciones espacio-temporales que ésta supone. Navegar es también leer, pero no de izquierda a derecha ni de arriba abajo, ni siguiendo la secuencia de las páginas, sino atravesando textos, imágenes, sonidos, conectados entre sí por muy diversos modos de articulación, simulación, modelado, juego. Modos esos de articulación virtual cuyas habilidades hacen parte indispensable de los saberes que requiere cada día con mayor frecuencia el mundo laboral y cultural de hoy.
La infraestructura de las bibliotecas públicas y los centros culturales deberá convertirse en espacio estratégico del SPIC (servicio público de información y comunicación), como punto de acceso básico por parte de las mayorías a las redes y como lugar de alfabetización virtual. La complementariedad entre los servicios tradicionales y los nuevos, que introducen las redes virtuales, debe ser asumida como desafío a la vez pedagógico y ciudadano ya que en ella se juega la estratégica relación entre información, interacción creativa y participación social.
Investigación de los modos de apropiación de las culturas virtuales
Junto con la nueva alfabetización, la inserción de nuestros países en los desafíos y potencialidades de las TIC pasa por un proyecto compartido de investigación acerca de los modos como las culturas locales –municipios, etnias, regiones– se están apropiando de las culturas virtuales, esto es, de las modalidades de interacción con las redes de información que las comunidades seleccionan y desarrollan, de las transformaciones que sus usos introducen en la vida colectiva, y de los nuevos recursos –técnicos y humanos– requeridos para volver socialmente creativas y productivas esas interacciones. Justamente porque lo que producen las nuevas TIC es el desanclaje de las culturales territoriales y su inserción en los ritmos y virtualidades del ciberespacio, nuestro sistema educativo y cultural necesita hacer un seguimiento cercano y permanente de las formas en que las diversas culturas territoriales están procesando los cambios. Y para ello será vital diferenciar edades, género, ciudades grandes y pequeñas, ámbitos rurales industrializados y subdesarrollados, etc.
Digitalización del patrimonio
La puesta en red digital del patrimonio se ofrece hoy como posibilidad estratégica tanto de su conservación como de la democratización de sus usos. La primera no necesita mayor argumentación, dada la fragilidad de muchos de los documentos y otros bienes culturales y la fragmentariedad y precariedad de no pocos utensilios. La conservación digital no sólo posibilita la protección de los bienes, también facilita su estudio y su permanente activación, esto es su puesta en conexión con otros ya en términos cronológicos o temáticos, generales o especializados.
La digitalización hace asimismo posible la visibilización local y mundial de nuestro patrimonio, incluyendo aquí de modo especial la puesta en común de los diversos patrimonios nacionales y locales latinoamericanos. De un lado, se trata de democratizar, esto es de acercar el acervo patrimonial de estos países a sus propios ciudadanos para su conocimiento y disfrute, para el cuidado de la memoria histórica "real" –no oficial ni homogénea sino plural– y su apropiación por parte de las diversas generaciones y poblaciones hasta la más alejada de las metrópolis. Y de otra parte, se trata de una nueva manera como nuestras culturas pueden estar en el mundo, mostrando la riqueza de la historia y la creatividad del presente, desmontando clichés y estereotipos exóticos, atrayendo turismo. Y ello en las múltiples formas en las que hoy posibilita el hipertexto: en imágenes fijas y móviles, en sonoridades y músicas, en códices y textos. Mediante bancos de datos, imágenes, narraciones orales, músicas, canciones, fondos temáticos o exposiciones virtuales.
Potenciación de la creatividad en la web
Las redes digitales no son únicamente un lugar de conservación y difusión de los bienes culturales y artísticos, sino un espacio de experimentación y creación. La experimentación hipertextual posibilita nuevas formas de hacer arte mediante arquitecturas de lenguajes que hasta ahora no habían sido posibles. De otro lado la conectividad interactiva replantea la excepcionalidad de las "obras" y emborrona la singularidad del artista desplazando los ejes de lo estético hacia las interacciones y los acontecimientos, esto es hacia un tipo de "obra" permanentemente abierta a la colaboración de los navegantes creativos. Metáfora de las nuevas modalidades de lo social, la creación en la web posibilita performatividades estéticas que la virtualidad abre no sólo para el campo del arte en particular sino también para la recreación de la participación social y política que pasa por la activación de las diversas sensibilidades y socialidades hasta ahora tenidas como incapaces de actuar y de crear, y de interactuar con la contemporaneidad técnica. Se trata a la vez de uno de los más fecundos ámbitos de la cooperación cultural hoy. Animadas cotidianamente por artistas y por gestores, por formadores y por instituciones municipales y comunidades barriales, las redes culturales entrañan una enorme ganancia: el que una de las tareas asumidas por muchos de los nuevos actores sea la de veedores ciudadanos, empeñados en la fiscalización de los proyectos y las decisiones de las que parten, de los dineros y de los tipos de intercambio promovidos por la cooperación internacional. Las redes culturales se están convirtiendo en el nuevo espacio público de intermediación entre actores diversos de un mismo país, entre actores del mismo ámbito –políticas, gestión, formación– en diversos países, o bien movilizando transversalidades y transdisplinariedades que enriquecen desde el campo político el trabajo académico y desde el de la creación artística al campo político. Estamos ante la posibilidad histórica, no sólo tecnológica sino ciudadana, de renovar radicalmente el entramado político de la cooperación cultural tejiendo redes que enlacen cada día más el mundo de los artistas y trabajadores culturales con el de instituciones territoriales, las organizaciones sociales y los organismos internacionales.
Bibliografía
TEDESCO, J. C.: Educar en la sociedad del conocimiento, FCE, Buenos Aires, 2000.
KLIKSBERG, B. y TOMASSINI, L. (comp.): Capital social y cultura: claves estratégicas para el desarrollo, BID/F.C.E., Buenos Aires, 2000.
MASTRINI, G. y BOLAÑO, C. (ed.): Globalización y monopolios en la comunicación de América Latina, Biblos, Buenos Aires, 2000.
BUSTAMANTE, E. (coord.): Comunicación y cultura en la era digital. Industrias, mercados y diversidad en España, Gedisa, Barcelona, 2002.
GARCÍA CANCLINI, N. (coord.): Iberoamérica 2002.Diagnóstico y propuestas para el Desarrollo cultural, OEI/Santillana, México, 2002.
FINQUELEVICH, S. (coord.): Ciudadanos a la red, CICCUS/La Crujía, Buenos Aires, 2000.
PISTCITELLI, A.:Ciberculturas en la era de las máquinas inteligentes, Paidós, Buenos Aires, 2002.
TREJO DELABRE, R.: «Orden global y dimensiones locales en el universo digital», Revista Iberoamericana de Ciencia, Tecnología, Sociedad e Innovación, núm. 1, Madrid, 2001.
—«Internet, la gran conversación», Iberoamericana, del Ibero-Amerikanisches Institut de Berlín, 2002.
Documentos latinoamericanos concernientes a la CMSI
CEPAL
http://www.cepal.cl/publicaciones/DesarrolloProductivo/1/LCG2195Rev1P/lcg2195e2.pdf
Mov.sociales:
http://www.movimientos.org/foro_comunicacion/index2.php3?Seccion=Documentos
El sector privado latinoamericano ante la CMSI:
http://www.ahciet.net/agenda/Evento.asp?idEvnt=88&a=2003
Cidade do conhecimento: http://www.cidade.usp.br/
A Sociedade Digital®, Portal Iberoamericano da Sociedade da Informacao
< http://www.asociedadedigital.org/>
La sociedad civil en la CMSI: http://www.geneva2003.org/wsis/indexa03.htm
Las mujeres en la CMSI: http://www.nodo50.org/mujeresred/wsis-genero.html
Notas al pie
[1] Lo que se recoge en este texto hace parte de una propuesta solicitada por el Convenio Andrés Bello para la ampliación del Área de Cultura hacia el campo de las culturas virtuales.

Jesús Martín Barbero

Nuevas tecnicidades y culturas locales. Ejes de una propuesta
Jesús Martín-Barbero

El profundo avance en la democratización de la cultura y el conocimiento, potenciado por las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, se percibe entrabado por una serie de "perversiones". Elaborar nuevas formas de regulación democrática para salvaguardar los derechos e intereses de las colectividades y los múltiples modos de derechos de autor, es uno de los desafíos del presente ( 1).
The tremendous advances made in the democratization of culture and knowledge, strengthened by new information and communication technologies, is considered to be threatened by a series of “perversions.” One of the challenges of today is the development of new forms of democratic regulation designed to safeguard the rights and interest of groups or communities and the many forms author’s rights take.
Lo más relevante es el potencial estratégico que las redes digitales han empezado a representar en la integración sociocultural del espacio latinoamericano
Pese a las precarias condiciones de las redes y la creatividad digitales en Latinoamérica representan el surgimiento de un nuevo espacio público y nuevos modos de creación cultural
Hay sin duda una convergencia a establecer entre alfabetización letrada y alfabetización virtual
La puesta en red digital del patrimonio se ofrece hoy como posibilidad estratégica tanto de su conservación como de la democratización de sus usos
Las redes culturales se están convirtiendo en el nuevo espacio público de intermediación
La situación: entre trampas digitales y ausencia de políticas públicas
Por primera vez en la historia de la humanidad, el acceso de las mayorías a lo mejor y mayor de la creación cultural, artística y científica ha sido posible gracias a la revolución digital. Pero ese profundo y revolucionario avance en la democratización de la cultura y el conocimiento se ve hoy entrabado por variadas perversiones: desde la imposibilidad de unas mínimas reglas de juego que regulen a nivel mundial los nuevos derechos que la propia informatización de la sociedad entraña, hasta la trampa que, diciendo defender la "propiedad intelectual" de los bienes y servicios culturales, la transforma en negación a las potencialidades de democratización cultural mediante la más sofisticada legitimación del negocio. Es todo el sentido político y social de las transformaciones tecnológicas el que se halla aquí en juego, exigiendo a juristas e ingenieros de sistemas, a creadores y gestores, a políticos y teóricos de la informática, un esfuerzo de análisis e imaginación capaz de elaborar nuevas formas de regulación democrática que salvaguarden a la vez los derechos e intereses de las colectividades y los múltiples modos de derechos de autor, esto es, sin confundirlos con los intereses de los grandes conglomerados de las industrias culturales. En el fondo, de lo que se trata es del modo en que las nuevas culturas digitales trastornan la noción misma de propiedad al insertar la negación de la cultura a ser reducida a negocio en el centro mismo de la llamada nueva economía o economía informacional. Ahí esta la batalla de los gobiernos nacionales, como el de Canadá o Brasil, por escapar al monopolio de Microsoft y lograr la "libertad de software" para sus países. Porque si la Sociedad de la Información (SI) quiere ser mínimamente igualitaria, sólo podrá lograrlo liberando las potencialidades socioculturales de la nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) de las trabas provenientes de los monopolios que asocian a los productores y los medios masivos con los bancos y las industrias publicitarias, constituyendo así un nuevo tipo de conglomerado informacional cuya sesgada visión de la ‘propiedad intelectual’ considera valioso no el acceso al bien intelectual sino solamente la expansión de la propiedad.
El desarrollo de las redes digitales se halla además marcado todavía en Latinoamérica por una concepción altamente instrumental –esto es, no cultural ni ciudadana– que está impidiendo insertarlas en los planes nacionales de desarrollo nacional y de democratización local, lo que exigiría privilegiar no las tecnologías de punta, sino aquellos servicios que mejor respondan a las necesidades de las colectividades locales potenciando su creatividad social y cultural que es la que única que efectivamente refuerza los lazos comunitarios.
De otro lado, la interacción de la escuela pública con los actuales desarrollos de las tecnologías digitales, aunque están reconfigurando profunda y aceleradamente tanto los modos de producción y circulación del conocimiento como los mapas laborales y profesionales, sigue siendo muy escasa además de instrumental. Y ello cuando los cambios más de fondo que acarrea la SI tienen justamente que ver con transformaciones en las condiciones de existencia del trabajador y el nuevo sentido del trabajo, ambos ligados estrechamente al campo de la educación: a nuevas destrezas mentales requeridas por los nuevos oficios, nuevas modalidades de aprendizaje formales y no formales, nuevas formas de relación entre trabajo y juego, entre el espacio doméstico y el lugar de trabajo.
Aun con la precariedad que atraviesan las economías de la región, y su fuerte sesgo urbano-metropolitano, las redes informáticas se hallan sin embargo movilizadas por un cierto desarrollo de su acceso, desarrollo debido en gran parte, y paradójicamente, a ese otro flujo que es el de los millones de emigrantes a EEUU y la UE, y que han encontrado en Internet el modo más barato y rápido de comunicación entre familias de uno y otro lado. Pero lo más relevante en este ámbito es sin duda el potencial estratégico que las redes digitales han empezado a representar en la integración sociocultural del espacio latinoamericano movilizando medios de comunitarios de prensa, radio y televisión, creadores y gestores culturales, investigaciones científicas y experimentaciones artísticas. Tanto en los pequeños municipios rurales como en grandes barrios urbanos de los sectores populares, entre jóvenes urbanos como incluso en algunas comunidades indígenas, hay una intensiva apropiación comunitaria de las nuevas posibilidades que abren las redes a la radio y a la televisión comunitarias, desde las que se están rehaciendo el tejido colectivo mediante la memoria y la contrainformación.
Es también notable el crecimiento en Latinoamérica de sitios web no comerciales y explícitamente culturales y educativos no formales, aunque es justamente en este campo donde las diferencias cuantitativas y cualitativas entre países de la región se hacen más notorias y desequilibradoras. Con otro elemento característico del uso latinoamericano de las redes: el altísimo porcentaje de los jóvenes. Según lo muestra un reciente estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), casi la mitad de la población conectada tiene menos de 25 años (49 por ciento en Brasil, 55 por ciento en México). Una buena muestra de esto es Brasil donde, mientras sólo el 3 por ciento entre los mayores de 45 años ha usado Internet, lo ha usado ya el 16 por ciento de los jóvenes entre 14 y 19 años, y el 11 por ciento entre 20 y 35 años.
Y no obstante las precarias condiciones en que las redes y la creatividad digitales se desarrollan en Latinoamérica ellas representan cada día más el incontenible surgimiento y conformación de un nuevo espacio público y nuevos modos de creación cultural. Desde las redes barriales argentinas a las de emigrantes ecuatorianos en España que hablan quechua, o de los mexicanos en EEUU que pasean a la Virgen de Guadalupe vestida de chicana y en moto, desde el netart plástico y musical que los jóvenes hacen de una punta a la otra de la región hasta las webs de participación en las decisiones de política municipal en Uruguay o las de reconversión de los saberes profesionales en Chile y en Colombia, el ciberespacio hace ya parte constitutiva del espacio cultural iberoamericano en construcción.
Escenarios/propuestas de futuro
Así como en la base material de la inserción en la SI se hallan unas infraestructuras técnicas, para apropiarse de los beneficios procurados por las TIC los países latinoamericanos van a requerir dotarse de una nueva base cultural que posibilite el acceso real de las mayorías a los diversos usos de las TIC y a su apropiación y producción creativa. Proporcionar a nuestras sociedades latinoamericanas en su conjunto esa base cultural va requerir de un proyecto tan exigente, y de tanto o mayor empeño, que la dotación de infraestructuras materiales. Este proyecto está articulado sobre cuatro ejes: alfabetización virtual, prorización de la investigación sobre los modos de apropiación local de las culturas virtuales, digitalización de los diversos "mundos" patrimoniales y la potenciación de la creatividad en la Red.
Alfabetización virtual
Entendemos por alfabetización virtual el aprendizaje del conjunto de destrezas mentales, hábitos operacionales y talante interactivo sin los cuales la presencia de las tecnologías entre la mayoría de la población será desaprovechada, o pervertida por el usufructo que de ella hace una minoría en su particular beneficio. Así como en otro momento de su historia toda Latinoamérica se dio como proyecto social básico la alfabetización de adultos, así ahora nuestras sociedades se hallan necesitadas de un nuevo proyecto de alfabetización virtual no de un grupo social particular sino del conjunto de la población, desde los niños a los ancianos, desde las comunidades urbanas a las rurales y aun las indígenas, los trabajadores y los desempleados, los desplazados y los discapacitados.
Se trata de una alfabetización cuya principal peculiaridad reside en ser interactiva, esto es en la que el aprendizaje se realiza mediante el proceso mismo de uso de la tecnología. Un uso que puede y en ciertos casos deberá ser orientado, pero que en ningún caso puede ser suplido por meros conocimientos convencionales. Hay sin duda una convergencia a establecer entre alfabetización letrada y alfabetización virtual, de manera que aquella sea integrada a ésta como factor dinamizador de los procesos pero a sabiendas de que la cultura virtual reordena las mediaciones simbólicas sobre las que pivota la cultura letrada al replantear no pocas de las demarcaciones espacio-temporales que ésta supone. Navegar es también leer, pero no de izquierda a derecha ni de arriba abajo, ni siguiendo la secuencia de las páginas, sino atravesando textos, imágenes, sonidos, conectados entre sí por muy diversos modos de articulación, simulación, modelado, juego. Modos esos de articulación virtual cuyas habilidades hacen parte indispensable de los saberes que requiere cada día con mayor frecuencia el mundo laboral y cultural de hoy.
La infraestructura de las bibliotecas públicas y los centros culturales deberá convertirse en espacio estratégico del SPIC (servicio público de información y comunicación), como punto de acceso básico por parte de las mayorías a las redes y como lugar de alfabetización virtual. La complementariedad entre los servicios tradicionales y los nuevos, que introducen las redes virtuales, debe ser asumida como desafío a la vez pedagógico y ciudadano ya que en ella se juega la estratégica relación entre información, interacción creativa y participación social.
Investigación de los modos de apropiación de las culturas virtuales
Junto con la nueva alfabetización, la inserción de nuestros países en los desafíos y potencialidades de las TIC pasa por un proyecto compartido de investigación acerca de los modos como las culturas locales –municipios, etnias, regiones– se están apropiando de las culturas virtuales, esto es, de las modalidades de interacción con las redes de información que las comunidades seleccionan y desarrollan, de las transformaciones que sus usos introducen en la vida colectiva, y de los nuevos recursos –técnicos y humanos– requeridos para volver socialmente creativas y productivas esas interacciones. Justamente porque lo que producen las nuevas TIC es el desanclaje de las culturales territoriales y su inserción en los ritmos y virtualidades del ciberespacio, nuestro sistema educativo y cultural necesita hacer un seguimiento cercano y permanente de las formas en que las diversas culturas territoriales están procesando los cambios. Y para ello será vital diferenciar edades, género, ciudades grandes y pequeñas, ámbitos rurales industrializados y subdesarrollados, etc.
Digitalización del patrimonio
La puesta en red digital del patrimonio se ofrece hoy como posibilidad estratégica tanto de su conservación como de la democratización de sus usos. La primera no necesita mayor argumentación, dada la fragilidad de muchos de los documentos y otros bienes culturales y la fragmentariedad y precariedad de no pocos utensilios. La conservación digital no sólo posibilita la protección de los bienes, también facilita su estudio y su permanente activación, esto es su puesta en conexión con otros ya en términos cronológicos o temáticos, generales o especializados.
La digitalización hace asimismo posible la visibilización local y mundial de nuestro patrimonio, incluyendo aquí de modo especial la puesta en común de los diversos patrimonios nacionales y locales latinoamericanos. De un lado, se trata de democratizar, esto es de acercar el acervo patrimonial de estos países a sus propios ciudadanos para su conocimiento y disfrute, para el cuidado de la memoria histórica "real" –no oficial ni homogénea sino plural– y su apropiación por parte de las diversas generaciones y poblaciones hasta la más alejada de las metrópolis. Y de otra parte, se trata de una nueva manera como nuestras culturas pueden estar en el mundo, mostrando la riqueza de la historia y la creatividad del presente, desmontando clichés y estereotipos exóticos, atrayendo turismo. Y ello en las múltiples formas en las que hoy posibilita el hipertexto: en imágenes fijas y móviles, en sonoridades y músicas, en códices y textos. Mediante bancos de datos, imágenes, narraciones orales, músicas, canciones, fondos temáticos o exposiciones virtuales.
Potenciación de la creatividad en la web
Las redes digitales no son únicamente un lugar de conservación y difusión de los bienes culturales y artísticos, sino un espacio de experimentación y creación. La experimentación hipertextual posibilita nuevas formas de hacer arte mediante arquitecturas de lenguajes que hasta ahora no habían sido posibles. De otro lado la conectividad interactiva replantea la excepcionalidad de las "obras" y emborrona la singularidad del artista desplazando los ejes de lo estético hacia las interacciones y los acontecimientos, esto es hacia un tipo de "obra" permanentemente abierta a la colaboración de los navegantes creativos. Metáfora de las nuevas modalidades de lo social, la creación en la web posibilita performatividades estéticas que la virtualidad abre no sólo para el campo del arte en particular sino también para la recreación de la participación social y política que pasa por la activación de las diversas sensibilidades y socialidades hasta ahora tenidas como incapaces de actuar y de crear, y de interactuar con la contemporaneidad técnica. Se trata a la vez de uno de los más fecundos ámbitos de la cooperación cultural hoy. Animadas cotidianamente por artistas y por gestores, por formadores y por instituciones municipales y comunidades barriales, las redes culturales entrañan una enorme ganancia: el que una de las tareas asumidas por muchos de los nuevos actores sea la de veedores ciudadanos, empeñados en la fiscalización de los proyectos y las decisiones de las que parten, de los dineros y de los tipos de intercambio promovidos por la cooperación internacional. Las redes culturales se están convirtiendo en el nuevo espacio público de intermediación entre actores diversos de un mismo país, entre actores del mismo ámbito –políticas, gestión, formación– en diversos países, o bien movilizando transversalidades y transdisplinariedades que enriquecen desde el campo político el trabajo académico y desde el de la creación artística al campo político. Estamos ante la posibilidad histórica, no sólo tecnológica sino ciudadana, de renovar radicalmente el entramado político de la cooperación cultural tejiendo redes que enlacen cada día más el mundo de los artistas y trabajadores culturales con el de instituciones territoriales, las organizaciones sociales y los organismos internacionales.
Bibliografía
TEDESCO, J. C.: Educar en la sociedad del conocimiento, FCE, Buenos Aires, 2000.
KLIKSBERG, B. y TOMASSINI, L. (comp.): Capital social y cultura: claves estratégicas para el desarrollo, BID/F.C.E., Buenos Aires, 2000.
MASTRINI, G. y BOLAÑO, C. (ed.): Globalización y monopolios en la comunicación de América Latina, Biblos, Buenos Aires, 2000.
BUSTAMANTE, E. (coord.): Comunicación y cultura en la era digital. Industrias, mercados y diversidad en España, Gedisa, Barcelona, 2002.
GARCÍA CANCLINI, N. (coord.): Iberoamérica 2002.Diagnóstico y propuestas para el Desarrollo cultural, OEI/Santillana, México, 2002.
FINQUELEVICH, S. (coord.): Ciudadanos a la red, CICCUS/La Crujía, Buenos Aires, 2000.
PISTCITELLI, A.:Ciberculturas en la era de las máquinas inteligentes, Paidós, Buenos Aires, 2002.
TREJO DELABRE, R.: «Orden global y dimensiones locales en el universo digital», Revista Iberoamericana de Ciencia, Tecnología, Sociedad e Innovación, núm. 1, Madrid, 2001.
—«Internet, la gran conversación», Iberoamericana, del Ibero-Amerikanisches Institut de Berlín, 2002.
Documentos latinoamericanos concernientes a la CMSI
CEPAL
http://www.cepal.cl/publicaciones/DesarrolloProductivo/1/LCG2195Rev1P/lcg2195e2.pdf
Mov.sociales:
http://www.movimientos.org/foro_comunicacion/index2.php3?Seccion=Documentos
El sector privado latinoamericano ante la CMSI:
http://www.ahciet.net/agenda/Evento.asp?idEvnt=88&a=2003
Cidade do conhecimento: http://www.cidade.usp.br/
A Sociedade Digital®, Portal Iberoamericano da Sociedade da Informacao
< http://www.asociedadedigital.org/>
La sociedad civil en la CMSI: http://www.geneva2003.org/wsis/indexa03.htm
Las mujeres en la CMSI: http://www.nodo50.org/mujeresred/wsis-genero.html
Notas al pie
[1] Lo que se recoge en este texto hace parte de una propuesta solicitada por el Convenio Andrés Bello para la ampliación del Área de Cultura hacia el campo de las culturas virtuales.
Nuevas tecnicidades y culturas locales. Ejes de una propuestaJesús Martín-Barbero
El profundo avance en la democratización de la cultura y el conocimiento, potenciado por las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, se percibe entrabado por una serie de "perversiones". Elaborar nuevas formas de regulación democrática para salvaguardar los derechos e intereses de las colectividades y los múltiples modos de derechos de autor, es uno de los desafíos del presente ( 1).
The tremendous advances made in the democratization of culture and knowledge, strengthened by new information and communication technologies, is considered to be threatened by a series of “perversions.” One of the challenges of today is the development of new forms of democratic regulation designed to safeguard the rights and interest of groups or communities and the many forms author’s rights take.
Lo más relevante es el potencial estratégico que las redes digitales han empezado a representar en la integración sociocultural del espacio latinoamericano
Pese a las precarias condiciones de las redes y la creatividad digitales en Latinoamérica representan el surgimiento de un nuevo espacio público y nuevos modos de creación cultural
Hay sin duda una convergencia a establecer entre alfabetización letrada y alfabetización virtual
La puesta en red digital del patrimonio se ofrece hoy como posibilidad estratégica tanto de su conservación como de la democratización de sus usos
Las redes culturales se están convirtiendo en el nuevo espacio público de intermediación
La situación: entre trampas digitales y ausencia de políticas públicas
Por primera vez en la historia de la humanidad, el acceso de las mayorías a lo mejor y mayor de la creación cultural, artística y científica ha sido posible gracias a la revolución digital. Pero ese profundo y revolucionario avance en la democratización de la cultura y el conocimiento se ve hoy entrabado por variadas perversiones: desde la imposibilidad de unas mínimas reglas de juego que regulen a nivel mundial los nuevos derechos que la propia informatización de la sociedad entraña, hasta la trampa que, diciendo defender la "propiedad intelectual" de los bienes y servicios culturales, la transforma en negación a las potencialidades de democratización cultural mediante la más sofisticada legitimación del negocio. Es todo el sentido político y social de las transformaciones tecnológicas el que se halla aquí en juego, exigiendo a juristas e ingenieros de sistemas, a creadores y gestores, a políticos y teóricos de la informática, un esfuerzo de análisis e imaginación capaz de elaborar nuevas formas de regulación democrática que salvaguarden a la vez los derechos e intereses de las colectividades y los múltiples modos de derechos de autor, esto es, sin confundirlos con los intereses de los grandes conglomerados de las industrias culturales. En el fondo, de lo que se trata es del modo en que las nuevas culturas digitales trastornan la noción misma de propiedad al insertar la negación de la cultura a ser reducida a negocio en el centro mismo de la llamada nueva economía o economía informacional. Ahí esta la batalla de los gobiernos nacionales, como el de Canadá o Brasil, por escapar al monopolio de Microsoft y lograr la "libertad de software" para sus países. Porque si la Sociedad de la Información (SI) quiere ser mínimamente igualitaria, sólo podrá lograrlo liberando las potencialidades socioculturales de la nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) de las trabas provenientes de los monopolios que asocian a los productores y los medios masivos con los bancos y las industrias publicitarias, constituyendo así un nuevo tipo de conglomerado informacional cuya sesgada visión de la ‘propiedad intelectual’ considera valioso no el acceso al bien intelectual sino solamente la expansión de la propiedad.
El desarrollo de las redes digitales se halla además marcado todavía en Latinoamérica por una concepción altamente instrumental –esto es, no cultural ni ciudadana– que está impidiendo insertarlas en los planes nacionales de desarrollo nacional y de democratización local, lo que exigiría privilegiar no las tecnologías de punta, sino aquellos servicios que mejor respondan a las necesidades de las colectividades locales potenciando su creatividad social y cultural que es la que única que efectivamente refuerza los lazos comunitarios.
De otro lado, la interacción de la escuela pública con los actuales desarrollos de las tecnologías digitales, aunque están reconfigurando profunda y aceleradamente tanto los modos de producción y circulación del conocimiento como los mapas laborales y profesionales, sigue siendo muy escasa además de instrumental. Y ello cuando los cambios más de fondo que acarrea la SI tienen justamente que ver con transformaciones en las condiciones de existencia del trabajador y el nuevo sentido del trabajo, ambos ligados estrechamente al campo de la educación: a nuevas destrezas mentales requeridas por los nuevos oficios, nuevas modalidades de aprendizaje formales y no formales, nuevas formas de relación entre trabajo y juego, entre el espacio doméstico y el lugar de trabajo.
Aun con la precariedad que atraviesan las economías de la región, y su fuerte sesgo urbano-metropolitano, las redes informáticas se hallan sin embargo movilizadas por un cierto desarrollo de su acceso, desarrollo debido en gran parte, y paradójicamente, a ese otro flujo que es el de los millones de emigrantes a EEUU y la UE, y que han encontrado en Internet el modo más barato y rápido de comunicación entre familias de uno y otro lado. Pero lo más relevante en este ámbito es sin duda el potencial estratégico que las redes digitales han empezado a representar en la integración sociocultural del espacio latinoamericano movilizando medios de comunitarios de prensa, radio y televisión, creadores y gestores culturales, investigaciones científicas y experimentaciones artísticas. Tanto en los pequeños municipios rurales como en grandes barrios urbanos de los sectores populares, entre jóvenes urbanos como incluso en algunas comunidades indígenas, hay una intensiva apropiación comunitaria de las nuevas posibilidades que abren las redes a la radio y a la televisión comunitarias, desde las que se están rehaciendo el tejido colectivo mediante la memoria y la contrainformación.
Es también notable el crecimiento en Latinoamérica de sitios web no comerciales y explícitamente culturales y educativos no formales, aunque es justamente en este campo donde las diferencias cuantitativas y cualitativas entre países de la región se hacen más notorias y desequilibradoras. Con otro elemento característico del uso latinoamericano de las redes: el altísimo porcentaje de los jóvenes. Según lo muestra un reciente estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), casi la mitad de la población conectada tiene menos de 25 años (49 por ciento en Brasil, 55 por ciento en México). Una buena muestra de esto es Brasil donde, mientras sólo el 3 por ciento entre los mayores de 45 años ha usado Internet, lo ha usado ya el 16 por ciento de los jóvenes entre 14 y 19 años, y el 11 por ciento entre 20 y 35 años.
Y no obstante las precarias condiciones en que las redes y la creatividad digitales se desarrollan en Latinoamérica ellas representan cada día más el incontenible surgimiento y conformación de un nuevo espacio público y nuevos modos de creación cultural. Desde las redes barriales argentinas a las de emigrantes ecuatorianos en España que hablan quechua, o de los mexicanos en EEUU que pasean a la Virgen de Guadalupe vestida de chicana y en moto, desde el netart plástico y musical que los jóvenes hacen de una punta a la otra de la región hasta las webs de participación en las decisiones de política municipal en Uruguay o las de reconversión de los saberes profesionales en Chile y en Colombia, el ciberespacio hace ya parte constitutiva del espacio cultural iberoamericano en construcción.
Escenarios/propuestas de futuro
Así como en la base material de la inserción en la SI se hallan unas infraestructuras técnicas, para apropiarse de los beneficios procurados por las TIC los países latinoamericanos van a requerir dotarse de una nueva base cultural que posibilite el acceso real de las mayorías a los diversos usos de las TIC y a su apropiación y producción creativa. Proporcionar a nuestras sociedades latinoamericanas en su conjunto esa base cultural va requerir de un proyecto tan exigente, y de tanto o mayor empeño, que la dotación de infraestructuras materiales. Este proyecto está articulado sobre cuatro ejes: alfabetización virtual, prorización de la investigación sobre los modos de apropiación local de las culturas virtuales, digitalización de los diversos "mundos" patrimoniales y la potenciación de la creatividad en la Red.
Alfabetización virtual
Entendemos por alfabetización virtual el aprendizaje del conjunto de destrezas mentales, hábitos operacionales y talante interactivo sin los cuales la presencia de las tecnologías entre la mayoría de la población será desaprovechada, o pervertida por el usufructo que de ella hace una minoría en su particular beneficio. Así como en otro momento de su historia toda Latinoamérica se dio como proyecto social básico la alfabetización de adultos, así ahora nuestras sociedades se hallan necesitadas de un nuevo proyecto de alfabetización virtual no de un grupo social particular sino del conjunto de la población, desde los niños a los ancianos, desde las comunidades urbanas a las rurales y aun las indígenas, los trabajadores y los desempleados, los desplazados y los discapacitados.
Se trata de una alfabetización cuya principal peculiaridad reside en ser interactiva, esto es en la que el aprendizaje se realiza mediante el proceso mismo de uso de la tecnología. Un uso que puede y en ciertos casos deberá ser orientado, pero que en ningún caso puede ser suplido por meros conocimientos convencionales. Hay sin duda una convergencia a establecer entre alfabetización letrada y alfabetización virtual, de manera que aquella sea integrada a ésta como factor dinamizador de los procesos pero a sabiendas de que la cultura virtual reordena las mediaciones simbólicas sobre las que pivota la cultura letrada al replantear no pocas de las demarcaciones espacio-temporales que ésta supone. Navegar es también leer, pero no de izquierda a derecha ni de arriba abajo, ni siguiendo la secuencia de las páginas, sino atravesando textos, imágenes, sonidos, conectados entre sí por muy diversos modos de articulación, simulación, modelado, juego. Modos esos de articulación virtual cuyas habilidades hacen parte indispensable de los saberes que requiere cada día con mayor frecuencia el mundo laboral y cultural de hoy.
La infraestructura de las bibliotecas públicas y los centros culturales deberá convertirse en espacio estratégico del SPIC (servicio público de información y comunicación), como punto de acceso básico por parte de las mayorías a las redes y como lugar de alfabetización virtual. La complementariedad entre los servicios tradicionales y los nuevos, que introducen las redes virtuales, debe ser asumida como desafío a la vez pedagógico y ciudadano ya que en ella se juega la estratégica relación entre información, interacción creativa y participación social.
Investigación de los modos de apropiación de las culturas virtuales
Junto con la nueva alfabetización, la inserción de nuestros países en los desafíos y potencialidades de las TIC pasa por un proyecto compartido de investigación acerca de los modos como las culturas locales –municipios, etnias, regiones– se están apropiando de las culturas virtuales, esto es, de las modalidades de interacción con las redes de información que las comunidades seleccionan y desarrollan, de las transformaciones que sus usos introducen en la vida colectiva, y de los nuevos recursos –técnicos y humanos– requeridos para volver socialmente creativas y productivas esas interacciones. Justamente porque lo que producen las nuevas TIC es el desanclaje de las culturales territoriales y su inserción en los ritmos y virtualidades del ciberespacio, nuestro sistema educativo y cultural necesita hacer un seguimiento cercano y permanente de las formas en que las diversas culturas territoriales están procesando los cambios. Y para ello será vital diferenciar edades, género, ciudades grandes y pequeñas, ámbitos rurales industrializados y subdesarrollados, etc.
Digitalización del patrimonio
La puesta en red digital del patrimonio se ofrece hoy como posibilidad estratégica tanto de su conservación como de la democratización de sus usos. La primera no necesita mayor argumentación, dada la fragilidad de muchos de los documentos y otros bienes culturales y la fragmentariedad y precariedad de no pocos utensilios. La conservación digital no sólo posibilita la protección de los bienes, también facilita su estudio y su permanente activación, esto es su puesta en conexión con otros ya en términos cronológicos o temáticos, generales o especializados.
La digitalización hace asimismo posible la visibilización local y mundial de nuestro patrimonio, incluyendo aquí de modo especial la puesta en común de los diversos patrimonios nacionales y locales latinoamericanos. De un lado, se trata de democratizar, esto es de acercar el acervo patrimonial de estos países a sus propios ciudadanos para su conocimiento y disfrute, para el cuidado de la memoria histórica "real" –no oficial ni homogénea sino plural– y su apropiación por parte de las diversas generaciones y poblaciones hasta la más alejada de las metrópolis. Y de otra parte, se trata de una nueva manera como nuestras culturas pueden estar en el mundo, mostrando la riqueza de la historia y la creatividad del presente, desmontando clichés y estereotipos exóticos, atrayendo turismo. Y ello en las múltiples formas en las que hoy posibilita el hipertexto: en imágenes fijas y móviles, en sonoridades y músicas, en códices y textos. Mediante bancos de datos, imágenes, narraciones orales, músicas, canciones, fondos temáticos o exposiciones virtuales.
Potenciación de la creatividad en la web
Las redes digitales no son únicamente un lugar de conservación y difusión de los bienes culturales y artísticos, sino un espacio de experimentación y creación. La experimentación hipertextual posibilita nuevas formas de hacer arte mediante arquitecturas de lenguajes que hasta ahora no habían sido posibles. De otro lado la conectividad interactiva replantea la excepcionalidad de las "obras" y emborrona la singularidad del artista desplazando los ejes de lo estético hacia las interacciones y los acontecimientos, esto es hacia un tipo de "obra" permanentemente abierta a la colaboración de los navegantes creativos. Metáfora de las nuevas modalidades de lo social, la creación en la web posibilita performatividades estéticas que la virtualidad abre no sólo para el campo del arte en particular sino también para la recreación de la participación social y política que pasa por la activación de las diversas sensibilidades y socialidades hasta ahora tenidas como incapaces de actuar y de crear, y de interactuar con la contemporaneidad técnica. Se trata a la vez de uno de los más fecundos ámbitos de la cooperación cultural hoy. Animadas cotidianamente por artistas y por gestores, por formadores y por instituciones municipales y comunidades barriales, las redes culturales entrañan una enorme ganancia: el que una de las tareas asumidas por muchos de los nuevos actores sea la de veedores ciudadanos, empeñados en la fiscalización de los proyectos y las decisiones de las que parten, de los dineros y de los tipos de intercambio promovidos por la cooperación internacional. Las redes culturales se están convirtiendo en el nuevo espacio público de intermediación entre actores diversos de un mismo país, entre actores del mismo ámbito –políticas, gestión, formación– en diversos países, o bien movilizando transversalidades y transdisplinariedades que enriquecen desde el campo político el trabajo académico y desde el de la creación artística al campo político. Estamos ante la posibilidad histórica, no sólo tecnológica sino ciudadana, de renovar radicalmente el entramado político de la cooperación cultural tejiendo redes que enlacen cada día más el mundo de los artistas y trabajadores culturales con el de instituciones territoriales, las organizaciones sociales y los organismos internacionales.
Bibliografía
TEDESCO, J. C.: Educar en la sociedad del conocimiento, FCE, Buenos Aires, 2000.
KLIKSBERG, B. y TOMASSINI, L. (comp.): Capital social y cultura: claves estratégicas para el desarrollo, BID/F.C.E., Buenos Aires, 2000.
MASTRINI, G. y BOLAÑO, C. (ed.): Globalización y monopolios en la comunicación de América Latina, Biblos, Buenos Aires, 2000.
BUSTAMANTE, E. (coord.): Comunicación y cultura en la era digital. Industrias, mercados y diversidad en España, Gedisa, Barcelona, 2002.
GARCÍA CANCLINI, N. (coord.): Iberoamérica 2002.Diagnóstico y propuestas para el Desarrollo cultural, OEI/Santillana, México, 2002.
FINQUELEVICH, S. (coord.): Ciudadanos a la red, CICCUS/La Crujía, Buenos Aires, 2000.
PISTCITELLI, A.:Ciberculturas en la era de las máquinas inteligentes, Paidós, Buenos Aires, 2002.
TREJO DELABRE, R.: «Orden global y dimensiones locales en el universo digital», Revista Iberoamericana de Ciencia, Tecnología, Sociedad e Innovación, núm. 1, Madrid, 2001.
—«Internet, la gran conversación», Iberoamericana, del Ibero-Amerikanisches Institut de Berlín, 2002.
Documentos latinoamericanos concernientes a la CMSI
CEPAL
http://www.cepal.cl/publicaciones/DesarrolloProductivo/1/LCG2195Rev1P/lcg2195e2.pdf
Mov.sociales:
http://www.movimientos.org/foro_comunicacion/index2.php3?Seccion=Documentos
El sector privado latinoamericano ante la CMSI:
http://www.ahciet.net/agenda/Evento.asp?idEvnt=88&a=2003
Cidade do conhecimento: http://www.cidade.usp.br/
A Sociedade Digital®, Portal Iberoamericano da Sociedade da Informacao
< http://www.asociedadedigital.org/>
La sociedad civil en la CMSI: http://www.geneva2003.org/wsis/indexa03.htm
Las mujeres en la CMSI: http://www.nodo50.org/mujeresred/wsis-genero.html
Notas al pie
[1] Lo que se recoge en este texto hace parte de una propuesta solicitada por el Convenio Andrés Bello para la ampliación del Área de Cultura hacia el campo de las culturas virtuales.

Tecnologias de la Comunicacion y Sociedad

Jesús Martín Barbero

Tuesday, February 14, 2006

Tecnologias de la Comunicacion y Sociedad

Tecnologias de la Comunicacion y Sociedad

Potenciando el Uso de ciertas Herramientas en un Diario Digital: el caso de la Interactividad

Por Manuel Frascaroli Número 45
ResumenPara hablar de interactividad en los medios digitales se puede apelar a diferentes definiciones, que consideran de distinto modo los instrumentos y la relación de la audiencia con el medio. Así se ha planteado que esto debería inclusive permitir seleccionar qué información desean los lectores y en qué orden; interactuar con miembros de la redacción y otros usuarios, y hasta contribuir (aunque sea potencialmente) en la generación de contenidos.
Potenciando el uso de ciertas herramientas en un diario digitalSi bien en los diarios digitales existen esbozos de interactividad aún son limitados, como en la selección de contenidos, el lector puede optar por recibir por e-mail determinadas secciones o suplementos del diario en función de sus preferencias individuales, y en algunos casos generar en los servicios de alerta como el provee el New York Times, sobre algunos temas en particular.
Respecto de la interacción con los miembros de la redacción y otros usuarios nuevamente nos encontramos con ciertas variantes, aunque siempre con limitaciones, como la publicación de una o varias direcciones institucionales del diario hasta la publicación del mail de cada periodista en cada información, a los chats y foros que constituyen puntos de encuentro virtual entre los lectores y con los miembros de la redacción que participen.
Boczkowki (1999) nos señalaba ya algunas diferencias en cuanto a modalidades de interacción con los lectores a través de la experiencia de un diario estadounidense donde se introdujo un conjunto de dispositivos tecnológicos tales como el intercambio de correos electrónicos para recibir los comentarios de los lectores y la exposición pública de esos intercambios. Una sección que originalmente se llamaba Mossberg’s Mailbox por el nombre del periodista que la desarrollaba, pasó a denominarse Question and Answer’ del The Wall Street Journal Interactive Edition. Inicialmente se citaba a los lectores anónimamente y a veces se cambiaban la formulación de las preguntas o se agrupaban varias inquietudes en una pregunta reformulada, para luego modificar esta mecánica y ahora reproducir los mensajes identificando sus autores. En cambio otro periodista que desarrollaba la columna The Front Lines Forum, había respetado siempre la identidad del lector y sin alterar el mensaje, dándole un rol más importante y un tono más conversacional.
Estas dos formas de trabajo condujeron a dos resultados editoriales diferentes como producto de la mediación introducida por los cambios tecnológicos y sociales. Pero, ambos columnistas reconocieron que la comunicación fue mas fluída con su audiencia vía e-mail en comparación con otros intercambio anteriores mediados por la tecnología tales como el teléfono y las cartas postales, lo que influenció sus practicas periodísticas, sin embargo los dos periodistas eran conscientes que los lectores con acceso a Internet no son una muestra representativa de la audiencia del diario impreso, aclara el autor.
A partir de éste ejemplo Boczkowski plantea se pueden ver dos cuestiones: que hay un contacto creciente entre el periodismo y su audiencia que afectó a los medios audiovisuales e impresos preexistentes. Como sugiere la experiencia de Mossberg y Petzinger Jr., el periodismo digital puede conducir a un mayor conocimiento de las prácticas de la audiencia, y hacia fuentes de contenido mas variadas. A mayor escala varios analistas ya se han cuestionado acerca de la capacidad que tiene la publicación online para desafiar las relación tradicional autor-lector (Morris and Ogan, 1996; Newhagen, Cordes and Levy, 1995)1. Y que la tecnología ya juega un papel importante en el trabajo de los periodistas y directores periodísticos.
En cuanto a la generación de contenidos, es aún más acotada esta opción, ya que todavía son más bien escasos los diarios que han constituído su propio weblog, o la implementación de foros (suelen ser por temas puntuales siempre propuestos por el medio), y unas pocas cartas al director, aunque algunos medios nacidos en la web han instrumentado la posibilidad de añadir comentarios a continuación de la notas y un diario coreano se redacta con la información enviada por los lectores básicamente.
Pero la interactividad como una de las características más importante en la relación entre los lectores y los medios de comunicación con presencia en Internet puede presentarse en distintos estadios y modelos de desarrollo, todos cercanos a un incipiente nacimiento, aunque prácticamente todo producto exitoso online debe necesariamente contar con un buen desarrollo de esta característica para crecer y captar el interés de los usuarios.
Ann Light, de la Universidad de Sussex, en Gran Bretaña, distinguió dos modelos de interactividad como resultado de su análisis a medios británicos. En el primero, que llama "inclusivo", existe una tendencia a colaborar con la audiencia para crear el producto. La propuesta de participación es concreta, de actualidad, sobre aspectos que afectan al usuario directamente, basada en la experiencia personal e influyente; es decir, la contribución del usuario tiene un efecto en el medio, ya sea en contenidos de la web o de otros productos informativos.
Por contra, en el segundo modelo, que denomina "autoritario", la participación está desvinculada del producto informativo y tiene una orientación más de servicio. El medio persigue reforzar su posición de referencia. Para ello, ofrece herramientas útiles al lector, como información personalizada y buscadores, pero cuando incluye canales de comunicación online (como buzones de correo electrónico) lo hace para atender demandas, no para buscar la colaboración del usuario, que se percibe como una pérdida de su predominio.
El modelo colaborativo "transforma a las audiencias en participantes potenciales, productivos", mientras su contrario "las transforma en consumidores individuales". Ambas modalidades no son excluyentes y pueden ser utilizadas por el mismo medio con objetivos distintos, aclara Light, especialmente en un momento en que los proveedores de información no disponen de una fórmula clara.
La importancia que los medios online dan a la interactividad y al papel de sus lectores se comprueba no sólo a través de sus opiniones e impresiones sino desmenuzando metodológicamente sus historias. ¿Son abiertas, es decir puede el usuario interactuar con el contenido, o cerradas; no puede? ¿El modelo de comunicación es uno-hacia-uno, uno-hacia-muchos, muchos-hacia-uno, muchos-hacia-muchos? ¿Moderada o sin control de ningún tipo?
Sobre 30 páginas principales de medios online considerados innovadores, menos de un tercio permitían una interacción con el contenido más allá de leer, ver o escuchar, según el análisis del lenguaje informativo en Internet que realizó Nora Paul, directora del Institute for New Media Studies de la Universidad de Minnesota. Otra prospección sobre las 39 historias más destacadas por su uso del medio en InsertTextHere mostró que el 70% de ellas ofrecía únicamente comunicación unidireccional2.
En otros casos, Paul demuestra que las historias interactivas interesan más a los lectores. La directora asegura que Internet ha producido un cambio de paradigma en el proceso de creación de información, que pasa de ser controlado por el productor de información a involucrar al usuario. Y avisa: "la clave para entender este cambio y utilizar con éxito el entorno digital como un espacio para crear informaciones es conocer a tu audiencia".
Pero parece que los periodistas no están muy interesados en conocer a su audiencia ni en tomar contacto con ellos. Especialmente en Gran Bretaña, donde Phil MacGregor, de la Universidad de Bournemouth, entrevistó a responsables de los principales medios con presencia online en ese país, entre ellos The Guardian, AOL, CNN y BBC News Online. Y posiblemente pueda tomarse aquella muestra cómo útil para muchos mercados como los occidentales donde las diferencias periodísticas entre países no son tan abismales como para no extrapolar los resultados.
Pese a que los datos que se extraen son muchas veces "frustrantes" y excesivamente "numéricos", McGregor constata en su estudio que estos "no siempre se buscan, no siempre se consultan, no se utilizan con consistencia y se evalúan junto con muchas otras variables invisibles en práctica". La tradicional costumbre de "trabajar por corazonadas, por valores periodísticos conocidos, con ignorancia de la audiencia, sigue viva", añade MacGregor.
El periodismo online sigue, a grandes rasgos, utilizando esquemas de toda la vida, en los que la audiencia es una masa uniforme y lejana. La interactividad como herramienta de trabajo y esquema mental no forma parte aún de la práctica periodística diaria.
Aunque exista cierta resistencia o desconocimiento por aprovechar el potencial de la interactividad, ya se han puesto en práctica algunas técnicas que han resultado positivas, así una receta válida es colocar al lector en el foco de atención y hacer que interactúe con el diario permanentemente. Como en “Amazon.com”, uno de los negocios más renombrados de Internet, donde se le pide al cliente que escriba su opinión sobre los libros que leyó, los diarios podrían seguir el ejemplo y pedirles a sus lectores que participen en foros de discusión o en encuestas de opinión, votar por los artículos leídos y recomendar, por qué no, otros vinculados con el tema. El diario puede hacer transparente esta participación y, por ejemplo, indicar los artículos más leídos.
Un estudio de la Universidad de Pennsylvania demuestra que, de este modo, se desarrolla un fuerte efecto de imitación y se produce una avalancha de clics sobre los primeros puestos. Así es que Clarín incorporó el listado de las 10 notas más leídas del día, tras La Nación que permite conocer las primeras 15 notas más vistas y revisar el ranking del día anterior además del actual. Algo que los diarios españoles El Mundo y El País venían aplicando y que en éste último tiene un desarrollo interesante, permite al lector recomendar la nota, la posibilidad de ver a continuación la escala de notas más recomendadas y la lista de las más visitadas o conocer las estadísticas de una nota individualmente, mostrando la cantidad de visitas, el numero de recomendaciones, de impresiones y de envíos por “e-mail”.
Pero no todos los medios y más bien pocos han asimilado la posibilidad de feedback entre el medio y sus lectores. No se ha superado esa casi única instancia de participación como la Carta al Director de las ediciones impresas, e inclusive no se ha superado la limitación impuesta al formato de papel por su extensión, ya que la capacidad cuasi infinita para publicar un mayor número de correspondencia no se implementa y normalmente se traspone las mismas cartas elegidas para la edición impresa.
Bien podrían publicarse a la vez las mismas cartas en ambas ediciones sumándole a la edición digital el plus de contar con un número importante de cartas de otros lectores que jamás tendrían cabida en el papel. Facilitar e implementar esta comunicación como con los restantes mecanismos de participación puestos a disposición del lector son las vías adecuadas para construir y afianzar la relación del lector con el medio y promover su sentido de pertenencia y participación.
Frente a esto, Albarrán de Alba también encuentra que los diarios mexicanos mantienen un esquema de comunicación unidireccional, condenando al usuario como en las ediciones impresas a ser un mero receptor, ya que son pocos los medios que exponen algún tipo de interactividad.
Hay una gran disparidad de formas de aplicar algunas herramientas de interactividad y también en ello, se percibe cómo los diarios entienden el nuevo medio. En realidad la participación del lector según la adecuación de los sitios a esos lineamientos que más se acercan a lo que considera una de las características propias de Internet, la interactividad, permiten determinadas opciones, tales como disponer para foros de opinión, diversidad de encuestas, chats, la carta de los lectores –sin la limitación del papel- y hasta la publicación de e-mails donde el lector puede comunicarse, desde un listado de los integrantes de la redacción en todo en parte de su extensión, o bien en la inclusión del mail correspondiente a la firma del periodista en cada nota, cuando estas la incluyan, permitiendo que el lector se ponga en contacto directamente con el periodista y le acerque desde su impresión por la información publicada hasta aspectos desconocidos u aportes originales que jamás hubieran podido estar accesibles a primera instancia para el periodista de la redacción.
En esto no hay reglas claras que sigan ni siquiera con cierta homogeneidad un mismo medio, como Clarín que luego de un tiempo deshabilitó la opción de abrir una pequeña ventana donde figuraban los nombres y los correos electrónicos de los editores de algunas áreas informativas, o La Nación que restringía esta variante a una sola dirección de mail a una dirección común para la redacción de la versión digital. Por el contrario “La Voz del Interior”, propiedad de Cimeco y participada por las empresas editoras de los dos diarios citados y por el Grupo Vocento, en su momento Correo3, incorporó la dirección de e-mail del periodista a las notas firmadas y “La Mañana de Córdoba” venía de tener un “mail” general de la redacción –única- en la barra de navegación superior y una dirección de mail de cada sección al pie de la nota según corresponda ésta, para ofrecer ahora todo ello en un listado de contactos con las direcciones e-mail de cada sección todas juntas.
Posteriormente, tanto Clarín, La Nación, como La Voz del Interior y una gran variedad de diarios de todo el mundo, evolucionaron hacia lo que se considera es la mejor opción, el correo de cada periodista junto a su firma o bien que el nombre del autor contenga un enlace velado a su e-mail. Esta opción resulta satisfactoria y eficaz aún en el caso de los periodistas que poseen un weblog enlazado desde el medio, ya que para éste caso será conveniente diferenciarlo haciendo mención a que tipo o categoría de link se refiere, como cuando se aclara que son notas relacionadas, enlaces externos, etc.
En éste sentido, una investigación en el 2000 encontró que en la mayoría de los casos las formas de comunicación propuestas no hacen más que seguir el modelo de las tradicionales cartas de lectores desarrollado por los medios impresos4. El uso del correo electrónico en ámbitos que no hayan sido explorados anteriormente por el diario impreso es bastante más escaso. La comparación entre las versiones digitales que ofrecían una dirección de correo electrónico de los editores de secciones o de los redactores del diario confirmaba esa tendencia. Así mientras el 100 por ciento de los diarios argentinos estudiados ofrecía el primer servicio, tan sólo el 12 por ciento facilitaba adicionalmente los correos de los miembros de la redacción. Finalmente en los últimos años la situación ha comenzado a revertirse y en la actualidad ya esta bastante generalizado la inclusión del correo electrónico del autor de cada nota.
Mediante la sección llamada Newsroom de The Earth Times, en la que el lector puede dar sus opiniones, hacer preguntas y observaciones sobre el sitio y sus contenidos, se ha pretendido crear una cibercomunidad entre sus lectores. Los comentarios que se realizan van dirigidos directamente a los periodistas y editores, de los que se ofrece el nombre y e-mail. Aparecen las fotos de todos ellos, esta es una manera de involucrar al lector pues conoce la cara de a quién se dirigen.
Según George Shirk, editor en jefe de Wired News, para que la prensa en Internet logre un lugar privilegiado es una condición indispensable que interactúe con su lector, a través de lo que él denomina "periodismo de colaboración". Por ese motivo, Wired News creó dentro de la página un espacio en el cual los navegantes pueden enviar sus propias experiencias cotidianas para colaborar con las noticias del día5.
Rob Fixmer, editor tecnológico del New York Times, ejemplificó cómo la edición de un diario en Internet puede diferir de uno impreso. “Si estamos dispuestos a ser exitosos debemos hacer las cosas de una manera diferente”. Esto incluye proveer para acompañar a las notas, una calculadora de impuestos para ver cómo se verán afectados por el plan de impuestos propuestos por un candidato, un cuestionario acerca del cáncer de mama que permite a las mujeres darse cuenta si deberían hacerse una mamografía, una simulación por computadora de una teoría que habla de cómo la gente se muda de barrios cuando están compuestos por menos que un cierto porcentaje de personas de su mismo grupo étnico6.
A diferencia de los medios tradicionales, en los medios digitales la línea de crédito o firma del periodista, se convierte en un elemento de recuperación de información según López, Gago y Pereira, quienes sostienen además que: “ya no son simplemente una información de contexto, sino que se pueden convertir en una entrada para llegar al resto del mensaje periodístico”. Aunque no es un link más en el sentido estricto, ya que más que permitir recuperar información posibilita la interactividad del lector con el periodista.
Aunque si permite la recuperación de información para aquellos casos en que el enlace velado o incrustado no remite a la dirección de correo electrónico del autor de la nota sino que enlaza a su weblog, tal como hicieron aquellos medios que tuvieron por ejemplo corresponsales o enviados especiales a conflictos armados como la invasión estadounidense a Irak.
Una diferencia conceptual e idiomática puede llevar a la confusión cuando en los diarios argentinos se le llama recomendar a la nota, lo que los diarios españoles denominan como envío de nota, ya que se reservan la “recomendación” para la función de “valoración”. El diario El Mundo así por ejemplo solicita al lector la valoración que le merece la noticia y al mismo tiempo ofrece la posibilidad de conocer las notas más destacadas tanto por la valoración como por el número de las visitas.
En torno a la interactividad con el servicio informativo online, Pérez Luque y Perea señalan que se genera una interacción en tiempo real entre: fuente-redacción; redacción-lectores; lectores-anunciantes; lectores-lectores. Uno de sus efectos más interesantes es el cambio que introduce en el proceso comunicativo, especialmente en la relación entre el periodista y aquellas personas sobre las que informa7.
Respecto de la interactividad con el servicio informativo online algunos autores como Conniff8 entienden que los lectores, como resultado de esta interactividad, comienzan a considerarse miembros de la cibercomunidad que se crea en torno al servicio informativo online. Esta circunstancia se debe al nuevo concepto de localidad que los medios online están generando. Ya no se entiende como pertenencia a un mismo ámbito geográfico sino como a un mismo ámbito de interés.
Pero una cosa es el potencial dialógico que ofrece la Red y otra la realidad comunicativa de los medios digitales. La mayor parte de los observadores de distintas disciplinas llaman la atención sobre la pobreza de las opciones interactivas en los dos planos en los que debería sustanciarse esta participación en los medios en la Red: en la intervención hipertextual de los usuarios, definiendo su propio recorrido informativo, y en la interacción directa con los periodistas o el medio a través de los adecuados cauces y herramientas. En ambos casos, según los más críticos, los medios no ofrecen hoy más que ilusiones de interactividad. Los instrumentos puestos a colación son comunes a las web convencionales: encuestas, foros –moderados o no– chats, etc. y raramente se incorporan al discurso periodístico: no se hacen resúmenes de foros, ni se permite participación alguna del lector en la noticia; menos aún se investigan otras tareas colaborativas, salvo el envío de preguntas para algunas entrevistas, pero fuera de la corriente informativa principal. Es más, según algunas encuestas, los medios no disponen hoy de recursos tecnológicos ni profesionales para atender siquiera a los pocos que usan estas modestas opciones según apunta acertadamente Bernal. Sin embargo, como la mayoría de los portales, los medios abusan del concepto de interactividad: suelen estar llenos de enlaces, de zonas activas, de elementos mal llamados interactivos para multiplicar los accesos: confunden la interactividad con la hiperactividad (Noth, 1996)9.
En una situación casi ideal, y aunque todavía sin muchos ejemplos al respecto, Pérez Luque y Perea encuentran que la audiencia busca sobre todo compartir sus experiencias, preocupaciones con personas con las mismas problemáticas sin importar su procedencia. De ahí que los medios online creen secciones específicas para generar lectores fieles englobados en las diferentes comunidades que se originan (por pertenencia a una misma área geográfica, por compartir mismas inquietudes, etc.). El plato fuerte de estas páginas es precisamente el contenido o las secciones que se ponen a disposición de la audiencia: información personalizada, chats, juegos interactivos, foros de discusión, etc.
Aún no muy explotadas por los medios digitales, las comunidades virtuales pueden ofrecer la oportunidad de establecer ciertos vínculos con la audiencia que faciliten su fidelización y la familiarización con las herramientas y servicios puestos a su disposición. Por desconocimiento o por la complejidad en administrarlas, sobre todo por ser necesario dedicar algún tipo de recursos como cierto personal dedicado al monitoreo y a las tareas de gestión/administración, los diarios se han mostrado reacios y desinteresados a implementarlas.
En Internet casi cualquiera puede publicar algún contenido –no necesariamente informativo-, pero eso no significa que todo el mundo lo haga. Y aunque así sea, no supone tampoco que los autores tengan una vocación editorialista. La naturaleza del medio ofrece esa capacidad, pero pocos se transforman en informadores o columnistas. Lo importante es que un buen número de usuarios está habituado de una manera u otra a ser proactivo online.
El centro investigador Pew Internet & American Life Project publicó un estudio sobre cómo los usuarios de Internet norteamericanos contribuyen con contenidos en la Red10. Si bien el 44% de navegantes aportan información a la web. Ello comprende desde subir fotografías a la red a participar en una lista de correo. Es decir, cualquier acción que implique crear o compartir información. La actividad de más éxito es colgar imágenes en una web (21%), seguida por escribir (17%) y la más minoritaria, la última de la lista, mantener un weblog (2%). Entre ellas, está mantener una web propia, participar en grupos de noticias, escribir para la web de la propia empresa y otras organizaciones, tener conectada una webcam, o subir todo tipo de archivos.
La complejidad dada también por lo novedoso del fenómeno hace necesario poner de relieve un aspecto fundamental que la caracteriza como el papel que reservan a los usuarios otorgándoles un rol eminentemente activo y participativo, y su éxito estará atado en gran medida a éste factor. En ésta cuestión también acuerda Edo que considera que el interés del lector aumenta cuando puede opinar, sobre todo si lo puede hacer en tiempo real.
Si se realiza un feedback efectivo y de calidad se facilitará la implicación del usuario en el medio, lo que a su vez proporciona una oportunidad única de conocer a la audiencia y conduce a un servicio informativo más ajustado a sus gustos. Incluso los usuarios informan al medio de eventos de interés informativo (sobre todo de ámbito local) que el servicio no conoce, gracias a la existencia de un feedback previamente establecido que genera una comunicación medio-lectores más rápida y sencilla para ambas partes que en cualquier otro medio de comunicación.
Aunque en general no hay interactividad con la información misma, y menos con la generación y publicación de éstas. Vendría a ser una excepción aquellos medios periodísticos que incluyen foros adicionados a las notas y la inclusión en las ediciones digitales de weblogs.
Es así que más bien como excepción que como regla, Ohmynews.com se elabora en un 70 a 80 por ciento con contenidos proporcionados por los propios lectores. Unas 10 mil colaboraciones diarias recibe el periódico digital surcoreano de un total de 14 millones de visitas diarias a marzo de 2003, y a un ritmo de entre 150 y 200 informaciones cada día elaboradas por unos 33.000 ciudadanos colaboradores. Para su creador, Oy Yeon Ho cada lector puede ser un periodista. Aunque la mayor dificultad que enfrenta es comprobar la veracidad y precisión de las historias que deben hacer los verdaderos periodistas del medio. Cada día el sitio tiene varios millones de visitas y unos ingresos por publicidad de medio millón de dólares, lo que según el responsable de desarrollo internacional de esta empresa, Jean K. Min -citado por el diario Asia Times- reporta unos beneficios mensuales de 27.000 dólares11.
La rentabilidad económica –alcanzada en 2004, mucho antes de lo previsto por la compañía- y el éxito de visitas, así como la creciente influencia de Ohmynews –publicó la primera entrevista concedida por el actual presidente surcoreano tras ser elegido- puede deberse al modo en que se elaboran las noticias. El modelo es similar al utilizado por la Wikipedia, una enciclopedia colaborativa que ya cuenta con ediciones en 75 idiomas que contienen más de un millón de entradas. En la que se utiliza un software conocido como ‘wiki’ en el que cada texto añade un botón que permite a cualquier usuario editar los escritos. Así, según los impulsores de la Wikipedia, se logra que el tono y el contenido de los artículos que contiene agraden a un mayor número de usuarios.
El trabajo realizado por la enciclopedia colaborativa en una noche electoral de EE.UU., durante la cual se realizó una cobertura al minuto del recuento y la jornada de votación -con cientos de modificaciones en pocas horas al artículo sobre el tema-, llevó a los responsables de la fundación que hay tras la Wikipedia a plantearse el lanzamiento de un sitio específico de noticias. Como resultado, ya ha sido publicada una versión en pruebas de WikiNews en la dirección demo.wikinews.org, y los usuarios ya han empezado a publicar noticias.
En cuanto a la posibilidad de introducir comentarios y opiniones a continuación de una información publicada por un medio, es algo más habitual en los medios que no tienen un referente analógico y han sido concebidos exclusivamente para Internet. Como bien señala Cánovas (2003), en la edición digital de los diarios convencionales resulta más difícil expresar esa opinión fuera de espacios concretos como chats, foros o encuestas realizados especialmente para la edición digital. Y tanto en diarios como en radios y televisiones es bastante inusual encontrar reproducciones o resúmenes de las opiniones o las participaciones expuestas por los lectores, oyentes o espectadores de su homólogo digital. Las encuestas rápidas son el único género cultivado en algunos medios analógicos a partir de los resultados obtenidos en el medio digital, según destaca el autor. Esta misma tendencia se puede apreciar en todas las herramientas de participación que ganan mayor visibilidad y relevancia en los medios nacidos en la Red que en los que tienen una versión impresa precedente.
Mientras que algunos medios aún continúan reproduciendo sus contenidos impresos en sus ediciones digitales, otros buscan transformar también aquella opinión inicialmente pensada para un medio escrito y adaptarla al nuevo entorno, empezando desde lo puramente formal o estético, hasta en las herramientas que permitan una real interactividad o en los contenidos que se va viendo tienen mayor eco entre los lectores.
Esta adaptación tiene que pasar necesariamente por la comprensión de las características propias al nuevo medio y su traslación o aplicación a cada uno de los ítems presentes en la edición digital, como venimos desarrollando. Desde los titulares, enlaces a notas relacionadas y dotados de elementos de interactividad como de usabilidad: enviar la noticia a alguien, valorarla, comentarla a continuación de la misma, imprimirla, cambiar el tipo y tamaño de la tipografía, y posibilidad de comunicarse con el autor y el editor u opinar en los foros y chats relativos a la misma temática.
Por otro lado, también está la posibilidad de interpretar los datos de esa interactividad pasiva, marcada por cada paso, por el consumo en definitiva que hace el usuario del sitio y cada una de sus partes, instrumentos, páginas. ¿Qué quiere la gente?" es la pregunta que se hacen a diario los responsables de los medios de comunicación, desde la prensa a los medios digitales. La respuesta siempre es aproximada: hay que buscarla en las cifras de venta, las mediciones de rating o los sondeos de opinión. Los llamados, correos electrónicos y las cartas de lectores son una subcategoría a tener en cuenta, pero que no se debe idolatrar. Se sabe que los consumidores de medios que más participan no siempre representan al total de la audiencia.
Aunque en la Web las exigencias son menores que en la gráfica impresa y mucho menores que en la TV, los modos de medir la respuesta de los usuarios y lectores están algo mas desarrollados y accesibles tanto a las pequeñas empresas periodísticas como a las grandes. Las estadísticas de un sitio web pueden medir, en tiempo real, la cantidad de visitantes por hora y por pagina, sitios de los que vinieron, países de origen, el tiempo que se detuvieron en cada pagina del sitio, el recorrido que hicieron, las palabras claves que ingresaron en los buscadores para encontrar el sitio, el navegador que usaron y otros índices.
Estos datos cuantitativos ya de por si permiten tener un conocimiento acabado de la dinámica de un sitio web y se vienen implementando desde hace un tiempo. El paso siguiente es averiguar datos cualitativos sobre el contenido. Para esto hay que consultar a los visitantes, haciéndolos participar en distintas propuestas. La más común es la que los invita a escribir una opinión sobre un artículo. Un ejemplo de esta mecánica se puede ver en TechSightings (techsightings.com), donde se recomiendan sitios web y la gente opina sobre el sitio recomendado y sobre el comentario que lo recomendó. El problema de esta modalidad es que demanda del visitante el tiempo que lleva la redacción y que además tenga un concepto para transmitir.
Otra modalidad práctica de interactividad básica y considerada por muchos como “exitosa”, es la que se aplica por ejemplo en el MSNBC Top 1012, similar a la que aplican algunos diarios como los españoles El Mundo y El País. La gente entra al sitio que tienen en conjunto Microsoft Network y la NBC y vota, de 1 a 7, un puntaje para cada nota. La tabla con las 10 notas mejor rankeadas se actualiza cada 60 segundos. James Poniewozik, editor de la sección “medios” de Salon (salon.com), se queja del sistema. Por las estadísticas de su sitio sabe que entre sus notas mas populares siempre se encuentra la poderosa combinación de noticias de ultimo momento, sexo y política, pero a la vez no ignora que "a temas apasionados, respuestas apasionadas".
El último escalón de esta serie es el del dejar que sean los propios navegantes los que, con su opinión, orienten el contenido. En esta categoría están las votaciones abiertas como las que hicieron las revistas People y Time. En el primer caso se invito al público a proponer las 50 personas más lindas. El candidato oficial era Leonardo di Caprio, pero la gente prefirió votar por Hank the Ugly Drunken Dwarf (Hank, el repugnante enano borracho), un personaje del programa de Howard Stern. Los resultados finales fueron: Hank 42.688 votos, Di Caprio 5.285. Los editores de People tuvieron que admitir al ganador, pero nunca publicaron su foto en la tapa de la revista como hacen todos los años con el triunfador. En el caso de Time, se propuso a la gente elegir a la Persona del Siglo13. Y, como en el ejemplo anterior, los resultados no fueron los esperados. En el primer lugar rápidamente se ubicó Jesucristo. Aquí, a diferencia del caso de People, los editores borraron todos los votos y pusieron una nota aclaratoria14 explicando que la personalidad más importante debe haber vivido entre 1900 y 1999.
Pero, justamente en torno a la cuestión de la legitimidad del lector para decidir qué y cómo se debería publicar, sin ahondar en los aspectos teóricos – ideológicos por los que se podría discurrir largamente, y considerando al menos la reflexión de Cantalapiedra sobre el tema, parece a las claras sobreestimado el fenómeno de la participación o interacción del lector en autores como García Villa al afirmar que: “en los periódicos en línea, se manejan secciones de noticias, finanzas, deportes, entretenimiento, cultura y cómputo. Pero también se han añadido contenidos sobre mujeres, niños, esoterismo, sexualidad, salud, tecnología y ecología, temas que por lo regular no tienen tanta cobertura en la prensa tradicional. La razón es sencilla: son los usuarios los que van marcando la pauta de lo que desean leer y le quitan al editor esa fuerza autoritaria sobre qué y cómo presentar. Si bien es importante la construcción de la mejor navegación o funcionalidad de los sistemas, un periódico en Internet se hace día a día con una dinámica en la que el usuario participa de los contenidos que quiere encontrar.”
Y más aún cuando presupone, posiblemente por el condicionamiento ideológico del que provienen estas ideas que:
El juicio editorial tiende a transformarse y ese poder de decisión con el que el editor cuenta en otro medio, se ha visto reducido en Internet. Ahora tiene un jefe más con quien debatir los temas y encuentra una manera más cercana a su lector. La información fluye tal y como los usuarios quieren que sea, pues es el mismo usuario quien interactúa con el sistema y con otros usuarios a través de las comunidades virtuales según sus áreas específicas de interés y sus intereses, por lo regular son más sociales que políticos. Las noticias políticas han perdido terreno frente a la información relacionada con economía, tecnología, salud, ecología y sexualidad.
Por otro lado, las malas noticias y la interactividad con los lectores son buenas para el periodismo online. Esto, al menos, surgió en la duodécima edición de la Interactive Newspaper Conference, en Dallas, Estados Unidos, donde participan algunos de los principales editores, responsables de sitios de información y periodistas que trabajan online. Qué incidentes y acontecimientos luctuosos excitan el mouse de los navegadores es, así, un dato para tener en cuenta.
La pregunta que se repite entre los editores suele converger en ¿qué "contenidos", que tipo de argumentos sirven para atraer a los lectores a Internet? Las desgracias parecen ser ante todo lo más eleva los flujos de tráfico a los sitios informativos. "Muere en un accidente un famoso piloto de la fórmula Nascar", relataba Tim Stehle, del grupo Knight Ridder, "y quienes acceden a los sitios de automovilismo se impacientan. Es necesario entonces seguir los grandes acontecimientos, especialmente cuando son luctuosos"15.
Una confirmación aún más trágica llega de Israel: "Los accesos a nuestra página", cuenta Derek Fattal, responsable de la versión on line del Jerusalem Post, "pasaron de 7 a 17 millones de páginas vistas al mes después que se reanudó la Intifada. Y, además de las actualizaciones continuas sobre los choques, lo que más se consulta son las fotos". Y ni hablar del efecto que puede tener en los sitios de información la furia del clima: "Todos hablan del tiempo, pero el mal tiempo puede convertirse en una obsesión, toca miedos ancestrales", es la hipótesis de Laureen Chambliss, del sitio especializado Weather.com. "En Estados Unidos, por otra parte, no es broma: saber la dirección de un tornado puede ser una cuestión de vida o muerte". Y así es que, durante los meses en que se repitieron los fenómenos climáticos extraordinarios, los clicks se fueron a las nubes: se registró un récord de 27 millones de páginas vistas en un solo día, en el mes de diciembre, justo cuando se producía un huracán terrible.
Interés similar despertaron en sus respectivas audiencias las noticias en diarios españoles sobre el 11 S o en los argentinos la renuncia del gobierno de Fernando De la Rúa, donde se batieron records de visitas y se alcanzaron números de audiencia notables para las publicaciones online, que se veían además muy motivadas a expresar sus sentimientos y a realizar comentarios en los foros, chats y encuestas provistas.
Además hacer que, a través de la interactividad, los lectores cada vez sean más productores de información. Experiencia a la que recurrió Ellen Kampinsky, redactora principal del mensuario Talk, cuando propuso a los diarios aprender de Amazon a "contar la historia". Induciendo al cliente/lector, de la manera más simple posible, a informarse o estimularlo, de alguna manera, a interactuar con el sitio. Si en la célebre librería electrónica se le pide al cliente que escriba su opinión sobre un libro que acaba de leer, en el diario se intentará pedirle al lector que vote los artículos, que participe en foros relacionados y en encuestas en tiempo real, o bien que marque otros artículos que traten de manera interesante el mismo argumento. Los consejos de los lectores, como confirma un reciente estudio de la Universidad de Pennsylvania, son muy valorados por sus pares. Así, como ya hace Yahoo en su sección "News", se pueden clasificar los diez artículos más leídos del día o los que más se enviaron por e-mail a amigos y conocidos.
En otras palabras, la idea es involucrar lo más posible a los lectores y demostrarle al resto esta participación, como hace, desde hace poco más de un mes, el muy elogiado Plastic.com, que se limita a hacer links a otros artículos (generalmente indicados por los lectores) y luego promueve los debates que se originan a continuación. Kampinsky propone recompensar este empeño de los usuarios con buenos premios para gastar en sitios convencionales: un mensaje al foro valdría 5 puntos, la indicación de un buen artículo, 10, y así sucesivamente, a la manera de cualquier club o programa de fidelización de clientes.
Pero en definitiva y al menos hasta ahora, poco se conoce del comportamiento del lector de noticias en la web, no se ha analizado profundamente toda la magnitud de su exploración en la edición de un diario digital y los pormenores de ese viaje. Las empresas aun no han dedicado suficiente esfuerzo y recursos para ahondar sobre estas cuestiones y poner la lupa sobre las estadísticas de los sitios y si fuera necesario desarrollar herramientas más complejas para un completo análisis. Se sabe que no todas las personas leen un periódico tradicional de la misma forma Sánchez de Diego, (2002) “los hay que lo hojean, unos comienzan a leerlo desde la última página, otros se limitan a leer la sección de sucesos, hay quien sólo hace los crucigramas o busca casa en la sección de anuncios por palabras, quienes sólo leen los titulares, quienes se limitan a dos o tres columnas de opinión...”, igual ocurre con los lectores en Internet. Pero en este caso se introduce dos factores nuevos, como es la posible participación del usuario en la comunicación y, que el propio medio pueda conocer cuales son las pautas de navegación de sus lectores: que páginas visita, cuando, cuanto tiempo emplea por página, si participa efectivamente en el chat, vota a favor o en contra de una determinada noticia.
Algunos autores creen que la interactividad presente en la prensa online puede conllevar a una redefinición del concepto de receptor como Canga Larequi (2000) para quien la actitud del receptor ante el medio “no es tan cómoda ni relajada como ante la radio y la televisión (…) requiere asimismo, del dominio previo de una serie de habilidades y conocimientos técnicos que no son exigibles en ninguno de los otros medios”. Esta transformación de la idea de lector provoca- en opinión de Díaz Noci que “el concepto de público – masa está siendo sustituido por un intento de acercamiento a la singularidad de cada individuo, y por tanto, el producto informativo es cada vez más personalizado.
En los servicios de información electrónica, también debe hablarse de diferentes niveles de acceso a los contenidos. Existen, básicamente, dos modos de iniciar la lectura de un "diario electrónico": la página de inicio (homepage) del medio, con sus características diferenciadas en función de los modelos que se comentarán más adelante; o bien la suscripción, si el medio lo permite, al servicio de titulares por e-mail. En el primer caso, el lector puede optar también - tras haber accedido a la página de inicio -, por entrar en el enlace "índice" o "titulares". En el segundo, ya es posible, con la última generación de teléfonos móviles (WAP) y los de tecnología (GPRS y UMTS), obtener la relación de títulos en el propio celular.
Los modos de acceso a la información de los diarios electrónicos, pueden ser variados: acceso a la portada vía web, acceso al índice de titulares también en la web o a cualquiera de ambos por RSS (Really Simple Syndication), o en versión Palm, recepción de titulares por e-mail y recepción de titulares en el teléfono celular o móvil.
Los primeros tipos se producen a través de la navegación por la Red, en donde el usuario busca la información (acceso activo) y últimos dos, de forma personalizada en el buzón o el teléfono personal, de modo que la información es recibida por el usuario (acceso pasivo). Este último puede dar lugar, posteriormente, a una búsqueda activa por parte del receptor.
Por otro lado, una de las herramientas habitualmente brindadas al usuario es la búsqueda de información, como parte de esos servicios que se fueron sumando con la tendencia de seguir la estructura de los portales generalistas que adoptaron los diarios en una segunda etapa luego de superada la instancia inicial donde sus ediciones eran totalmente chatas y sin ninguna interactividad ni servicios adicionales.Pero en la incorporación de éste servicio, algunos, aún hoy no han logrado desarrollar una herramienta potente de recuperación de la información para todas las informaciones y artículos publicados arrojando resultados poco eficientes, sucediendo aún en los periódicos más importantes tanto de España como de la Argentina, sea El Mundo, El País, Clarín o La Nación. Paralelamente incorporaron también la opción de búsqueda general asistida por un gran motor de búsqueda para cualquier otro tipo de páginas no publicadas en sus ediciones impresas o digitales sino en la WWW, bajo el modelo de extensión de sus respectivas marcas y actividades aunque con cierta personalización y adaptación al entorno de la edición digital de cada diario.
Los propios buscadores fueron mejorando a lo largo de la historia de Internet, desde aquellos que mostraban el porcentaje de parecido a la referencia exacta de la búsqueda hasta los que utilizan una combinación entre la referencia de búsqueda y la calidad de la información ofertada por el buscador medida por el número de hipervínculos que llevan a ella, como lo hace Google.
En éste tema debe establecerse un criterio editorial e implementarse a través del diseño de la arquitectura de la información, previendo que quien lo ejecute contemple la posibilidad de acceder a los contenidos informativos desde varios ítems, permitiendo siempre las mayores posibilidades o un acceso múltiple a la información para que se puedan utilizar todos los recursos que ofrece el soporte. Y éste no es un aspecto menor ya que aún en la actualidad los buscadores de los diarios no se destacan por ser eficientes o traer resultados pertinentes, tanto diarios argentinos o españoles tienen mucho que hacer en ésta área.
Igualmente es necesario y muy útil la creación de un mapa web, una página o documento que conceptualice de modo abstracto o esquemático la estructura y todos los elementos de contenido del medio online. Este mapa contiene la descripción y enumeración de los contenidos, sus categorías y hasta de los flujos de contenido, tablas y las bases de datos que componen el sitio del medio digital. No solo puede existir una versión de este mapa para la publicación en el sitio que sirva de guía a los usuarios sino también otro más completo y complejo que sea útil inclusive previamente al diseño, la programación y la producción del sitio para que permita una mejor estructura y diseño, como en la implementación de herramientas interactivas.
Por otro lado es necesario explicarle al lector la forma de acceder a las nuevas formas de distribución de noticias como la propone el formato RSS, que sirve para distribuir titulares de noticias y contenidos por Internet de una forma totalmente automatizada, permitiendo a los usuarios diseñar la forma de acceder a los contenidos online que haya seleccionado de entre los diversos canales a los que puede optar. A través del RSS se accede a un sumario de titulares que son automáticamente actualizados cada vez que desde el generador del sitio web se realizan modificaciones o agregados, para poder recibir esas actualizaciones sólo se necesita un tipo de programa conocido como lector de noticias, de los distintos que se ofrecen gratuitamente, y que corren tanto sobre Windows como sobre Linux, al estar basado en el lenguaje XML (Extensible Markup Language). Considerado esto desde el enfoque empresarial, será una forma más de distribuir un mismo contenido re-empaquetándolo de una nueva forma, una subclase de los productos de éste soporte como lo serían las versiones para Palm, o en formato PDF y en RSS.
De forma general se sostiene que el periodismo digital permite comunicar a los periodistas con una amplia gama de fuentes de información ahora disponibles en la red. Esto también ha permitido incorporar algo difícilmente posible para la prensa tradicional, realizar entrevistas o charlas online con un personaje público con la participación de los mismos lectores.
Algunos diarios han apostado por la participación de los lectores con chats con grandes personalidades de la política, la cultura y la actualidad, como El País con el escritor Mario Vargas Llosa que participó durante una hora de un foro digital en el que recibió más de 300 preguntas en marzo de 2000 o con el candidato socialista a la presidencia de Francia, Lionel Jospin en marzo de 2002.
En el caso de los chats con personajes reconocidos y de interés para los lectores de la publicación, suelen anunciarse con anticipación no solo para promocionar el “evento” y dotarlo de la trascendencia necesaria y así generar cierto tráfico de audiencia hacia la sala habilitada, sino también para que los usuarios puedan ir enviando las preguntas que estimen conveniente a través de la dirección de correo que se disponga para el contacto y feedback con los lectores.
No obstante, en el inicio del chat suelen lanzarse el grueso de las preguntas de forma simultanea por parte de la audiencia, por lo que se evidencia ya la necesaria intervención de un moderador, que no deberá ser otro mas que un periodista gestor de contenidos, también llamado sysop u operador, que deberá contar con ciertas habilidades y competencias profesionales específicas ya que el caudal de preguntas puede llegar a ser importante y si el sistema las va cargando de forma automática y libre, le requerirá algunas destrezas como agudeza visual, agilidad mental, leer en vertical y filtrar, relacionando, los diferentes tópicos contenidos en las preguntas. Estas mismas competencias suelen ser más difíciles de ser exigidas a los entrevistados que no tienen por qué tenerlas, por lo que será necesario contar con un operador adicional para transcriba las respuestas que el entrevistado le vaya dictando o emitiendo libremente.
También sucede que dichas entrevistas cuando son realizadas inclusive a personajes importantes de la vida social, política y cultural de un país tampoco son aprovechadas por las propias compañías de Internet como Terra o diarios como El País que no constituyen con las mismas una propia hemeroteca o archivo, conservando por el valor histórico que puedan tener determinadas entrevistas o charlas virtuales como reflejan López y Bolaños (2003).
En síntesis, el comunicador que esté a cargo de la tarea de mediación en los chats o foros tendrá que desarrollar distintas tareas, desde ordenar y establecer la prioridad de las intervenciones, censurar o rechazar las intervenciones extemporáneas y realizar un filtrado cualitativo que no hayan detectado el sistema de registración de nick a través de boots (o robots informáticos) para eliminar la activación de ciertos nicks o apodos que puedan establecerse como inconvenientes. De alguna forma hay que evitar que el papel del periodista quede reducido a ser un mero mediador o transcriptor de la preguntas y repuestas de los otros y sea en todo momento quien conduzca la entrevista, enriqueciendo el debate y el nivel de la discusión, a la vez que permitiendo y facilitando la máxima participación. Asimismo hay que buscar reconducir a los espacios apropiados las manifestaciones que pudieran aflorar como quejas al medio periodístico, si existiera la figura del defensor del lector a ésta instancia o inclusive al departamento de marketing que a su vez podría aprovechar aquellos reclamos espontáneos.
Todo esto deberá estar de alguna forma contenido y resuelto en las normas y reglas que el medio fije como política, a la forma de un manual de estilo si se quiere, que además será propicio dar a conocer a la audiencia en el inicio de la sesión, inclusive como pre-requisito de necesaria u obligatoria aceptación de las condiciones impuestas para poder participar en las áreas de interactividad habilitada y que permitirá al medio tanto asegurar cierto ambiente de respeto y dignidad como de de tomar medidas contra los abusos y violaciones del código de conducta establecido.
Se cree conveniente por tanto potenciar el desarrollo de la participación de los lectores en los foros y chats y particularmente bajo ciertas condiciones que propicien un fructífero encuentro para los lectores, el medio y otros actores sociales. Estará en el diario ofrecer las facilidades que hagan de ésta experiencia algo atrayente para la audiencia y anunciantes, como de disponer de los recursos humanos suficientes.
Entre aquellas medidas que facilitan esa participación es la elaboración de una página o portada para cada tipo de herramienta participativa englobada opcionalmente en una gran portada de participación o interactividad. En esa portada de chats o foros se podrá no sólo anunciar el cronograma de las próximas charlas y entrevistas virtuales como temas habilitados para opinar, sino también algunos enlaces a los perfiles de los personajes que además deberían elaborarse para la ocasión y los demás vínculos a las notas y fuentes relacionadas que pudieran enriquecer el debate. Ese tipo de perspectiva es la que le aporta valor al lector y es justamente la que el lector percibe una diferencia cualitativa importante que pueden brindarle los diarios y ciertas empresas de comunicación de calidad con respecto a otros que no le aportan mas que las herramientas técnicas sin ese plus de los contenidos y enlaces ya filtrados y elaborados.En cada una de esas portadas o páginas deberían habilitarse direcciones o cuentas de correo electrónico donde de manera explícita se invite a proponer temas o nombres de personalidades a ser entrevistadas, otra dirección o la misma para que se envíen las preguntan por anticipado para el próximo chat previsto, como para feedback general donde el lector pueda comunicarse con el editor de la sección.
Como señala Canovas (2003), los medios de comunicación digitales que tienen un referente analógico disponen de chats y foros menos desarrollados y con una participación más limitada. Aunque sus consideraciones reparte responsabilidades no sólo en el medio y la estrategia seguida por la dirección, sino también en el lector que navegaría de acuerdo a las rutinas adquiridas en el medio analógico. El usuario necesitaría unas cuantas horas de navegación para aprender a moverse en el entorno, y sobre todo, si los géneros argumentativos participativos no han sido dimensionados y potenciados estratégicamente en la web, al lector le resultarán opacos.
Al parecer no existiría un estilo unitario para los géneros participativos y se observa mas bien, que las restricciones estilísticas son escasas, aunque tendrán posiblemente un mayor éxito en la medida en que estén en consonancia con las normas de estilo del medio y tengan una mayor afinidad con la línea editorial del medio, como para aparecer - primeramente o destacado al menos- en cartas de lectores por ejemplo o porque determina buena parte del éxito o fracaso en la generación de opinión en los foros.
El anonimato, en lo que Boczkowski (1999), denomina CMC (Comunicación mediada por computadora), ha jugado un rol importante en por lo menos dos temas del desarrollo de los diarios online: la caracterización del contenido generado por la audiencia y la dinámica de las prácticas de producción de la información. El primer tema se manifiesta más claramente en el comportamiento de los usuarios en los foros y en las salas de chat de los diarios online.
Como señala el autor, un problema común en muchos de estos contextos de CMC ha sido la aparición frecuente de contenido agresivo enviado por algún participante. Además en muchos diarios se presenta una situación poco favorable dado el gran volumen de mensajes y el número limitado de horas disponibles del personal dedicado a monitorearlos antes que vayan a ser publicados online lo que dificulta la edición de cada uno de esos mensajes. Por ejemplo un diario impreso tiene la capacidad de analizar cada carta dedicada al director. Los miembros de la redacción de diferentes diarios online han implementado una serie de estrategias para tratar este problema. Algunas se basan fuertemente en el uso de tecnología, tal como programas que seleccionan las palabras en cada mensaje enviado al foro y automáticamente suprimen los términos considerados inapropiados. Otras estrategias se han centrado en la cuestión del anonimato y han adoptado formas para reducirlo. Por ejemplo algunos diarios online le han pedido a sus usuarios que completen un formulario de registración para poder intervenir en los ámbitos abiertos a la participación, así la redacción online puede vincular un mensaje inapropiado con su autor si fuera necesario.
Así como ejemplo sobre los desafíos que implican las herramientas de participación en los foros, resulta pertinente citar alguna experiencia como la de La Tercera Internet de Chile a finales de 1997, que tras su lanzamiento se agregó una sección de foro de los lectores, relacionado con las noticias publicadas. La apertura de esa posibilidad motivó la creación de una comunidad “de facto” la cual interactuaba habitualmente, generando una notable adhesión al sitio. Esta se vio reflejada en los buenos lugares conseguidos por La Tercera en las primeras encuestas de uso de Internet en el país trasandino16.
No obstante, también esas comunidades generaron problemas relacionados con la libertad que se les ofrecía para escribir sin censura. La pregunta habitual entre los periodistas de ese sitio, era sobre el límite que debía usarse respecto de lo que los lectores podían publicar. ¿Era admisible el lenguaje procaz en una página web publicada bajo el sello editorial del diario? ¿Se vulneraba el derecho de expresión de sus autores cuando se editaba o eliminaba su participación en razón de sus contenidos?. La participación misma generaba problemas. Por ejemplo, cuando con motivo de la detención en Londres de Augusto Pinochet, llegaron más de un millar de opiniones al sitio en un par de días... ¿se debían publicar todas?. ¿Y si no se publicaban, se vulneraba la confianza que estaban teniendo esos lectores en el medio, al enviar las comunicaciones? Discusiones de este tipo se volvieron habituales en ese tiempo.
Las herramientas web permiten que los lectores las utilicen de diferente modo. El resultado no siempre es el esperado. Basta echar una mirada por las páginas de foros de medios digitales como El País, El Mundo o Elcomercioperu para percatarse que en los espacios de opinión de los lectores no siempre estos cumplen con ingresar mensajes serios relacionados con el tema que promueven estas páginas. En el caso de Elcomercioperu se ha llegado incluso a desarrollar un filtro basado en casi centenar de palabras soeces que suelen emplear los participantes en los foros. El trabajo conjunto entre el área de Contenido y el área Técnica ha permitido desarrollar un aplicativo que impide a los usuarios dejar mensajes cuando emplean algunos de estos términos. Podría decirse que esto es un obstáculo contra la libertad de expresión en la red, sin embargo consideramos que todo producto que se coloque en las páginas de un medio debe cumplir ciertas normas y estándares de calidad. Los filtros en los espacios de opinión no son una novedad. Años atrás, cuando en el mismo diario se ofrecía a los usuarios la opción de cargar gráficos, muchos de los usuarios empleaban este espacio para colocar anuncios publicitarios gráficos con contenido para adultos. Siempre habrá usuarios que buscarán burlar las bondades de la red. Los hackers, crackers y phreackers son los mejores ejemplos.
Convertirse en un usuario con ciertos conocimientos en informática no es muy difícil en la actualidad. La web está plagada de sitios que ofrecen programas gratuitos para realizar algunas de estas acciones por ello los medios deben estar preparados para no sufrir ataques de hackers, crackers y otros actores potencialmente nocivos.
Los medios digitales deben estar preparados para afrontar este tipo de ataques. Los malos usuarios no sólo buscan alterar contenidos. También pretenden sembrar polémicas innecesarias en espacios de opinión, criticar todo lo que se publica enviando mensajes a las direcciones de correo de la empresa, remitiendo virus informáticos o manipulando las encuestas en línea. En éste último caso tener cierto control y monitoreo constante ayuda a detectar a tiempo los intentos de alteración de resultados. El diario La Voz del Interior de Córdoba, Argentina, detectó como desde un servidor perteneciente al estado cordobés se estaba procediendo a un intento de alterar los resultados de una encuesta con un bombardeo de votos, lo que permitió detectar la maniobra de un especialista contratado para la implementación de sistemas del gobierno que estaba detrás para apartarlo de inmediato de sus funciones.
Si bien las herramientas web permiten que un medio digital gane tráfico, también es cierto que pone en riesgo las debilidades del sitio. Habrá que optar por controlar los mensajes que se reciben o confiar en la buena fe de los usuarios.
El control del contenido de los mensajes a los foros, como su ajuste a las normas estilísticas que pudieran requerir, necesita de dos momentos y la intermediación del editor de la sección. Se pueden incluir respuestas automáticas que se autoejecuten en el momento en que un usuario envíe un mensaje al foro y que le transmitan al lector que su mensaje ha sido recibido correctamente y que será revisado para su posterior publicación como primera instancia. A continuación se abre paso un segundo momento en que se procederá a revisar la opinión formulada, y aunque sea de una forma muy mínima, adaptarla a las normas de estilo marcadas por el medio, monitoreando que no contenga elementos insultantes ni agresivos contra personas o grupos y que la estructura este acorde a lo se ha establecido como regla por el medio como extensión, existencia de título o no, etc.
Como plantea Boczkowski, las reconfiguraciones en las relaciones de la comunidad en CMC surgieron en el desarrollo de los diarios online en dos formas por lo menos, 1) Pueden ser vistas en el desplazamiento territorial de la audiencia. Esto significa que los diarios tradicionalmente impresos han tenido sus audiencias unidas geográficamente, ya sea a nivel local, metropolitano o nacional con algunos casos excepcionales a nivel internacional. Esta ubicación territorial de la audiencia ha sido crucial para una amplia serie de cuestiones que afectan la vida diaria de los diarios, desde la elección del contenido noticioso hasta el modelo de negocio. Sin embargo, la actividad editorial en Internet logra un alcance global.”. Por ejemplo el sitio del diario El País recibía en 1997 el 55 por ciento de sus visitas desde el extranjero.
La posibilidad de tener una audiencia limitada en menor medida por la geografía y por otros factores tales como el idioma y los tema de interés desafían los tema sociales que yacen en el corazón de una empresa periodística. Ese desafío conlleva ventajas y desventajas. Por un lado, representa nuevos mercados. Por otra parte disminuye la barrera de entrada geográfica en mercados que anteriormente eran más restringidos.
A la vez que considera que la segunda manifestación de las transformaciones en las asociaciones sociales es consecuencia de la reubicación de las comunidades en la diáspora en el ciberespacio. Esto adquiere una importancia especial en el caso de poblaciones de países del tercer mundo que se encuentran en la diáspora que constituyen a veces un mercado muy atractivo dado su alto status financiero y social. Además para apoyar los productos editoriales que apuntan a la audiencia de la población emigrante de los diarios online han tenido que empezar a experimentar con nuevos modelos de ingresos. Y tanto para España por su pasado como para la Argentina por una nueva realidad en el presente, hay una población en la diáspora que seguramente tenga algún nivel de pertenencia y que pueda constituirse en torno a comunidad virtual.
Mientras que Perazolo (2001) centrado en la construcción y en la gestión de las comunidades virtuales, sostiene que: "Para mi sorpresa, los periódicos y revistas especializadas -dueños de una comunidad preexistente basada en sus lectores habituales- han hecho un pobre papel en esta materia... y eso que se supone que son "expertos en comunicación"' y según su criterio las comunidades virtuales que tienen grandes posibilidades de tener mayor éxito son aquellas que parten de comunidades preexistentes en el mundo real como la desarrollada por Gay.com en torno a los intereses de los homosexuales.
Avanzando en su clasificación, encontramos distintos tipos de comunidades:SA. Orientadas a las Personas:
Geográficas: Basadas en cercanías físicas (a nivel de ciudad, país o región).
Temáticas: Basadas en una especialidad o ambiente determinado (música, profesión, deportes)
Demográficas: Se corresponden a grupos etarios, sexuales o raciales (seniors, mujeres, latinos, etc.). Tal el caso de "más de 40", o bien MTV, Mujeres de Empresa, etc.
B. Orientadas a las Empresas:
Por Industrias: Relacionadas con un segmento particular del mercado (alimentación, automotriz, energía)
Por Funciones: Suele orientarse a aspectos funcionales generales a varios sectores (Capacitación Corporativa, Recursos Humanos, Finanzas)
Entre otros criterios utilizados para categorizarlas, vemos que éstas características pueden encontrarse en todos los casos en el ámbito de los diarios, y que de alguna forma son parámetros aplicados para el desarrollo de suplementos y secciones especiales en las ediciones impresas de los diarios. En éste caso se trata de adaptarlos al entorno digital con las herramientas apropiadas.
Pero el administrar una comunidad conlleva ciertas tareas y permite el aprovechamiento de las mismas, entre otros elementos descriptos por Perazolo en su modelo, como a través del análisis de los perfiles de uso, los datos personales, los perfiles de transacción, el tiempo utilizado, las preferencias individuales, las tendencias, etc.; datos que deben ser seguidos, almacenados y analizados por el organizador de la comunidad.
La administración también requiere equilibrar las prestaciones, herramientas, contenidos, ofertas y ámbito de participación para cubrir de modo eficiente estas necesidades es una tarea compleja y que difícilmente puede ser planificada: es orgánica, según Perazolo siguiendo a John Hagel III. Dentro de la gestión orgánica, resaltan las características de escalabilidad (crecer en número de miembros sin perder funcionalidad) y fractabilidad (indica la posibilidad de subdividirse en comunidades más especializadas). Lo que entiende como que una comunidad para ser "escalable" debe estar en condiciones de crear sub-comunidades en un "esquema fractal".
Noción que consideramos extrapolable igualmente al mundo editorial, y específicamente al de los diarios por cuanto es posible aplicarla a las secciones, suplementos y otras segmentaciones de tipo geográfico, socio-demográfico o temático.
Las empresas de comunicación deberán perfeccionar las herramientas e instrumentos de interacción como en el desarrollo de una comunidad virtual en torno a sus sitios web para forma de potenciar sus ediciones digitales y asegurar también el futuro de las mismas y las posibilidades de su rentabilización, y aunque todavía no se hayan desarrollado en los diarios tanto como en otro tipo de sitios digitales, el recupero económico de las inversiones efectuadas y el crecimiento de los proyectos web pasará en gran medida por crear y explotar una comunidad virtual a semejanza de otros sitios web que de ésta forma crean un vínculo y fidelización con sus visitantes.
Por otra parte, las encuestas es una de las formas de participación más básica y más extendida en los medios de Internet. Permiten poner de relieve ciertas tendencias de opinión de los lectores frente a ciertos temas, pudiendo ser útil inclusive para testear la sintonía de la audiencia con respecto a la posición del medio con respecto a ciertas temáticas y hasta ayudar a ajustar y actualizar la línea editorial al ritmo de los cambios sociales. No obstante no cualquier encuesta concita la atención de la audiencia, ya que según una consultora argentina que realiza las encuestas de Clarín.com revelaba que ciertos temas como los de política o deportes son los que generan mayor participación.
Los usuarios de Internet argentinos y uruguayos participaron, al menos dos veces, en encuestas online, realizada en simultaneo por los diarios Clarín.com <http://www.clarin.com/> de la Argentina y El Observador <http://www.observa.com.uy/>, de Uruguay en torno a las elecciones presidenciales de Brasil de 2002. Tanto en la Argentina como en el Uruguay, más de la mitad de los consultados, (53 por ciento) creía que una victoria de Lula tendría repercusiones favorables para ambos países17. Previamente la experiencia se había realizado ya ante los dichos ofensivos del presidente derechista de Uruguay hacia la Argentina y sus ciudadanos, ante lo cual los propios uruguayos se manifestaron en contra en las respectivas encuestas de los mismos diarios.
De las formas más rudimentarias o menos sofisticadas que ponían en duda el valor de las encuestas, se fue avanzando de la mano de la evolución de los lenguajes de programación web hasta volverlas más fiables y estables y hasta es probable que una empresa u organismo audite los datos de participación como los de audiencia.
En síntesis, podemos afirmar que en la actualidad la interactividad conocida en relación con la que potencialmente podría ser es decepcionante y precaria. Los escasos medios o recursos que los medios han puesto a disposición de su desarrollo hace que solo hayan llegado a un estadio un tanto primitivo de desarrollo, no obstante existe un potencial de crecimiento que se deja ver en los indicios brindados por aquellos medios digitales que han apostado por implementar algún tipo de herramientas interactiva. También habrá que superar condicionantes de distinta naturaleza como los tecnológicos y de mercado como que pueda generalizarse el acceso de banda ancha a Internet y sobre todo, la visión estratégica en el trazado de los objetivos empresariales de una compañía de comunicación incluya la interactividad como una apuesta de futuro.
Notas:
1 En Boczkowski, P., 1999, “Understanding the development of online newspapers”, New Media & Society, año 1, número 1.2 En Dominguez Eva," Radiografía interactiva", La Vanguardia.es <http://www.lavanguardia.es/> , 7 de julio de 2003.3 El grupo luego pasó a llamarse Correo-Prensa Española , que adoptaron provisoriamente tras la fusión de los Grupos Correo de Bilbao y Prensa Española, en su momento y luego rebautizado como Vocento.4 La investigación de grado de Gabriela Natale de la Univ. S. Andrés, incluyó 3 matutinos nacionales, 1 vespertino gratuito local, 3 económicos, un deportivo y 12 diarios provinciales de la Argentina, basándose en el modelo de estudio desarrollado por Tanjev Schultz (1999), en su trabajo “Interactive Options in online journalism: a content analisys of 100 U.S, Newspapers”.5 En “La interacción con el lector virtual es clave. El impacto de la Red en el periodismo”, La Nación, 26 de octubre de 2001.6 Halber Deborah, “Newspapers and their readers are adapting to digital age”, Mit, <http://www.mit.edu/>, noviembre 19987 Moeller, P. “The Digitized Newsroom”. American Journalism Review, (January/February, 1995), pp.43 en Pérez-Luque, M. J.; Perea Foronda, M., 1998, "El reto de crear noticias online. Análisis de la comunicación online actual y perspectivas de futuro", Cuadernos de Documentación Multimedia, En <http://www.ucm.es/info/multidoc/multidoc/revista/cuad6-7/noticias.htm>8 Conniff, M. “Local is no longer where you live”. Editor & Publisher, (27 May, 1995), pp. 3 en Pérez-Luque, María José; Perea Foronda, Maider, "El reto de crear noticias online .Análisis de la comunicación online actual y perspectivas de futuro", Cuadernos de Documentación Multimedia, 1998. Accesible en <http://www.ucm.es/info/multidoc/multidoc/revista/cuad6-7/noticias.htm>9 Cita en Bernal, Obdulio Martín, "Introducción: Periodismo en la Red. La dudosa fortuna de navegar sin rumbo", Telos, N° 59, Segunda Epoca, 2004.10 El estudio es accesible en <http://www.pewinternet.org/reports/toc.asp?Report=113>11 En "Los internautas también colaboran para elaborar noticias", Periodista Digital, <http://www.periodistadigital.com/> y en "Periódicos de todo el mundo analizan en el 57º Congreso Mundial de Periódicos cómo sacar más partido de Internet", La Vanguardia, 31 de mayo de 2004. Fuentes directas: Wikinews <http://demo.wikinews.org/wiki/Main_Page> . OhmyNews <http://english.ohmynews.com/>12 En <http://www.msnbc.com/top10.asp>13 En “The Person of the Century Poll Results”Time.com, <http://cgi.pathfinder.com/time/time100/poc/century.html>.14 En «To Our Readers”, Time.com, <http://cgi.pathfinder.com/time/time100/poc/editor_note.html>.15 En “Las malas noticias le hacen bien al periodismo on line”, Clarín, <http://www.clarin.com/> , 27 de febrero de 200116 En Camus, J.C.,“El rol del periodista en la era Internet", <http://www.webjornalismo.com/>, 21 de Abril de 200317 En "Argentinos y uruguayos online, optimistas ante el posible triunfo de Lula en Brasil", Clarín.com <http://www.clarin.com/> , 2 de octubre de 2002
Referencias:
Boczkowski, P., (1999), “Understanding the development of online newspapers”, New Media & Society, año 1, número 1.Canga Larequi, Jesús, (2000), “Un nuevo medio para un nuevo siglo”, Sala de Prensa, vol 2, junio 2000.Canovas, Joan Francesc, (2003), “Los géneros argumentativos”, En Diaz Noci, Javier; Salaverría Aliaga, Ramón (coords.). Manual de redacción ciberperiodística. Barcelona: Ariel, 2003.Cantalapiedra, María José, (2004), "¿Una mera transposición? Los géneros periodísticos en la Red", Revista Telos, Nº 59 Segunda Época.García Villa, Hilda, (2000), “Periodismo en Internet”, Chasqui 71, 2000López M.; Bolaños, P., (2003), “Géneros dialógicos: la entrevista y otros”. En Diaz Noci, Javier; Salaverría Aliaga, Ramón (coords.). Manual de redacción ciberperiodística. Barcelona: Ariel, 2003.Lopez X.; Gago, M.; Pereira, J., (2000), “O novo xornalismo electrónico”. Santiago de Compostela: Ediciones Lea. En Garcia de Torres E. y Pou Amérigo M., Características de la Comunicación Digital. En Diaz Noci, Javier; Salaverría Aliaga, Ramón (coords.). Manual de redacción ciberperiodística. Barcelona: Ariel, 2003.Perazolo M., (2001),"Cómo crear una Comunidad Virtual", LibrosEnRed, <http://www.librosenred.com/>Pérez-Luque, María José; Perea Foronda, Maider, (1998), "El reto de crear noticias online. Análisis de la comunicación online actual y perspectivas de futuro". Cuadernos de Documentación Multimedia, N· 6-7, 1997-1998 Universidad Complutense de Madrid. Madrid. <http://www.ucm.es/info/multidoc/revista/cuad6-7/noticias.htm>Sánchez de Diego Fernández de la Riva, M., y Serrano Maillo, Ma. I., (2004), "Internet un nuevo factor de periodismo hoy", II Congreso Iberoamericano de Periodismo Digital. Noviembre de 2004.
Manuel Frascaroli Editor/Director del Observatorio de la Sociedad de la Información de la República Argentina, consultor publicitario y de comunicación institucional. Argentina.

Tecnologias de la Comunicacion y Sociedad

Tecnologias de la Comunicacion y Sociedad


1
Hipertexto y redacción periodística ¿un nuevo campo de investigación?
Javier Díaz Noci
Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación
Universidad del País Vasco
Barrio Sarriena, s/n
48940 Leioa (Vizcaya)
España
94 601 5203
javier.diaznoci@ehu.es
Resumen: Si en una modalidad se materializa de forma cotidiana el empleo del hipertexto, es
en el periodismo. A pesar de que la teoría hipertextual surge en torno a la literatura de ficción,
es en el ciberperiodismo donde encuentra sus verdaderas posibilidades de desarrollo, tanto
práctico como teórico. Las facultades iberoamericanas, donde los estudios de comunicación se
hallan implantados desde hace décadas, se encuentran igualmente en situación de ventaja
para ofrecer hallazgos conceptuales en torno a las nuevas posibilidades que ofrece este nuevo
lenguaje, que sólo ahora comienzan a vislumbrarse. Tanto en lo que se refiere a la
investigación de este nuevo fenómeno desde el punto de vista de la construcción del discurso y
el mensaje –desde, a su vez, perspectivas diversas– como en su aplicación docente, la
Universidad iberoamericana se halla frente a un reto al que, nos parece, no llega tarde esta
vez. Este texto realiza algunas reflexiones sobre la necesidad de analizar las dimensiones
hipertextuales del nuevo mensaje periodístico, y se aventura incluso a intentar identificar las
características definitorias del nuevo medio.
Palabras clave: Ciberperiodismo. Hipertexto.
0. Introducción
El periodismo está presente en la Universidad española, como lo está en la de Estados Unidos
y en Latinoamérica (de habla portuguesa y española). Por lo que respecta a Iberoamérica, son
más antiguas las facultades de comunicación americanas que las españolas, país que –con la
excepción de la antigua Unión Soviética– hasta hace muy recientemente era el único de la
Europa occidental que ofrecía estudios de Periodismo, aunque hay otros países del continente
donde también se enseñan materias de Comunicación. A pesar de su juventud (las primeras
facultades de Periodismo en España datan de los 70), hemos prestado, hasta cierto punto, una
considerable atención a los aspectos teóricos del Periodismo y de la Comunicación. De hecho,
hemos tenido desde el principio de nuestros estudios universitarios de Periodismo dos
tendencias, dos tradiciones que sólo ahora están comenzando a recibir frutos mutuos: la
primera, más teórica y europea, que presta más atención a materias como la Sociología de la
Comunicación, la Semiótica o la Teoría de la Comunicación, en deuda con un modo de pensar
más bien europeo (quiere decirse, francés e italiano); y la segunda, más práctica y empírica,

2
una tradición estadounidense, preocupada especialmente por la formación profesional de los
periodistas y representada, en el primer momento, por la importación y adaptación de los
clásicos de la Redacción periodística americana, como Mencher o incluso Warren.
La aparición de la World Wide Web, en la década de 1990, y la eclosión, en apenas
una década, de una miriada de medios digitales, ha puesto sobre la mesa un reto para quienes
nos dedicamos profesionalmente a la formación de periodistas y a la investigación en
Comunicación: determinar cuáles son las características definitorias del nuevo medio y hasta
qué punto –y cómo– se está conformando una nueva retórica, un nuevo lenguaje y una nueva
manera de hacer las cosas. Se trata de una nueva, incipiente, inmadurai, si se quiere, realidad,
pero este nuevo paradigma informativo ha provocado un nuevo objeto de estudio, así como
nuevas técnicas que se enseñan ya en nuestras facultades.En la Universidad española –que
tampoco pretendo sea la más avanzada en estos, como en otros, aspectos, pero que es la que
fundamentalmente conozco– comenzamos a trabajar para responder a este nuevo reto en
1994, justo cuando comenzaba a haber algunos medios que decidieron dar el salto a la Red, y
el primer libro, hoy sonrojante por muchas cosasii, conseguimos darlo a la luz en 1996.
Intentamos no perder un nuevo tren que nos hiciese depender en exceso de la producción
científica de otros países, como Estados Unidos. La propia condición global e instantánea de
Internet nos permitió estar al tanto de muchas cosas, y, en estos momentos, no creemos que la
universidad de lengua española o portuguesa esté por detrás, ni en calidad ni en cantidad, de
la que se decanta por el inglés como lengua de comunicación. La propia tradición europea, si
se quiere más teórica, ha hecho que buena parte de nuestros estudios se vaya escorando
hacia este tipo de reflexión, que ha encontrado en la ciencia del hipertexto, igualmente
incipiente, un terreno aún muy virgen en el que adentrarse.
Sabemos, por supuesto, que la teoría del hipertexto no es excluisvamente europea, y
que en este viejo continente estamos en deuda con, por ejemplo, George Landow, cuyos libros
han sido traducidos al español y son de uso común entre todos aquellos que trabajamos en
este campo, y, no hace falta decirlo, por pioneros como Vannevar Bush o Theodor Nelson.
Diría, n obstante, que ha sido en Europa donde la teoría del hipertexto ha tenido éxito.
Disponemos de alguna literatura académica sobre ello en España. Me gustaría mencionar al
pionero en este campo, el profesor de la Universidad Carlos III de Madrid Antonio Rodríguez de
las Heras, que escribió un libro seminal sobre el tema, Navegar por la información. Ha
intentado igualmente convertir la teoría en práctica con un libro digital, El libro de arena, título
prestado de un libro de Jorge Luis Borges, accesible en Internet. Es cierto que la teoría del
hipertexto se ha desarrollado, en un primer momento al menos, en torno a la literatura de
creacióniii. Sin negar los avances que, por ejemplo, en el campo de la novela se hayan podido
producir, es en otro tipo de literatura, más prosaica quizá, donde se ha desarrollado de forma
más completa y cotidiana: en las obras enciclopédicas, en los repertorios de legislación y,
sobre todo, en el periodismo. La esencia del quehacer informativo, con sus prisas cotidianas,
su necesidad de fórmulas estables y bien conocidas a través de las cuales dar a conocer los

3
hechos relevantes, han impulsado la reflexión teórica acerca del hipertexto aplicado al
periodismo. Nos parece que es sólo el principio: el ciberperiodismo se encuentra aún en
mantillas, como le ha pasado a todo medio nuevo, y está en proceso de emanciparse de los
precedentes, de forjar su propia retórica. En esa encrucijada y en ese diálogo entre las
necesidades profesionales y los esfuerzos teóricos de los académicos ha de situarse un punto
de encuentro, un territorio común en el que la docencia encontrará sus mejores frutos.
En este breve texto pretendemos solamente exponer algunos aspectos que nos
parecen destacables acerca de la investigación sobre la teoría hipertextual aplicada al
periodismo. Serán sólo unos breves apuntes que nos dibujen un panorama que, a nosotros al
menos, nos parece francamente prometedor, a pesar de lo mucho que aún queda por
desbrozar.
1. Perspectiva lingüística: la teoría del (hiper)texto
La primera perspectiva que nos interesa destacar es la lingüística. No porque pretendamos
ceñirnos al lenguaje, en sentido estricto, sino porque creemos que conviene contemplar el
hipertexto desde la teoría del texto, como nivel estructurado en que se manifiesta el acto
comunicativo. Si la narratolología, la pragmática o incluso la vieja e injustamente denostada
retórica se ocupaban de un artefacto que hemos dado en llamar texto, y ha aplicado
determinadas metodologías con resultados excelentes, ¿por qué no hacer lo mismo con el
hipertexto? iv Si éste se define como una superación del texto –en cuanto, por ejemplo, a su
unilinealidad–, parece claro que las nuevas características intrínsecas del hipertexto traen
consigo una nueva manera de hacer las cosas.
Se trataría, en primer lugar, de determinar cuáles son esas características que el
discurso hipertextual posee y que, al menos en conjunto, no pueden ofrecer el resto de los
discursos informativos (la prensa o el audiovisual). Hay quienes, como las profesoras Cristina
Fiebich y Nora Paul, de la Universidad de Minnesota, hablan en sus Elements of Digital
Storytellingv de características como media, acción, relación, contexto y comunicaciónvi. Son,
nos parece, un tanto heterogéneas aunque, con otro nombre, coinciden básicamente con las
que propone Kevin Kawamoto, para quien las características que definen esta nueva práctica
informativa son la hipertextualidad, la interactividad, la no linealidad (¿no es esta, en realidad, a
su vez una característica del hipertexto?), la multimedialidad, la convergenciavii y la
personalización. Nosotros, en cambio, a la hora de discernir cuáles son los rasgos propios de
los nuevos productos periodísticos preferimos hablar de:
1) Criterios hipertextuales, que incluyen el análisis de sus elementos constitutivos, es
decir, los nodos y los enlacesviii. En cuanto al análisis de los nodos y los conjuntos –y
estructuras– que forman, un primer punto de partida es la teoría de la coherencia
intranodal, internodal e hiperestructural, expuesta por el profesor Martin Engebretsen
en su tesis doctoralix y en otros artículos. Por lo que respecta a los hipervínculos, es

4
importante trazar una tipología de los mismos, especialmente teniendo en cuenta las
funciones gramaticales que cumplen, al articular las estructuras nodales con un sentido
global, es decir, como unidades de significación en sí mismas, punto de partida en el
que coincidimos con la teoría del texto. La búsqueda de la eficacia en la producción de
sentido es tarea de la retórica, ciencia renovada y rescatada para la ciencia sobre todo
a partir de las investigaciones del Grupo , por un lado, y de Chaïm Perelman y Lucie
Olbrechts-Tyteca, por otro. Existen ya estudios sobre retórica aplicada a la lógica
hipertextual, por supuestox. La referencia a los topoi predominantes en cada texto ya
ha sido ensayada como criterio de clasificación tipológica de los géneros literarios por,
por ejemplo, Héctor Borratxi. En nuestra opinión, a los textos narrativos, interpretativos
y argumentativos habría que añadir los dialógicos, categoría, por otra parte, muy
empleada en la teoría de los géneros literarios. Preferimos reservar el término
"interactivos", que también se ha empleado con similar significado, para explicar otro
tipo de características de los cibertextosxii periodísticos que incluyen otros aspectos
como la participación del lector o incluso la personalización como método de respuesta
del sistema a las demandas de los usuarios.
2) Criterios de multimedialidad: en un principio, el hipertexto es una combinación de
nodos textuales que ofrece itinerarios diversos al lector, que configura así su propio
relato. Sin embargo, la dimensión meramente textual ha sido superada por la
multimedialidad, o posibilidad de integrar en una misma estructura hipertextual nodos
visuales, sonoros, o de otro tipo. En este mismo campo puede incluirse el estudio de la
interfaz como medio –semiótico, si se quiere– de relación entre el lector y el sistema, o
mejor, entre el lector y el autor. El estudio reciente de Carlos Scolarixiii es modélico, en
este sentido. Lejos de separar el estudio de los aspectos gráficos, visuales, de lo que
se ha conocido como redacción periodística, el estudio del mensaje debe incluir, en
nuestra opinión, ambos aspectos como un todo.
3) La interactividad: fue definida como la posibilidad de que, a demandas del usuario, el
sistema responda adaptando el mensaje a sus necesidades. En realidad, eso sería el
resultado de una serie de disposiciones técnicas –también desde esa perspectiva
puede estudiarse la interfaz– al servicio de la participación. La interactividad es el
principal rasgo que subvierte la inmutable distinción entre autor y lector, ya que se
supone que, en teoría, el hipertexto permite a este último adquirir una dimensión
igualmente autorial, puesto que participa en mayor o menor medida de decisiones que
afectan al resultado final del discurso. han resumido en esta frase lo que habría de ser
la interactividad en los cibermedios: "Seleccionar qué información desean los lectores y
en qué orden; interactuar con miembros de la redacción y otros usuarios y hasta
contribuir (aunque sea potencialmente) en la generación de contenidosxiv", lo que daría
lugar al denominado periodismo de código abierto. A su vez, Anne Light, investigadora
inglesa de la Universidad de Sussex (1998, 1999)xv ha distinguido dos tipos de

5
interactividad, la inclusiva, en la que la audiencia, en una medida u otra, colabora en la
obtención del producto informativo, y el modelo autorial, en el que se permite participar
a los usuarios pero no hasta el punto de intervenir en la confección del item noticioso.
Esto, naturalmente, entronca con la estética de la recepción. Y tiene otra derivación, a
tener igualmente en cuenta: a pesar de esos cambios en la autoría que desembocarían
en el periodismo participativo, la profesión periodística sigue siendo necesaria. No el
periodista multitask, multitareaxvi, probablemente, sino el que desarrolla habilidades
colaborativas, el que sabe trabajar en equipo. Y eso, innegablemente, tiene influencia
en las técnicas que enseñamos al futuro ciberperiodista.
4) Temporalidad: Creemos fundamental también tener en cuenta los aspectos temporales
de los cibertextos que se producen para Internet. En realidad, se trata de una
característica que proporciona, más que el hipertexto, la técnica de las redes
telemáticas que permite una renovación constante del mensaje y que éste sea
accesible desde cualquier lugar del globo con conexión a Internet. Como pone de
manifiesto Jerónimo Alayón, el texto impreso se basaba necesariamente "en una lógica
y una retórica diacrónicas", tanto en su creación como en su decodificación, mientras
que el hipertexto juega más con una "polifurcación sincrónica", además de tener, al
contrario que el texto impreso, necesariamente lineal, "una lectura alineal y varios
niveles estructurales"xvii. Las características del nuevo medio han hecho que los
tiempos de producción y de recepción se hayan alterado sustancialmente.
2. La perspectiva docente: ¿es posible aplicar la teoría del hipertexto a la enseñanza
del periodismo?
Somos conscientes de que probablemente sea mejor no hablar de redacciónxviii, aunque el
voablo castellano comprensa un significado más amplio que el inglés newswriting, en el sentido
de que Redacción es más que "escribir textos", y sea mejor dar otra definición, tal vez
"construcción del discurso", puesto que el nuevo discurso periodístico consta de texto,
imágenes, sonidos, bases de datos, pero también de interfaces, diseño, motores de búsqueda
y lenguaje de programación. Algunos (nuestros colegas gallegos, por ejemplo) tienden a
incluirlo en un término más comprehensivo, "arquitectura de la información", es decir, tratan
sobre estructuras (la teoría hipertextual que manejamos y tratamos de desarrollar se centra
especialmente en las más eficientes y, por tanto y cada vez más, típicas estructuras) y
organización. Se trata, en el fondo, del problema de la representación del esquema complejo
de la información, es decir, de mapas conceptuales –que se traducirán en diagramas de flujo
hipertextuales, primer paso a la hora de diseñar una información que pretenda aprovechar las

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posibilidades del hipertexto– y, en general, de la adecuada representación del modo en que se
supone que piensa el ser humano, es decir, tiene de algún modo que ver con las propuestas de
la lingüística cognitiva y de Vannovar Bush: "Como debemos pensar".
Ésta sería una primera aproximación a nuestro empeño: en parte, estructuralismo,
aunque sabemos bien que, aunque no sea una teoría totalmente olvidada, no es hoy en día
demasiado popular. De cualquier manera, no podemos afirmar que seamos totalmente
estructuralistas. Como ocurre en Lingúística y Filología, donde –al menos en el dominio de
lengua española- se acusa a los libros de estilo de los medios de ser los últimos reductos del
"normativismo" en Gramática, es necesaria una combinación de tradición en innovación, de
prescripción –en el sentido de "dar normas"- e investigación. No podemos olvidar el enorme
papel que los videojuegos están desempeñando en la educación de los futuros lectores, y
cómo las estructuras, características, técnicas de los mismos están preparando el camino a un
lenguaje realmente multimedial, interactivo, hipertextual, el camino al hipermedia. En nuestra
opinión, están surgiendo nuevos géneros: por ejemplo, la infografíaxix.
Disponemos, por el momento, de un manual que es una síntesis de lo que hemos sido
capaces de hacer hasta ahora, el Manual de redacción ciberperiodística. Basado en el trabajo
inicial de un grupo de investigación compuesto por miembros de las universidades españolas
de Santiago de Compostela, Navarra, Málaga y País Vasco, tratamos de trazar un mapa de la
mayoría de los profesores que trabajan en España actualmente sobre estas cuestiones y
enseñan la asignatura (Ciberperiodismo, Periodismo digital, Periodismo en Internet, pues todo
estos nombres recibe esta nueva práctica) y ofrecerles un capítulo de un libro que pudiese ser
usado como punto de partida para futuras investigaciones y como base de la docencia.
Dividimos nuestro libro en tres partes:
1) La primera se dedica a una aproximación teórica: primero, las características de la
información digital: multimedialidad, interactividad, etc., un capítulo escrito por Elvira
García de Torres y María José Pou, de Valencia. En segundo lugar, proponíamos una
breve teoría y modelos del hipertexto aplicado al Periodismo, especialmente una
tipología de estructuras, basada en los elementos esenciales, los nodos (o lexias) y los
hipervínculos, tal y como ensayó Martin Engebretsen (es una pena que su tesis
doctoral, probablemente la primera dedicada íntegramente a este tema, se publicase
sólo en su lengua materna, el noruego), pero también en las teorías de, por ejemplo, el
profesor italiano Luca Toschi. En tercer lugar, Lluís Codina –que viene del campo de la
documentación- explica la composición y características de un documento hipertextual,
y propone un modelo para evaluar sitios web, que normalmente nos da una visión
preliminar de la calidad de los medios que investigamos. Y cuarto, Manuel Gago, Xosé
López y Xosé Pereira se ocupan de la arquitectura y organización de la información.
2) La segunda parte del libro trata del lenguaje, estilo y retórica del Ciberperiodismo. El
español es un lenguaje extendido, el tercero en lo que se refiere a hablantes y uno de
los primeros en lo que se refiere a países donde es lengua oficial, y también muy

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importante en Internet. El punto de vista de Francisco Yus, un lingüista de la
Universidad de Alicante, basado en la Pragmática (una corriente especialmente
importante en el área lingüística inglesa, donde David Crystal, por ejemplo, trabaja
sobre ello), es, en nuestra opinión, especialmente atractivo. Los cambios que la Red
está produciendo en la lengua, más profundo de lo que probablemente pensamos, son
otro campo de investigación.
3) Finalmente, dedicamos la tercera parte de nuestro libro a los diferentes géneros
ciberperiodísticos. Hemos de confesar que no hemos sido capaces, ni hemos querido,
romper del todo con el precedente modelo impreso, el clásico. Sin embargo, hemos
practicado algunos cambios en los criterios que hemos escogido para clasificar los
géneros, basada en los topoi retóricos y que hemos mencionado supra. Sin embargo,
creemos que haría falta reconsiderar la actual teoría de los géneros periodísticos y
verla a la luz de las nuevas característica, que hemos también expuesto brevemente,
para conseguir así, más que una teoría de géneros, una tipología de los cibertextos
periodísticos.
4. Conclusión
La teoría va probablemente más adelantada que la práctica; uno de los miembros de nuestro
grupo de investigación, el profesor de la Universidad de Navarra, aplicando los conceptos que
hemos explicado aquí, ha intentado determinar hasta qué punto los cibermedios españoles
desarrollan estructuras hipertextuales complejas. En el III Congreso Internacional
Comunicación y Realidad, celebrado en la Universidad Ramon Llull de Barcelona en mayo de
2005, presentó una comunicación cuyo título lo dice todo: "Hipertexto periodístico: mito y
realidad"xx. Y, sin embargo, el tema del mencionado congreso resume el punto exacto en el que
nos encontramos ahora: "La utopía digital en los medios de comunicación: de los discursos a
los hechos". Nuestra labor y nuestro objetivo, como hemos intentado poner de manifiesto en
esta breve comunicación para esta V Bienal Iberoamericana de Comunicación, es
precisamente que dicha utopía no lo sea tanto –la profesión, y nuestros alumnos, nos
demandan una educación bien real– y que, investigando los discursos como artefactos (o sea,
como hechos que pueden ser estudiados del mismo modo que pueden ser producidos,
aplicando técnicas diversas), podamos ya enseñar las rutinas profesionales de producción de
eficaces hipertextos informativos. Es el reto del que hablábamos al principio de esta
comunicación y el punto, abierto, en que queremos concluirla.

8
Notas bibliográficas
i SALAVERRÍA, Ramón (2004). An immature medium. Strengths and weaknesses of online newspapers on
September 11. Gazette. The International Journal for Communication Studies, vol. 67 (1). London: Sage,
69-86.
ii ARMAÑANZAS, DÍAZ NOCI, Javier; MESO, Koldo (1996). El periodismo electrónico. Información y servicios
multimedia en la era del ciberespacio. Barcelona: Ariel.
iii En España, podemos mencionar los estudios de MORENO, Isidro (2002). Musas y nuevas tecnologías. El
relato hipermedia. Barcelona: Paidós; PAJARES TOSCA, Susana (2004). Literatura digital. El paradigma
hipertextual. Cáceres: Universidad de Extremadura; VEGA, Maria José (2003). Literatura hipertextual y
teoría literaria. Barcelona: Mare Nostrum; Véase también CLEMENT, Jean (1995). Du texte à
l’hypertexte:vers une épistémologie de la discursivité hypertextuelle ; hay traducción española : CLEMENT, Jean (2000). Del texto al
hipertexto: hacia una epistemología del discurso hipertextual. Espéculo. Revista Electrónica Cuatrimestral
de Estudios Literarios .
iv GARCÍA GARCÍA, Francisco (1999). Estructuras narrativas y nuevas tecnologías de la información. En
LÓPEZ, Xosé; SOENGAS, Xosé (eds.). A comunicación audiovisual na era dixital. Santiago de Compostela:
Imprenta Universitaria, 90-92.
v . Ha sido traducido al castellano, bajo el título Los cinco
elementos de la narrativa digital, por Guillermo Franco, de la revista El Tiempo de Colombia, y puede
hallarse en la dirección web .
vi PAUL, Nora (2004). 'New News' retrospective: Is online news reaching its potential?. Online Journalism
Review. March .
vii Véase, por ejemplo, el estudio de HUANG, Edgar, et al. Converged journalism and quality: A case study
of the Tampa Tribune news stories. Convergence, vol. 10, number 4, winter. Luton: John Libbey, 2004, 73-
91.
viii Una referencia inexcusable en España es el trabajo pionero del documentalista Lluís Codina: CODINA,
Lluís (1996). El llibre digital. Una exploració sobre la informació electrònica i el futur de l'edició. Barcelona:
Generalitat de Catalunya.
ix ENGEBRETSEN, Martin (2001). Nyheten som hypertekst. Tekstuelle aspekter ved møtet mellom en
gammel sjanger og ny teknologi. Oslo: Norwegian Academic Press.
x ALAYÓN GÓMEZ, Jerónimo (2004). Retórica y discurso hipertextual. Observatorio para la Cibersociedad,
en ; también ALBALADEJO, Tomás (2001). Retórica y propuesta de realidad
(la ampliación retórica del mundo). Tonos Digital. Revista Electrónica de Estudios Filológicos, 1, marzo
.
xi BORRAT, Héctor (2002). Paradigmas alternativos y redefiniciones conceptuales en comunicación
periodística. Anàlisi, 28. Barcelona, Universidad Autónoma, 55-77.
xii Texto se emplea generalmente para describir el producto de un acto de habla –o de, obviamente,
escritura–, es decir, como un constructo teórico. Cibertexto se emplea, consecuentemente, para definir
aquel tipo de producto discursivo –y no meramente compuesto, de forma necesaria y única, por palabras–
producido a partir de las herramientas y técnicas propias del hipermedia.

9
xiii SCOLARI, Carlos (2004). Hacer clic. Hacia una semiótica de las interacciones digitales. Barcelona:
Gedisa.
xiv MILLÁN PAREDES, Tatiana; FRASCAROLI, Manuel Alfredo (2004). Comunicación y digitalización. Nuevos
paradigmas sociales frente a ciertas prácticas de la interactividad en los medios online. Observatorio para
la Cibersociedad .
xv LIGHT, Ann (1998). Representing the producer: the use of semiotic analysis to inform the design of
interactive components in networked media.
.
xvi De esos aspectos se ha ocupado, fundamentalmente, John Pavlik. Véase su último texto, PAVLIK, John.
A sea-change in journalism: Convergente, journalists, their audiences and sources. Convergence, vol. 10,
number 4, winter. Luton: John Libbey, 2004, 21-29. .
xvii ALAYÓN GÓMEZ, Jerónimo (2004). Retórica y discurso hipertextual. Observatorio para la Cibersociedad,
en .
xviii Aunque, seguramente por no romper con una tradición que tiene un innegable peso específico, el
último manual en castellano sobre la materia, del profesor Ramón Salaverría, se titula precisamente
Redacción periodística en Internet. Pamplona: Eunsa, 2005.
xix CORES, Rafael. Shaping hypertext in news: multimedia infographics. Towards new media paradigms.
Content, producers, organisations and audiences, II COST A20 International Conference Proceedings.
Pamplona (Spain), 27-28 June 2003. Pamplona: Eunate, 2004 , 27-46.
xx "El carácter hipertextual del ciberespacio ha abierto grandes posibilidades para la renovación del texto
periodístico […]. Sin embargo, estas posibilidades teóricas chocan con una realidad mucho más modesta:
los cibermedios actuales muestran una marcada tendencia a reproducir en el ciberespacio los formatos
textuales que empleaban en otros soportes", asegura el profesor Salaverría.

Monday, January 30, 2006

Texto: Nuevas Tecnologías

Documentos en PDF de los capítulos
I: Informatización: Hacia una cultura binaria
II: La producción y la tecnología en la revolución de la comunicación y la información
http://www.ccm.itesm.mx/dhcs/lcc/archivos/nuevastec.pdf

Friday, January 20, 2006

Premisas fundamentales

in Leah Lievrouw and Sonia Livingstone (eds) The Handbook of New Media, Social Shaping and Consequences of ICTs, Sage, London, 2002, pp. 136- 150

New Media History
Patrice Flichy

Many histories of information and communication could be written: the history of institutions and firms, the history of programmes and creative works, the history of techniques, and the history of practices and uses which, in turn, can be related to that of work and leisure but also to that of the public sphere. All these histories are related to very different fields of social science, and the information and communication sector is far too vast to present all these perspectives here. I have chosen to take as the main theme of this chapter the question of relations between ICTs and society. With this point of view we are at the heart of a number of debates: debate on the effects of communication, which for a long time mobilized sociologists of the media, extensive debate on determinism, among historians of techniques, and debate around the socio-technical perspective which has now been adopted by most sociologists of science and technology.
We shall focus on three points in particular: the launching and development of ICTs, their uses in a professional context and, lastly, their uses in a leisure context.


INNOVATION IN ICTs

Does Technology Drive History

In many histories of computing the transistor, then the microprocessor, are considered to be the determining elements. Behind this very common theory lies the idea that technical progress is inevitable and globally linear. Electronic components and basic technologies such as digitization are seen as determining the form of the technical devices we use. Similarly, these new machines have been expected to determine the organization of work (Friedmann, 1978), our leisure activities and, more broadly, our ways of thinking (McLuhan, 1964) or even society at large (Ellul, 1964).
By contrast, other researchers such as the historian David Noble clearly show, through the case of automatically controlled machine tools, that there is no one best way, and that the effect of a technique cannot be understood without simultaneously studying its use and the choices made by its designers. After the second world war two alternatives were explored to automate production: record-playback (automatic analogue) machines and numerical control machines. The former recorded the design of a part drawn by a human operator and then automatically produced copies. The numeric machine, by contrast, did not need to memorize human know-how; it was capable of programming design and production. If the numeric option triumphed, it was not because it was more reliable or easier to implement, but because it corresponded to the representations that designers and corporate managers (future buyers) had of automated industrial production.
Numerical control was always more than a technology for cutting metals, especially in the eyes of its MIT designers who knew little about metal cutting: it was a symbol of the computer age, of mathematical elegance, of power, order and predictability, of continuous flow, of remote control, of the automatic factory. Record-playback, on the other hand, however much it represented a significant advance on manual methods, retained a vestige of traditional human skills; as such, in the eyes of the future (and engineers always confuse the present and the future) it was obsolete (Noble, 1979: 29-30).

Studying Successes and Failures

One conclusion can be drawn from Noble's study: there is never a single technical solution; as a rule several are studied in parallel. The historian has to study these different solutions and analyse both successes and failures (Bijker et al., 1987). The RCA videodisk is a good example of failure. Margaret Graham (1986) showed that the television corporation RCA had everything it needed to successfully launch its new product: one of the best US research laboratories, positive market research, support from the media and, lastly, access to a very large programme catalogue. Despite all these assets, RCA sold no more than 500,000 copies of its videodisk player in three years. Another technical system, the VCR, developed in Japan, was to dominate the market with a resulting loss for RCA of 600 million dollars. The company that had launched television in the US was eventually bought out by General Electric and then by the French company Thomson. Thus, as many computer manufacturers were to discover, a company can pay very dearly for a failure. The main lesson that Graham draws from this case is that technical or commercial competencies are not enough if they are not properly coordinated. That was the underlying cause of the videodisk's failure. As sociologists of technology have shown: 'rather than rational decision-making, it is necessary to talk of an aggregation of interests that can or cannot be produced. Innovation is the art of involving a growing number of allies who are made stronger and stronger' (Akrich et al., 1988: 17). This strategy of alliances was what enabled France Télécom to successfully launch its videotext (the minitel) in the early 1980s. A few months before the new medium was launched, this telematic project collided with a virulent combination of media and political opposition. In fact, France Télécom, which at the time was still the French Post Office (PTT), wanted to create and run the whole system on its own. It hoped not only to provide the network and terminals but also to install all the information to be offered to the public on its own servers. Other European post and telecommunications authorities had opted for the same schema. However, faced with intense opposition France Télécom backed down and decided to move from a closed to an open system in which any firm could become a service provider. France Télécom simply transported the information and took care of the billing (with a share of the revenue paid back to the supplier). Owing to partnerships with service providers and especially with the press, twenty percent of French households adopted the new service[1] (Flichy, 1991).

Boundary Objects

Behind the questions of coordination of designers within a company or of partnerships with the outside, lies the question of the mobilization of the different parties concerned by innovation: R&D engineers, marketing specialists, salespeople, repairers, partner companies (manufacturers of components, content providers, etc.) but also users. In an interactionist approach, sociologists have used the notion of boundary objects. These are objects situated at the intersection of several social worlds, which meet the needs of all worlds simultaneously. 'They are objects which are both plastic enough to adapt to local needs and the constraints of the several parties employing them, yet robust enough to maintain a common identity' (Star and Griesemer, 1989: 393). A boundary object is the result of complex interaction between the different actors concerned. This is the exact opposite of the naive idea of innovation spawned ready-made by the inventor's mind. The history of Macintosh clearly illustrates this point. Two computers using the principle of graphic windows were produced concurrently at Apple: Lisa, a failure, and Macintosh, the Californian company's leading machine. Lisa was designed in a rather cumbersome organizational frame, with a strict division of tasks between teams. Macintosh, by contrast, was developed by a small tightly-knit team in which choices made by individuals were always discussed collectively. The software developers gave their opinions on the hardware and vice-versa. Moreover, the people in charge of building the factory and of marketing and finance were also included in these discussions. This continuous negotiation caused the project to be amended more than once. A computer that was originally designed for the general public was eventually substituted for Lisa as an office machine. The simplicity of its use, imagined from the outset, was one of this computer's most attractive features (Guterl, 1984). The Macintosh is a computer situated on the boundary between hard- and software, between the computer specialist and the layperson[2].

Path Dependency

While the perspective of boundary objects is very useful for the study of specific cases, other perspectives are needed to analyse more long-term phenomena. The path-dependency concept devised by economist and historian Paul David is particularly illuminating. Through the paradigmatic example of the typewriter keyboard which has not evolved since its invention, David (1985) builds a model that compares dynamic growth to a tree. At each branch the actors face a choice. This choice may sometimes be linked to a minor element but once a solution has been chosen by a large number of actors it becomes relatively stable. The outcome of initial choices is relatively unpredictable but a time comes when a technique or an industrial mode of organization is imposed, with a resulting phenomenon of lock-in.

IBM's entry into the PC market is an interesting example of path dependency. Big Blue was aware that this was an entirely new market and that it needed to find a specific mode of organization to produce a fundamentally different computer. A task force was set up to produce and market this microcomputer, independently of the rest of the company. Unlike Apple and in the true IBM tradition, it chose an open architecture not protected by patents. This meant that users could buy peripherals and software from other companies. The task force also decided to break away from IBM's traditional vertical integration. The central processing unit would thus be bought from Intel and the operating system from a start-up, Microsoft. There were two main reasons for this policy: the desire to be reactive and to short-circuit the usual functioning; and the desire to show the department of justice that IBM had stopped its monopolistic behaviour. The strategy was a success. In 1982, the first full year of production, IBM's microcomputer revenues totalled £500 million and in 1985, £5.5 billion, 'a record of revenue growth unsurpassed in industrial industry' (Chandler, 2000: 33). But it also had a whole series of unexpected effects. While the appearance of rivals (producers of clones and specialized software) was part of the game, the key position that this afforded Intel and, to an even greater extent, Microsoft (Cusumano, 1995) was far less predictable. These two companies rapidly became the two main players in the microcomputing industry, at IBM's expense.
The Internet is another case of a path-dependent history. It has sometimes been said that Arpanet, the ancestor of the network of networks, was built so that the US army could maintain communication links in case of a Soviet attack. In fact, this network had a far more modest aim: it was to link the computing departments of universities working for Arpa, the US defence department's advanced research agency (Hafner and Lyon, 1996: 41; 77). Telecommunication companies and especially AT&T refused to build this new data network. It was therefore designed by computer specialists who had a new view of computing, suited to communication between machines with the same status. This Computer Mediated Communication was profoundly different from IBM's centralized and hierarchized computing system or from a telephone network. From the outset Arpanet was a highly decentralized network which stopped at the university entrance. This technical architecture left a large degree of leeway to each computing site which could organize itself as it wished as regards hardware and software and could create its own local area network. The only constraint was the need to be able to connect to an interface. These technical choices in favour of decentralization were also to be found in the organization of work needed to develop the network. Construction of the network was entrusted to a small company closely linked to MIT. This company dealt with no technical problems posed by data exchange beyond the interface, considering that they were the universities' responsibility. Unlike the time-sharing system developed by IBM, in particular, where the central computer is in a master-slave position compared to the terminals, in Arpanet host computers were on an equal footing with terminals.
Whereas Arpanet was launched and coordinated by Arpa, Usenet, which constituted another branch of what was to become Internet, was developed cooperatively by research centres not linked to Arpanet. Usenet did not have its own financing. The administrators of the system were computer scientists who participated on a voluntary basis, making space on their hard disks to record news and transmitting it by telephone.
The Internet was designed in the second half of the 1970s as an 'inter-network architecture', that is, a meta-protocol for interaction between networks built on different principles. The idea of an open architecture leaves total autonomy to each network. Since the meta-protocol manages only interaction between networks, each individual network can maintain its own mode of functioning. Furthermore, the Internet has no central authority. The Internet society is only an associative coordination structure. Applications proposed on the Arpanet or Internet (e-mail, newsgroups, database sharing and, later, the World Wide Web) were proposed by different designers and can be used by anyone who wants to (Norberg and O'Neill, 1996; Abbate, 1999).
The two main principles of decentralization and free access in which the Internet is grounded stem essentially from the academic functioning of its founders. When the Internet subsequently became a system of communication for the general public, these two principles were perpetuated to a large extent. The network is still not managed by a single operator, and a large amount of software, especially browsers, circulates freely on the Web, at least in its most basic form.

Engineers' Representations

The initial choices that will profoundly influence the trajectory of a technology are not related only to contingent decisions but also to the representations of the designers. Thus, the founding fathers of the Internet, like Licklider or Engelbart, thought that computing was not only a calculation tool but also a means of communication. Turoff and Hiltz considered that once Computer Mediated Communication was widespread 'we will become the Network Nation, exchanging vast amounts of both information and social-emotional communications with colleagues, friends and strangers who share similar interests, who are spread out all over the nation' (Hiltz and Turoff, 1978: XXVII-XXIV). This theme of the creation of collective intelligence through networking was to mobilize many computer specialists in the seventies and eighties, and to appeal strongly to users. The Californian bulletin board The Well, for example, functioned around that idea (Rheingold, 1994).
We similarly find a common project among hackers, those young computer enthusiasts who were to play an essential part in the design of the first microcomputers (Freiberger and Swaine, 1984). They shared the same principles:
'- access to computers should be unlimited and total
- all information should be free
- mistrust authority, promote decentralization
- hackers should be judged by their hacking, not bogus criteria such as degrees, age, race or position
- you can create art and beauty on a computer
- computers can change your life for the better' (Levy, 1985: 40-45).
They considered that computing was a device to be made available to all, which would help to build a new society.
Technological imagination is a key component of the development of technology. Without the myths produced by the American counter-culture in the early seventies, the microcomputer would probably have remained a mere curiosity. The ideology of computing for all, in a decentralized form, suddenly lent a whole new dimension to hackers' tinkering in their garages. However, we can talk of the influence of the counter-culture on the microcomputing project only if we consider that there were hackers who chose to associate the values of the counter-culture with their passion for computing. They defined the problems that they chose to grapple with. The community ideology alone did not create the microcomputer; at best, it produced a mythical frame of use. The basis of hackers' activity was immersion both in the counter-culture and in the world of computer tinkering; these two components were not only juxtaposed but also very closely linked. The ties needed for the establishment of a permanent socio-technological frame were built by the actors; the technological or social dreams thus had no power other than supplying resources for the action.
This type of study of the representations of designers of information tools has also been made by Simon Schaffer, on Babbage's calculating engine, generally considered to be the computer's mechanical ancestor (Schaffer, 1995). Babbage, a Victorian mathematician, also conducted research on the division of labour observed in factories and at the Greenwich Royal Observatory where dozens of employees did calculations from morning till night to prepare mathematical tables. To make the production of goods and calculations more efficient, it was necessary to automate the factory system. Just as Jacquard had mechanized weaving with his famous loom, so too Babbage wanted to mechanize the production of numeric tables. He hoped to speed up the production of tables which were perfectly accurate and rid of all human error. But Schaffer does more than point out the analogy between Babbage's machine and the Factory System. He draws a map of the places and networks in which the credibility of Babbage's machine was regularly evaluated. Although the machine was never totally operational, it was exhibited often enough to contribute towards the production of a need that it could not entirely fulfil.

Representations of the Media

Representations of techniques are interesting to observe, not only in inventors but also in the first users. Susan Douglas studied enthusiasts of the wireless, whose passion for this new technology was to popularize Marconi's invention and attract the attention of the press. A short story from 1912 is a good example of these representations of the new medium. In it Francis Collins describes the practices of new users of the wireless:
imagine a gigantic spider's web with innumerable threads radiating from New York more than a thousand miles over land and sea in all directions. In his station, our operator may be compared to the spider sleepless, vigilant, ever watching for the faintest tremor from the farthest corner of his invisible fabric (…) These operators, thousands of miles apart, talk and joke with one another as though they were in the same room (Douglas, 1987: 199).
This is clearly a new imaginary type of communication that Collins is proposing. But this utopian discourse, which not only described potential users but also indicated everything that the wireless could do for society and individuals, was becoming a reality. Everyone could communicate instantly and independently with persons very far away, whenever they wanted to. Communication was free in that it did not depend on telegraph or telephone operators and therefore did not have to be paid for. As Susan Douglas says: 'The ether was an exciting new frontier in which men and boys could congregate, compete, test their mettle, and be privy to a range of new information. Social order and social control were defied' (Douglas, 1987: 214).
After the first world war a new 'wireless mania' appeared. This time it concerned wireless telephony, soon to become radio broadcasting. This new device was also to create a new community feeling. The author of an article headed 'The Social Destiny of Radio' wrote: 'How fine is the texture of the web that radio is even now spinning! It is achieving the task of making us feel together, think together, live together' (Douglas, 1987: 306).
Internet utopias, which in a sense are related to those of radio, also changed when the new technology left the world of designers in universities and groups of hackers (Flichy, 2001). For examples, the first manuals for the public at large gave a fairly coherent representation of the Net that combined characteristics of scientific communities and those of communities of electronics enthusiasts. One of these guides considered that internauts 'freed from physical limitations, … are developing new types of cohesive and effective communities – ones which are defined more by common interest and purpose than by an accident of geography, ones on which what really counts is what you say and think and feel, not how you look' (Gaffin and Kappor, 1991: 8-9). Rheingold considers that virtual communities bring together individuals from all corners of the globe who exchange information or expertise. More broadly, they build ties of cooperation and develop conversations that are as intellectually and emotionally rich as those of real life. It is a world of balanced interaction between equals. In short, the Net can make it possible not only to work collectively but also to re-establish a social link that is slackening, and to breathe life into public debate and democratic life (Rheingold, 1993).
Later the press started to write extensively about the Internet. In 1995 the editorialist of Time noted that
most conventional computer systems are hierarchical and proprietary; they run on copyright software in a pyramid structure that gives dictatorial powers to the system operators to sit on top. The Internet, by contrast, is open (non proprietary) and rabidly democratic. No one owns it. No single organization controls it. It is run like a commune with 4.8 million fiercely independent members (called hosts). It crosses national boundaries and answers to no sovereign. It is literally lawless (…). Stripped of the external trappings of wealth, power, beauty and social status, people tend to be judged in the cyberspace of Internet only by their ideas (Time, Special Issue, March 1995: 9).
Newsweek made 1995 Internet Year. It opened its year-end issue with the following phrase stretched across four pages 'this change … everything' (Newsweek, Special double issue, 2 January 1996). The editorial noted that the Internet is 'the medium that will change the way we communicate, shop, publish and (so the cybersmut cops warned) be damned'.
Thus, with the Internet, like the wireless, we find two examples of the 'rhetoric of the sublime technology' that Leo Marx already referred to regarding the steam engine (Marx, 1964). This rhetoric nevertheless takes on a specific form with communication systems, for it concerns not only a particular domain of productive activity but also social links and, more generally, the way society is constituted. The communication utopias of wireless and Internet are therefore fairly similar. They successively refer to interpersonal communication, group communication and, later, mass communication. In so far as both technologies soon acquired an international dimension, so that they could cover the entire planet, the utopias also granted much importance to the feeling of ubiquity found less strongly in other electric or electronic media. Finally, these utopias emphasized the principles of liberty and free access that characterize the development of these two technologies. They were defined in contrast to the two main technical systems of the time: telegraph and telephone in the case of wireless technology, and the absence of compatibility between computing systems, along with the centralized and hierarchical view of data networks that IBM incarnated, in the case of the Internet.


ICTs IN THE PROFESSIONAL SPHERE

Historical comparisons between the nineteenth and twentieth centuries are equally enlightening as regards the role of ICTs in economic activity. James Beniger shows that the industrial revolution was accompanied by what he calls 'the control revolution'. Changes in the scale of productive activity necessitated new modes of organization, for example the bureaucratic organization developed by railways, the organization of material processing established in industries, telecommunications used by distribution, and mass media used by marketing. For him, information is at the centre of this control revolution which continued developing in the second half of the twentieth century. 'Microprocessing and computing technology, contrary to currently fashionable opinion, do not represent a new force only recently unleashed on an unprepared society but merely the most recent instalment in the continuing development of the Control Revolution' (Beniger, 1986: 435).

The First Generation of Office Machines

Let us consider in more detail these nineteenth century information and communication tools that were to facilitate the organization of business and markets. The telegraph was a decisive element in the organization of markets, first of all the stock market. In Europe the transmission of stock market information was the first use to which the telegraph was put, in the 1850s, and it facilitated the unification of values (Flichy, 1995: 46-50). In the United States the telegraph, in conjunction with the railroad, made it possible to unify regional markets and to create a large national market from east coast to west (DuBoff, 1983). It also facilitated the creation of large-scale business enterprises which made huge economies of scale and scope possible. The telegraph and railway companies were the prototype of such enterprises. Circulating messages or goods from one end of the north American continent to the other demanded complex coordination and could not be organized by the market alone. It necessitated the creation of large multi-site corporations that decentralized responsibilities and simultaneously created functional coordination in finance and technical research (Chandler, 1977). The railway companies that used the telegraph to control traffic processed this data and thus developed the first management methods subsequently applied in other industrial sectors.
With the increase in the size of firms the coordination of work was profoundly modified. In small pre-industrial firms the owner and a few skilled artisans organized the work verbally. Writing was reserved for communication with the outside. By contrast, in large industrial firms writing was to be used extensively in internal coordination. Managers were thus to standardize production processes through handbooks or circular letters. Sales manuals were given to sales agents in order to standardize prices and the sale process itself. The development of accounting which made it possible to calculate costs precisely and to better determine prices also used writing (Yates, 1989). In industrial work, this use of the written document was to be systematized, at the end of the century, in Taylorism. The existence of written instructions given by the methods department to each worker was one of the basic elements of the scientific organization of work (Taylor, 1911). Office work also increased substantially. In the US the number of clerical workers rose from 74,000 in 1870 to 2.8 million in 1920 (Yates, 2000: 112).
To produce and manage this paper, various tools appeared: the typewriter, the roneo machine, the calculator but also furniture to file and store documents, etc. All these devices were, in a sense, the first generation of data processing machines. We thus witness several parallel evolutions: growth in the size of firms, increase in the number of written documents, and appearance of new machines. But Joanne Yates has clearly shown that these evolutions would not necessarily have been articulated to one another without a locus of mediation and incentives to change. The managerial literature that developed at the time, as well as the first business schools, were to propose management methods and recommend the use of new office machines. For this new managerial ideology, writing was the most appropriate procedure to set up efficient coordination between the different actors in the firm. This systematic management also proposed management tools (Yates, 1994).

Mainframe and Centralized Organization

Computing, designed to meet scientists' and the defence force's needs (Campbell-Kelly and Aspray, 1996), did not immediately find its place in managerial activity. Ten years after the advent of computing, a pioneer such as Howard Aiken could still write: '… if it should ever turn out that the basic logics of a machine designed for the numerical solution of differential equations coincide with the logics of a machine intended to make bills for a department store, I would regard this as the most amazing coincidence that I have ever encountered' (quoted by Ceruzzi, 1987: 197). The shift from calculating machines to management machines was made by companies that already had extensive technical and commercial experience in punch-card tabulating technology, such as NCR, Burroughs and of course IBM (Cortada, 1993).
So, when IBM built the first mainframe computers it knew business organization so well that it could conceive a structure well adapted to the dominant form of organization: the multidivisional functional hierarchy. A database system like IMS (Information Management System) clearly reflected this organizational hierarchy (Nolan, 2000: 220).
This parallel between technical and organizational structures was also observed by French sociologists of labour who noted that despite the utopian discourse of computer specialists on the structuring effects of computers in the processing and circulation of information, computing introduced no change in the firm; on the contrary, it reproduced the existing order (Ballé and Peaucelle, 1972). To understand this, we need to examine in detail the work of computer specialists in firms. To rationalize the circulation and processing of information they started by drawing up computer guidelines. They first analysed the existing functioning but since few of them had any particular skills regarding the best modes of organization, they simply formalized written rules. When there were no such rules they had them formulated by the hierarchy. The computer programme was thus to incorporate all these rules into an automatic data processing and circulation system. The bending of rules that characterizes any bureaucracy thus became more difficult. In this way computerization rigidified procedures rather than renewing them. We can consider, like Colette Hoffsaes, that
faced with the inability to know the rules of functioning of organizations, the past was repeated (…). Computer specialists had a project for change but they were not in a position to change the aims that were known by and embodied in the operatives. Rather, they were to help them to do better what they already did. They thus intervened at the process level, the stability of which they tended to increase' (Hoffsaes, 1978: 307).
Computing did nevertheless bring some changes. The role of those that Peter Drucker (1974) calls 'knowledge workers' or 'professional managers' increased. Their new mission in the firm was now longer to control others; on the contrary, they defined themselves by their own work. Moreover, executive tasks became more routine and less qualified. The division of labour was accentuated and a Taylorization of tertiary work emerged. While data were codified by the departments that produced them (pay, accounting, etc.), they were then captured in large centralized workshops where card punchers and then controllers processed them. Punch cards were then processed by keyboard operators in large computer rooms. Lastly, the data were returned to the service that had produced them.
Data telecommunications and the use of 'dumb terminals' were to modify the process a little. They made it possible to integrate on a single machine the codification and keying in of data as well as their updating. Big computing workshops were consequently fragmented and data capture activities, which in the meantime had become more qualified, moved closer to the data production services or in some instances even became part of them. In parallel, the number of junior management posts were sharply reduced. The division of work and its control were henceforth done by the computing system rather than by the hierarchy. Yet corporate organization changed little. Those first computing networks were extremely hierarchized and the new device had been designed and organized centrally by the data processing division.
From the managers' point of view, the situation was somewhat different. Owing to the possibilities afforded by management computing, each manager, at corporate management level and in the divisions and even the departments, had a financial statement at regular intervals. With quasi-immediate access to this information, the US corporate model, in which each manager is responsible for the revenue generated by his/her unit, was able to function efficiently (Nolan, 2000: 229).

Microcomputing and the Temptation to Decentralize

While mainframe computing was initialized and developed by managers in order to automate routine data processing tasks, microcomputing was adopted at grassroots level. Another current of French sociology of labour, which studies not phenomena of reproduction but elements of transformation, facts which impact on the future, closely studied the diffusion of microcomputing. These sociologists have shown that it was often employees who had a fair amount of autonomy in the organization of their work (personal secretaries, archivists, etc.) who grasped this new tool and proposed small applications adapted to their immediate environment: management of leave, monitoring budgets, bibliographic data base, etc. (Alter, 1991).
These innovative people later became experts in microcomputing and thus acquired a new legitimacy and a little more power. In a new technical world which was particularly uncertain because users received no support from the data processing divisions, which were opposed to PCs at the time, these first users soon became resource persons who not only mastered the new technology but were also capable of using it to improve their own productivity. This situation corresponds to an innovation model studied by Von Hippel (1988). He considers that end users are often essential innovators. They do not need much technical expertise to find new uses. Their strength derives from close contact with daily problems that the new devices have to solve. This model of uncontrolled diffusion was to spread particularly fast because investments in microcomputers were sufficiently small to enable many departments to take decisions in this respect on their own. Thus, contact was made directly between sellers and users, along the lines of a model resembling a market for the public at large rather than a business market.
Yet these innovators did encounter a good deal of opposition. Apart from the data processing divisions which saw the PC as a technological alternative which they did not control, middle management also saw it as a potential challenge to the organization, with greater autonomy for employees. By contrast, top management saw microcomputers as an opportunity to create a counter-power vis-à-vis the data processing division. It therefore left local initiatives to develop, as an experiment. Initially it accepted a diversity of models of computerization in the various services.
While this fragmented innovation model made it possible to mobilize multiple initiatives, it was potentially also a source of disorder and inefficiency. Thus, in a second stage top management took over the reins, in collaboration with the data processing divisions who were forced to include the PC in their plan. The project was to replace partial computerization in islands of the organization by a totally integrated information system (Cerruti and Reiser, 1993). The setting up of such a system posed not only technical but also organizational problems, for these new machines allowed for automation but also for a different way of thinking and managing. Shoshana (1984) has clearly shown that informating and automating are the two faces of computers in firms.

Digital Network and Interactive Deployment

While we can roughly say that mainframe computing developed in a centralized way, while microcomputing started off being decentralized, intranet and network data communications correspond to a more interactive mode in the development of computing. Bar, Kane and Simard have thus constructed a cyclical model of the development of digital networks. Initially, intranet was used to automate existing work processes, for example to organize the circulation of documents in a firm. It was a way of enhancing efficiency and improving productivity. Once the network was available it could be used for other purposes, such as information searches on request or simple administrative procedures, for example ordering supplies, requests for leave, etc. Through this experimental phase, new communication technologies fitted into the organization better. The third phase could then begin, in which the firm was to be reorganized and to modify its digital network simultaneously.
Research on French firms has reached similar conclusions (Benghozi et al., 2000). These authors also note development in phases, although computerization was initiated either by local experimentation or by a decision by top management. Yet the network expanded fully only if there was articulation between the two phases. The idea was to construct a learning device in a context of controlled disorder. If we now review the setting up of digital networks, we note that effects on organization were diverse. Within a single business sector, such as the press, diametrically opposed organizational choices have been observed. At a newspaper in the west of France, local editorial staff devote as little time as possible to computing which is left to employees previously responsible for setting the newspaper. This is a case where computerized workflow has not undermined the division of work. By contrast, at a newspaper in the north, the introduction of an integrated computing system radically modified the organization of work. In local offices the same person does investigative work and typesetting (Ruellan and Thierry, 1998). These two contrasting models clearly show that in these cases the introduction of network computing does not, in itself, induce a new organization.
Thus, even if there is no technical determinism, is there organizational determinism? It would appear so, given that in many cases the setting up of intranet or of cooperative devices in smaller businesses is related to substantial organizational change. In reality, such reorganization is actually an opportunity to introduce these new tools.
The various studies cited, both in the US and in France, are thus grounded in a conception where technology co-evolves with the organization and its members (Leonard-Barton, 1988; Orlikowski, 1992). They therefore contrast with current discourse on the revolution in the organization of work generated by digital networks.


ICTs AND PRIVATE LIFE

The Gradual Slide from Public to Private Sphere

The history of information technology in the private sphere, as in the business world, originates in the nineteenth century. Public life changed profoundly during that period. Richard Sennett (1977) considers that it lost its character of conviviality and interaction, to become a space in which people mix together in silence. With regard to this 'public private life', he talks of 'daydreaming', referring to the same phenomena as Edgar Allan Poe, in The Man of the Crowd (1971) or Baudelaire (1978) in his study of the stroller. In that work Baudelaire presented an individual who is both out of his home and at home everywhere. This articulation between public and private is also characteristic of the theatre. For a good part of the century, the theatre was above all a place for social interaction. The box was a sort of drawing room where people could converse, observe others and watch the show. Gradually, it became a habit to switch off the lights in the hall and to focus on the stage. Audiences had to listen in silence. New theatres were designed to enable audiences to see the stage, above all. Theatres thus received a solitary crowd; the public was an entity in which individuals experienced their emotions separately (see Flichy, 1995: 152-155).
We also find this dialectic between public and private spheres with the beginnings of photography. In the mid-nineteenth century the photo-portrait, a private image, became the main use of the new medium. But photographers who took these pictures set themselves up in the most frequented urban places. Their studios became veritable urban attractions. Inside, they were decorated like parlours; outside, collections of portraits several metres high were displayed on the pavement. In their windows copies of diverse portraits were exhibited, for example, crowned heads, artists, individuals who by nature have to show themselves, but also portraits of ordinary people (Mary, 1993: 83-84). Thus, if the man in the street had his portrait taken to give to his family, his picture also became public.
This play between public and private images appeared in several respects. Ordinary people were photographed in stereotyped poses; they chose the décor from a catalogue and the photographer often touched up the picture to make it closer to current standards of beauty. Important people, on the other hand, displayed details of their private lives in addition to their official poses. Furthermore, with the multiplication of copies photography was no longer used only for private souvenirs; it became a medium. People usually had between ten and one hundred copies of their 'portrait-card' or 'photo visiting card' printed, but in some cases tens of thousands of copies were made. These photo portraits were put into albums with not only photographs of family and friends but also portraits of celebrities bought from specialized publishers. The binding of the albums played on the secret/representation ambiguity; they were often beautifully decorated and sometimes had a lock to protect the owner's privacy.
The debate between private and collective media also appeared with the beginnings of the cinema. Edison thought his kinetoscope would be installed in public places, to be used by individuals (Clark, 1977). The success of the projector proposed by Lumière and other inventors was, by contrast, partly owing to the fact that it fitted into a tradition of collective shows. The content proposed, like that of the other visual media, turned around the dual attraction of daily life and fantasy. The idea was to show something that surprised by both its familiarity and its strangeness. Lumière focused more on the former, with scenes from daily life in both the private sphere (Le déjeuner de bébé, La dispute de bébé, etc.) and in public (La sortie des usines Lumière, L'arrivée du train en gare de la Ciotat, etc.). Lumière's first projectionists were also cameramen. They filmed scenes in the towns in which they were and showed them the same evening to an audience that was likely to recognize itself in the film.
This fairground cinema made people familiar with the new medium but it eventually bored them. The real success of the cinema appeared when it started telling stories, that is, when it became a narrative medium. The success of narrative film-makers such as William Paul in England and Pathé in France was based on their entry into an industrial economy. The French industrialist soon discovered that it was in his interests to make a large number of copies and to distribute them throughout the world. He developed a system of industrial production similar to that of the press, in which he produced one film per week and later several (Abel, 1995).
Going to the cinema soon became a regular habit. Audiences behaved as they did at café-concerts. For example, in 1912 a Venetian journalist wrote:
the most beautiful cinema is that of Sant Margeria, where working class women go (…) Oh! How they applaud in certain scenes. Hordes of children sometimes go to see series of landscapes and discover vulgar scenes: 'one doesn't kiss on the mouth' and the public answers 'si' ('yes one does'); 'no one touches my lips' and the public again choruses 'si' (Turnaturi, 1995).
In the United States the new entertainment medium attracted a large immigrant population, in particular (Sklar, 1975). The narrative cinema was to become a big consumer of scenarios, sometimes found in legitimate literature. That was how the cultured classes were to become interested in this new medium that gradually became the seventh art. As the Italian historian Gabriella Turnaturi notes: on the eve of the first world war, 'a slow and difficult process of unification of customs, culture and traditions took place through the learning of a common language in the obscurity of cinema halls' (Turnaturi, 1995).
While the cinema was part of the emergence of collective urban entertainment, the late nineteenth century also saw the advent of entertainment at home. Withdrawal into the home, pointed out by historians of private life, was reflected mainly in the appearance of private musical life which adopted the piano as the main instrument. The piano became an emblematic element of the middle-classes' furniture. It was to bring public music into the domestic sphere, a transformation achieved through a very specific activity in the writing of music: reduction. Composers arranged scores written for an orchestra into pieces for piano. This same phenomenon of adaptation can be found at the beginning of jazz in the United States, where publishers simplified the rhythmic complexity of ragtime. In the tradition of the Frankfort school, this activity of adaptation and reduction was often denounced: the capitalist market was killing art. Can we not consider, on the contrary, that these score sheets were the instrument of mediation between public and private music?
But music for amateur pianists was not only scholarly music. A very large market developed for sheet music for songs. In some cases over a million copies of the so-called 'royalty songs' were printed. Singing these songs, accompanied by the piano, was an important feature in domestic entertainment of the upper and middle classes. It is estimated that by 1914 one quarter of English homes had a piano (Ehrlich, 1976).
It was in this context that the phonograph appeared. This device soon found a place in the domestic sphere. In the United States three percent of all homes had one by 1900, fifteen percent by 1910 and fifty percent by 1920. At first the catalogue consisted of songs, popular ballads or a few well-known symphonies. A second catalogue was later created, consisting of major operatic arias (Gelatt, 1965). While some singers were starting to be very popular, phonographic recordings were to enable people to remember tunes and popular songs they had already heard. As Walter Benjamin said, 'the art of collecting is a practical form of re-remembering' (Benjamin, 1989: 222). This taste for collection concerned not only records but also photographs and post cards. The latter were used to send pictures of historical buildings to those who did not travel. The same applied to records which found a public among those who could not go the opera and could thus listen to 'the most enchanting selection of the world's greatest singers'[3] at home.
Thus the phonograph, like the piano, was not only the instrument that allowed a private musical activity to be substituted for a public one. It was also owing to this device that music for shows was arranged for music at home (see Flichy, 1995: 67-75).

Radio and Television, Family Media

Between the two wars, radio was to replace records to a large extent. The new medium was presented as a tool enabling people to listen to plays or to music at home. Advertisements often presented the radio set as a theatre in the living room. Sets were 'designed to fit into all contexts of family life and the privacy of the home'[4]. Of the receiver it was said that 'all the waves in the world come to nest in it'[5]. We thus witness a privatization of the public sphere of entertainment. As many documents of the time show, reception was a family activity (Isola, 1990), a sort of ritual. It was often the father who tuned the radio and silence was demanded to listen to it. C.A. Lewis, the first programme manager at the BBC, considered that:
broadcasting means the rediscovery of the home. In these days when house and hearth have been largely given up in favour of a multitude of other interests and activities outside, with the consequent disintegration of family ties and affections, it appears that this new persuasion may to some extent reinstate the parental roof in its old accustomed place (Lewis, 1942).
This family medium was considerably successful. In the US in 1927, five years after the first broadcasts were launched, 24 percent of all households had a wireless. In 1932, despite the economic crisis, this number had risen to 60 percent. In the UK, 73 percent of all households had a set on the eve of WWII, and listened to radio on average four hours a day (Briggs, 1965: 253).
From the end of the 1940s television entered the domestic sphere. Yet its introduction into the home took place differently to that of the phonograph and radio. Whereas in the Victorian world there was a profound break between the public and private spheres, and the home was designed to be a closed space, the domestic space of post-war North American suburbs was built on a complex interaction between public and private. According to Lynn Spigel, 'in paradoxical terms, privacy was something which could be enjoyed only in the company of others'. Middle-class suburbs described in magazines at the time 'suggested the new form of social cohesion which allowed people to be alone and together at the same time' (Spigel, 1992: 6).
A typical feature of the model home of that period was the large open living room and 'American kitchen'. Rooms opened onto the outside, giving the impression that public space was a continuation of domestic space. It was this new conception of space articulating public and private that prevailed at the birth of television. In 1946 Thomas Hutchinson published an introduction to this new medium, called Here is Television. Your Window on the World for the general public. Four years later, in another book for the general public, called Radio, Television and Society, Charles Siepmann wrote: 'television provides a maximum extension of the perceived environment with a minimum of effort (…) It is bringing the world to people's door' (Spigel, 1992: 7).
This theme can also be found in advertisements from that period. While adverts for the phonograph focused on the decorative aspect of the machine as a part of the furnishings of a room[6], those for radio emphasized the same point but added the idea that the set brought sounds of the world into the home ('all the world's roads lie before you, it's a beautiful, splendid adventure … right in your armchair!'[7]). Advertisements for television showed the world. Photographs of a TV set featured the Eiffel Tower, Big Ben or the Statue of Liberty, for example. One advertisement showed a baseball field with an armchair and a TV set on it, with a baseball player on the screen.
This association of the domestic sphere with historical buildings or famous cites is also found in the first television series. In 'Make Room for Daddy', the hero's apartment has a splendid view on the New York skyline. One of the key characters in 'I Love Lucy' sees the hills of Hollywood from his bedroom window. These characters thus act against a backdrop of prestigious sites (Spigel, 1992: 10). Another theme runs through advertising during that period: the dramatization of the domestic sphere. Certain advertisements referred to television as a 'family', 'chairside' or 'livingroom' theatre (Spigel, 1992: 12). Some showed a women in a black evening gown watching television at home. But it was also the great ritual events of our societies that television brought into the home: national celebrations, coronations and major sports events (Dayan and Katz, 1992).
The association between daily life and the entertainment world was furthermore found in new ways that the American middle-classes decorated their homes. What in Europe is called an American kitchen enabled the housewife to prepare meals while watching television. Very popular TV programmes in the 1950s also show the wish to include the entertainment world in daily life. In certain episodes of 'I Love Lucy' famous Hollywood actors are invited to dinner in ordinary homes (Mann, 1992: 44).
By contrast, television in the 1980s no longer tried to mix the two or to orchestrate major societal rituals. Instead, small family rituals were organized. In this new form that Italian sociologists have called 'neo-television' (Eco, 1985; Casseti and Odin, 1990), the content of interaction or the personality of the participants is of little consequence, the only thing that matters is their presence. Television displays daily life but also becomes a reference to serve as a standard for daily life. We thus witness a constant play in which television and society mirror each other.

Live Together Separately

As the family gathered together around television to watch it collectively (Meyrowitz, 1985), it abandoned radio which became an individual medium. Owing to the portability and low cost of transistor radios, everybody could listen alone in their bedroom while doing something else. This new family could 'live together separately' (Flichy, 1995: 158). It was probably with rock music, which appeared at that time, that use of the transistor and the related medium, the record player, appeared in full force. Whereas in the 1950s collective listening around the jukebox was decisive, listening was subsequently done at home, especially by teenage girls whose culture became a 'culture of the bedroom, the place where girls meet, listen to music and teach each other make-up skills, practice their dancing' (Frith, 1978: 64). Rock music listened to on a transistor radio or record player gave teenagers the opportunity to control their own space. This behaviour was part of the 'juxtaposed home'; it allowed teenagers to remove themselves from adult supervision while still living with their parents (Flichy, 1995: 160-165). This shift in listening from the living room to the bedroom was therefore far more than a new mode of listening, it was a way of asserting oneself, of creating a peer subculture.
Was this individualization of listening to become generalized and affect television? In the mid-80s that was far from being the case. David Morley's ethnographic study shows the family television to be a perpetual source of tension within the family between men, women, parents and children (Morley, 1986). As families acquired more and more sets, living room wars (Ang, 1996) were expected to disappear. Yet the TV set did not, as in the case of the transistor radio, disappear from the living room. It has remained the main set around which the family gathers, while sets in bedrooms are used less[8].
What about the mobile telephone, the PC and Internet? Research in these areas is still limited and final conclusions can hardly be drawn. The current literature nevertheless allows us to make some hypotheses. In Europe the mobile phone seems to be the communication device that had developed fastest[9]. Like radio in the 1950s, it has spread rapidly among the youth. Once again, this device has enabled them to become more autonomous as regards the family cell, to live in it but to be elsewhere. Yet the cell phone, which is above all an individual communication device, does not seem to be causing the disappearance of the fixed phone which remains the family phone (Heurtin, 1998).
Despite discourse on the information society revolution, one has to agree that the microcomputer followed by its connection to the Internet have not spread as fast in homes as radio and television[10]. In the US, for example, it took about twenty years before households were equipped with at least one computer (more than one in the home remains rare). It seems that in many cases one member of the family tends to appropriate the set. A French study shows that in wealthy families it is often the father and that in working-class families it is, by contrast, a child and often the oldest son. In this case the set is installed in his bedroom (Jouët and Pasquier, 1999: 41). Yet, contrary to widespread belief, the computer does not isolate its user from others. It is characterized by a high level of sociability within peer groups. Young people exchange software and various tips for more efficient use of hard- and software. Video games are often played collectively. Alongside these horizontal social networks, Kirsten Drotner sees the emergence of vertical networks that function between generations. Skills are no longer passed on from oldest to youngest but from teenagers to adults (Drotner, 1999: 103-104).

Virtual Communication

Although computing and the Internet, unlike radio and television and like the mobile phone, are personal tools, they are nevertheless characterized by complex social relations in peer groups and between generations. Sociability among internauts also has another degree of complexity: the fact that the individual can communicate anonymously behind a pseudonym and simultaneously have several pseudonyms and therefore several personalities. French sociologists had already noticed the phenomenon with the minitel. Users of minitel forums wanted not only to give themselves a new identity but also to take advantage of their mask to have different social behaviour, to reveal other facets of themselves and thus to better display their true identity (Jouët, 1991; Toussaint, 1991). Sherry Turkle studied the question of multiple identities on the Internet and especially in MUDs. One of her interviewees declared: 'I'm not one thing, I'm many things. Each part gets to be more fully expressed in MUDs than in the real world. So even though I play more than one self on MUDs, I feel more like 'myself' when I'm MUDding' (Turkle, 1997: 185). These different lives can be lived out simultaneously in different windows of the same computer screen. 'I split my mind, say another player, I can see myself as being two or three or more. And I just turn on one part of my mind and then another when I go from window to window' (Turkle, 1996: 194). Are we heading for an identity crisis? Or can we consider, like Turkle, that this co-existence of different identities is one of the characteristics of our post-modern age?


CONCLUSION

Today the Internet constitutes the last phase in the history of information and communication technologies. But the network of networks is also a particularly interesting case since it enables us to recap most of the points considered in this article. This is simply one of the possible versions of digital networks. It is the result of a long history that started in the late sixties. While IBM and AT&T had the competencies to launch a digital network, it was the collaboration of academics and hackers, with military funding, that spawned this network. The initial choices were profoundly marked by the representations of these actors who dreamed of a communicating, free, universal and non-hierarchized network. It was this same utopia that was spread by the media in the early nineties. By contrast, the diffusion of the new technology in the corporate world combines a centralized model from mainframe computing and an open model launched by microcomputing. At home, the Internet combines the characteristics of several means of information and communication. It is a tool for interpersonal interaction and collective communication in virtual groups, but also a new medium with multiple sources of information. But this multiform information and communication tool also tends to undermine the separation between the professional and private spheres. It makes it easy to work from home and sometimes to attend to personal things at work. Unlike radio and television on the one hand and the telephone on the other, which were quickly standardized around an economic model and a media format, the Internet is fundamentally heterogeneous. This diversity is a key asset. As a result, use of the Internet cannot be unified around an economic model or a communicational format. It is not a medium but a system which is tending to become as complex as the society of which it is claimed to be a virtual copy.



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[1] By contrast, in the 1990s the minitel stagnated. The France Télécom monopoly impeded all development of the system. This device soon seemed obsolete compared to the Internet.
[2] On the history of Macintosh, see also: Levy (1994) and, more broadly on the history of Apple: Carlton (1997).
[3] Advertising slogan for the red label launched by the Gramophone Company in 1902.
[4] "le 12ème salon de la TSF", L'Illustration, 12 October 1935, Supplement p. XX.
[5] L'Illustration, 7 September 1935, Annonces p. VIII.
[6] See the catalogue Archeofon (1989), Milano, Electra.
[7] "Le 12ème salon de la TSF" L'Illustration, 12 October 1935, Supplement p. XXI.
[8] Sonia Livingstone contests this thesis and is surprised that I have not seen the similarity between the evolution of radio and that of television (Livingstone, 1999: 81). Although habits changed a great deal in the 1990s, the fact remains that the individualization of TV viewing has been only partial, unlike that of radio listening.
[9] Historical comparisons are difficult in this domain. In the audio-visual media the number of sets per household are counted, and in telecommunications the number of sets per 100 inhabitants. This ratio does not distinguish business equipment from domestic equipment, and for mobile phones one has to take into account that the purchase is more often individual than collective.
[10] Many authors defend the opposite point of view. See the table by the Morgan Stanley Research Group which classifies speed of penetration of the main communication technologies, cited in 'State of the Internet: USIC's Report on Use & Threats in 1999' http://www.usic.org/usic99. This difference of evaluation stems from the fact that these authors take the invention of the technique and not the beginning of its distribution in society at large, as the starting point of that diffusion.

Historia de Internet


Historia de Internet

Intervención de Manuel Castells
Universidad Oberta de Cataluña


Señor rector, en primer lugar, gracias por sus amables palabras. Quiero, muy brevemente, dejar constancia de lo muy honrado que me siento por haber sido invitado por la UOC a este acto de presentación del nuevo programa de doctorado, no solamente por lo que representa en el plano intelectual, sino sobre todo porque creo, sinceramente, que la UOC es una de las instituciones más innovadoras del panorama universitario español, europeo y catalán y, en cierto sentido, para mí esto es algo fundamental. Si mi memoria no me traiciona llevo treinta tres años enseñando en distintas universidades del mundo, y para mí la universidad ha sido, es y será siempre el centro de mi vida, de mi actividad profesional y de mi compromiso intelectual. A lo largo de mi vida he tenido muchas frustraciones causadas por la universidad, en esta relación de amor-odio que muchos tenemos. Gran parte de esas frustraciones se han debido a que la universidad -que, para mí, debe ser y debiera ser el centro de innovación fundamental, puesto que es lo que está en la vanguardia del pensamiento y, de manera autónoma e independiente, debiera plantear los problemas que, en situaciones más constreñidas, la sociedad no puede plantear- es, sin embargo, con harta frecuencia, con dolorosa frecuencia, un lugar en el que se observan rutinas burocráticas, reacciones conservadoras, incapacidad de entender el cambio y defensa de los privilegios de la comodidad personal en detrimento del riesgo de la innovación. Y en esa tensión estamos, y en esa tensión estaremos. Por eso, ver una universidad como la UOC, que realmente se incorpora, en términos de vanguardia, a lo que son las nuevas formas de hacer, de pensar y de investigar de la era de la información, constituye una gran alegría y el hecho de que se produzca en Barcelona, todavía más. Tras estas palabras introductorias, abordemos ahora el tema de la conferencia: la relación entre Internet y la constitución de una nueva sociedad, la sociedad red.. INTERNET Y LA SOCIEDAD REDIntroducción.
Internet es el tejido de nuestras vidas en este momento. No es futuro. Es presente. Internet es un medio para todo, que interactúa con el conjunto de la sociedad y, de hecho, a pesar de ser tan reciente, en su forma societal (aunque como sabemos, Internet se construye, más o menos, en los últimos treinta y un años, a partir de 1969; aunque realmente, tal y como la gente lo entiende ahora, se constituye en 1994, a partir de la existencia de un browser, del world wide web) no hace falta explicarlo, porque ya sabemos qué es Internet. Simplemente les recuerdo, para la coherencia de la exposición, que se trata de una red de redes de ordenadores capaces de comunicarse entre ellos. No es otra cosa. Sin embargo, esa tecnología es mucho más que una tecnología. Es un medio de comunicación, de interacción y de organización social. Hace poco tiempo, cuando todavía Internet era una novedad, la gente consideraba que, aunque interesante, en el fondo era minoritario, algo para una elite de internautas, de digerati, como se dice internacionalmente. Esto ha cambiado radicalmente en estos momentos. Para recordarles brevemente la progresión, les diré que la primera encuesta seria sobre usuarios de Internet que yo conozco, de finales del noventa y cinco señalaba que había unos nueve millones de usuarios de Internet. En este momento estamos en torno a los trescientos cincuenta millones de usuarios en el mundo. Las previsiones conservadoras prevén que, para mediados del año 2001, llegaremos a setecientos millones, y en torno a 2005-2007, a dos mil millones como mínimo. Es verdad que constituye sólo una tercera parte de la población del planeta, pero esto quiere decir, ponderando en términos de las sociedades más desarrolladas, que en las sociedades de nuestro contexto las tasas de penetración estarán en torno al 75% u 80%. De hecho, en todo el planeta los núcleos consolidados de dirección económica, política y cultural estarán también integrados en Internet. Eso no resuelve ni mucho menos los problemas de desigualdad, y a ellos me referiré más adelante. Pero en lo esencial, esto significa que Internet es ya y será aún más el medio de comunicación y de relación esencial sobre el que se basa una nueva forma de sociedad que ya vivimos, que es lo que yo llamo la sociedad red. Pese a ser tan importante, Internet es tan reciente que no sabemos mucho sobre ella. Y en esa situación, cuando hay un fenómeno de gran relevancia social, cultural, política, económica, pero con un escaso nivel de conocimiento, se generan toda clase de mitologías, de actitudes exageradas. Yo creo que muchos intelectuales europeos y españoles ya han entendido, analizado, criticado, rechazado Internet, señalando, por anticipado, todas las posibles alienaciones que va a generar. Yo me acuerdo de que en los años 95-97 participé en la comisión de expertos sobre la sociedad de la información que nombró la Comisión Europea, y allí, en una comisión de quince expertos, en la que yo obviamente estaba en absoluta minoría, se trataba de ver cómo se podían paliar los efectos devastadores que podría producir Internet en la sociedad, en la política y en la cultura. Predominaba una reacción defensiva.. Frente a un fenómeno de extraordinaria importancia, del que, por otro lado, se tiene un escaso conocimiento, ha aparecido una extraordinaria mitología en torno a Internet. Por ello, quiero centrar mi conferencia en algo que quisiera que fuera práctico. Voy a intentar, aunque haya algunos aspectos teóricos, resumir qué sabemos de Internet en términos comparativos, qué sabemos sobre lo que es Internet hoy, a partir de información empírica. Trataré de resumirlo en diez puntos. 1. Lecciones de la historia de Internet.
En el primer punto, quiero incluir algunos elementos sobre la historia de Internet. No voy a contarles la historia de Internet, que creo que es conocida, o puede conocerse fácilmente a través de Internet, sino cuáles son las enseñanzas que tienen valor analítico, si examinamos la historia de la red durante estos años. La primera lección sobre Internet es que se desarrolla a partir de la interacción entre la ciencia, entre la investigación universitaria fundamental, los programas de investigación militar en Estados Unidos -una combinación curiosa- y la contracultura radical libertaria. Las tres cosas a la vez. Simplemente señalo que el programa de Internet nace como programa de investigación militar pero que, en realidad, nunca tuvo aplicación militar. Éste es uno de los grandes mitos que hay. No hubo aplicación militar de Internet; hubo financiación militar de Internet, que los científicos utilizaron para hacer sus cosas, sus estudios informáticos y su creación de redes tecnológicas. A ellos se añadió la cultura de los movimientos libertarios, contestatarios, que buscaban en ello un instrumento de liberación y de autonomía respecto al Estado y a las grandes empresas. La cuarta fuente que se desarrolló más fue la cultura empresarial, que, veinticinco años más tarde, se encargó de dar el salto entre Internet y la sociedad. Segunda lección sobre Internet: el mundo de la empresa no fue en absoluto la fuente de Internet, es decir, Internet no se creó como un proyecto de ganancia empresarial. Incluso hay una anécdota reveladora: en 1972, la primera vez que el Pentágono intentó privatizar lo que fue el antepasado de Internet, Arpanet, se lo ofreció gratis a ATT para que lo asumiera y desarrollara. Y ATT lo estudió y dijo que ese proyecto nunca podría ser rentable y que no veía ningún interés en comercializarlo. Recuerden de todas maneras que eran más o menos los años en que el presidente de Digital, una gran empresa de informática, declaró que no veía ninguna razón para que alguien quisiera un ordenador en su casa, o pocos años después de que Watson, el presidente de IBM, declarase que en el año 2000 en el mundo sólo habría cinco ordenadores, y que todos serían, obviamente IBM Mainframe. No fue la empresa la fuente de Internet. Tercera lección: Internet se desarrolla a partir de una arquitectura informática abierta y de libre acceso desde el principio. Los protocolos centrales de Internet TCP/IP, creados en 1973-78, son protocolos que, se distribuyen gratuitamente y a cuya fuente de código tiene acceso cualquier tipo de investigador o tecnólogo. Cuarta lección: los productores de la tecnología de Internet fueron fundamentalmente sus usuarios, es decir, hubo una relación directa entre producción de la tecnología por parte de los innovadores pero, después, hubo una modificación constante de aplicaciones y nuevos desarrollos tecnológicos por parte de los usuarios, en un proceso de feed back, de retroacción constante, que está en la base del dinamismo y del desarrollo de Internet. El ejemplo más claro de la principal aplicación de Internet lo ofrecen los científicos que crearon Arpanet, el antepasado de Internet, quienes, en realidad, no sabían muy bien qué hacer con Arpanet. En principio, la crearon para comunicarse entre sus centros de información, entre los superordenadores con que contaban, pero lo habían hecho con la idea de que al compartir tiempo de ordenador, podrían obtener mayor capacidad de utilización de ordenadores. Pero se encontraron que tenían más capacidad de procesamiento informático de la que necesitaban. Con lo cual intentaron ver qué otro tipo de cosas podían hacer. Una de las aplicaciones que desarrollaron casi por azar, y que se convirtió en el principal uso de Internet a partir de 1970, cuando se inventó, es la aplicación que hoy día está siendo el uso mayoritario de Internet, el correo electrónico. En el intento de buscar otras aplicaciones, se enviaron varios mensajes entre ellos y se dieron cuenta de que lo que intentaban buscar ya lo habían encontrado, es decir, desarrollar el correo electrónico. Hay mil ejemplos de este tipo de relación. Entonces y ahora los usuarios modifican constantemente la tecnología y las aplicaciones de Internet. Esto es una vieja historia de la tecnología. Fue también el caso del teléfono: la historia social del teléfono en Estados Unidos (investigada, en particular, por Claude Fischer) muestra que el teléfono se inventó para otras cosas, pero los usuarios le dieron la vuelta y crearon otras aplicaciones. Pero con Internet se ha hecho mucho más todavía, porque la flexibilidad, la ductibilidad de esta tecnología permite el efecto de retroacción en tiempo real. Quinta lección de la historia de Internet: en contra de la muy difundida opinión de que Internet es una creación norteamericana, Internet se desarrolla desde el principio a partir de una red internacional de científicos y técnicos que comparten y desarrollan tecnologías en forma de cooperación, incluso cuando Internet era algo que estaba dentro del Departamento de Estado estadounidense. La tecnología clave de Internet, la conmutación de paquetes, el packet switching, la inventan en paralelo, y sin establecer comunicación alguna durante mucho tiempo, Paul Baran en Rand Corporation en California y Donald Davies, en el National Physics Laboratory de Gran Bretaña. Por tanto, la tecnología clave ya se desarrolla en paralelo entre Europa y Estados Unidos. El desarrollo de los protocolos TCP/IP se hace por Vinton Cerf, en Estados Unidos colaborando estrechamente con Gérard Lelan del grupo francés Cyclades. El caso más interesante es que el world wide web, que es el programa de browser que permite la navegación que hoy practicamos todos, lo creó Tim Berners-Lee, un británico, trabajando en sus horas libres, sin que se lo pidiera nadie, en el CERN de Ginebra. Por otro lado, el desarrollo de Internet en base a redes libertarias comunitarias, que crearon toda clase de nuevas aplicaciones como las conferencias o los boletines o las listas de correo electrónico, no salieron del Departamento de Defensa, salieron de los grupos libertarios que se organizaron a través y en torno a las redes de Internet. Estos grupos eran desde el principio -es decir, desde 1978 y 1980, que es cuando empezó USENET- internacionales y se desarrollaron de forma aún mucho más internacional precisamente en la medida en que Arpanet pertenecía al gobierno norteamericano. El desarrollo de lo que luego sería Internet por su lado libertario, por su lado de base, tenía que ser mucho más internacional, porque dentro del aspecto más central de Internet, Arpanet sólo podía ser norteamericano por las barreras gubernamentales. Sexta lección: desde el principio Internet se autogestiona, de forma informal, por una serie de personalidades que se ocupan del desarrollo de Internet sin que el Gobierno se meta demasiado con ellos. Nadie le dio mucha importancia a Internet y se creó una especie de club aristocrático, meritocrático, que, todavía hoy, ha generado instituciones absolutamente únicas. El gobierno de Internet lo tiene hoy una sociedad de carácter privado apoyada por el Gobierno norteamericano y por gobiernos internacionales pero que es privada, se llama ICANN-por cierto, en su comité ejecutivo hay gente de Barcelona, de la Politécnica-, y que tiene, entre otras cosas, la característica de que elige su consejo de administración ejecutivo por votación global entre cualquier persona que se quiera apuntar a ICANN mediante correo electrónico. En estos momentos están terminando la votación en que 165.000 personas de todas partes del mundo han votado una lista de candidatos abierta. Esta autoridad es la que en principio distribuye los dominios, acuerda los protocolos, etc. Y en fin, la última observación que quiero hacer sobre la historia de Internet es que el acceso a los códigos de Internet, el acceso a los códigos del software que gobierna Internet, es, ha sido y sigue siendo abierto, y esto está en la base de la capacidad de innovación tecnológica constante que se ha desarrollado en Internet. Mencioné antes el TCP/IP, pero recuerden también que UNIX, es un código abierto que permitió el desarrollo de USENET News, la red alternativa de Internet, el world wide web es abierto. Apache, que es el programa de software que hoy en día maneja más de dos terceras partes de los world wide web servidores del mundo, es también un programa de código abierto. Y tal es, obviamente, el caso de Linux, aunque Linux es fundamentalmente para las máquinas UNIX a través de las cuales funciona Internet. Estas reflexiones sobre la historia de Internet me sirven para indicar hasta qué punto es un tipo nuevo de tecnología en su forma de organización. La famosa idea de que Internet es algo incontrolable, algo libertario, etc., está en la tecnología, pero es porque esta tecnología ha sido diseñada, a lo largo de su historia, con esta intención. Es decir, es un instrumento de comunicación libre, creado de forma múltiple por gente, sectores e innovadores que querían que fuera un instrumento de comunicación libre. Creo que, en ese sentido, hay que retener que las tecnologías están producidas por su proceso histórico de constitución, y no simplemente por los diseños originales de la tecnología. 2. La geografía de Internet.
Pasemos ahora al segundo punto de mi exposición. Para seguir un modelo clásico de la enseñanza, como empecé por la historia ahora seguiré con la geografía. ¿Cuál es la geografía de Internet? Internet tiene dos tipos de geografía: la de los usuarios y la de los proveedores de contenido. La geografía de los usuarios hoy día se caracteriza todavía por tener un alto nivel de concentración en el mundo desarrollado. En ese sentido, digamos que las tasas de penetración de Internet se acercan al 50% de la población en Estados Unidos, en Finlandia y en Suecia, están por encima del 30-35% en Gran Bretaña y oscilan entre el 20-25% en Francia y Alemania. Luego está la situación española en torno a un 14%, Cataluña un 16-17%. En todo caso, los países de la OCDE en su conjunto, el promedio de los países ricos, estarían, en estos momentos, en un 25-30%, mientras que, en el conjunto del planeta, está en menos del 3% y, obviamente, si analizamos situaciones como la africana, como la de Asia del sur, está en menos del 1% de la población. En primer lugar, existe una gran disparidad de penetración en el mundo, pero, por otro lado, las tasas de crecimiento en todas partes, con excepción de África subsahariana, son altísimas, lo cual quiere decir que los núcleos centrales, también en el mundo subdesarrollado, estarán conectados dentro de cinco a siete años a Internet. Ahora bien, esa geografía diferencial tiene consecuencias en la medida en que llegar más tarde que los demás genera una disparidad de usos, puesto que como los usuarios son los que definen el tipo de aplicaciones y desarrollo de la tecnología, los que lleguen más tarde tendrán menos que decir en el contenido, en la estructura y en la dinámica de Internet. En lo que se refiere a la geografía de los proveedores de contenido hay un hecho que conviene resaltar. Se suponía que, en principio, las tecnologías de información y de telecomunicación permitirían que cualquiera se pudiera localizar en cualquier lugar y proveer, desde allí, al mundo entero. Lo que se observa empíricamente es lo contrario. Hay una concentración mucho mayor de la industria proveedora de contenidos de Internet, así como de tecnología de Internet, que de cualquier otro tipo de industria y se concentra fundamentalmente en las principales áreas metropolitanas de los principales países del mundo. Uno de mis estudiantes, Matthew Zook, esta terminando su tesis de doctorado, que presenta el primer mapa mundial sistemático de las empresas de contenidos de Internet: según su análisis, estas empresas están totalmente concentradas en las principales áreas metropolitanas. La razón es muy sencilla: precisamente porque la tecnología permite localizarse y distribuir desde cualquier parte, lo esencial para producir contenido en Internet es tener información y conocimiento, lo que se traduce en personas con esa información y ese conocimiento, que están sobre todo concentradas en los grandes centros culturales y grandes áreas metropolitanas del mundo. En el caso español, obviamente Barcelona y Madrid, en este orden, representan más de las tres cuartas partes de las empresas de provisión de contenido de Internet que existen en España, y la tendencia se acentúa. También en el aspecto propiamente geográfico, les recuerdo la relación entre el desarrollo de Internet y las formas de telecomunicación interactiva y el desarrollo de las formas urbanas. Aquí también hay una paradoja aparente: se pensaba que Internet y las tecnologías de información podían contribuir a la desaparición de las ciudades y al hecho de poder trabajar todos desde nuestras montañas, desde nuestros campos, nuestras aldeas. En realidad, estamos en el momento de mayor tasa de urbanización de la historia de la humanidad. Estamos a punto de llegar al 50% de población urbana en el planeta, en el año 2025 estaremos en los dos tercios, y hacia el final del siglo en torno a las tres cuartas partes, o sea, cerca del 80% de la población del planeta estará concentrada en áreas urbanas, y esa concentración urbana se deberá sobre todo a la concentración metropolitana en grandes regiones metropolitanas. Lo que está ocurriendo es la concentración de población en grandes centros de actividad y de emisión de información, y dentro de esos grandes centros, difusión interna en una especie de proceso de extensión espacial porque Internet permite, por un lado, conectar de metrópoli a metrópoli y, dentro de la metrópoli, conectar oficinas, empresas, residencias, servicios, en un área muy grande desde el punto de vista espacial. En concreto, la idea de que íbamos a trabajar todos desde casa está desmentida empíricamente. Internet lo que permite es algo distinto: permite trabajar desde cualquier sitio, no es el teletrabajo lo que se está desarrollando. Para darles datos de California, el lugar más avanzado en ese sentido, si aplicamos la definición de operativa de teletrabajo, vemos que las personas que trabajan al menos tres días por semana en su casa no llegan al 2%, y de ésas, la mitad, sorprendentemente, no tienen ordenador en casa. O sea, que no trabajan por Internet; trabajan por teléfono, porque son los que hacen las llamadas que les molestan a ustedes a la hora de cenar. Lo que Internet permite es trabajar desde casa, y el desarrollo de Internet móvil, el desarrollo de la telefonía móvil en estos momentos, permite trabajar en el transporte, mientras se está de viaje, en el lugar de trabajo, etc. El desarrollo geográfico que permite Internet es la oficina móvil, la oficina portátil, la circulación del individuo siempre conectado a Internet en distintos puntos físicos del espacio. Eso es lo que ocurre y no el teletrabajo, una vez que se desmienten los mitos toflerianos por la observación empírica. Por eso yo nunca hago predicciones, porque siempre nos equivocaríamos y siempre se equivocan los que las hacen. Yo trabajo sobre los datos que hay, que suelen salir por el otro lado, precisamente porque la sociedad toma las tecnologías y las adapta a lo que la sociedad hace. 3. La divisoria digital.
El tercer punto del análisis que les estoy presentando es el relativo a la divisoria digital, es decir, la idea de que Internet está creando un mundo dividido entre los que tienen y los que no tienen Internet. ¿Qué sabemos de esto? Por un lado, es cierto que hay una gran diferencia de conectividad y observamos que aquellas personas que no tienen acceso a Internet tienen una debilidad cada vez más considerable en el mercado de trabajo. Observamos también que los territorios no conectados a Internet pierden competitividad económica internacional y, por consiguiente, son bolsas crecientes de pobreza incapaces de sumarse al nuevo modelo de desarrollo. Pero, por otro lado, lo que también observamos es un desarrollo considerable de la conectividad. Insisto, las tasas de crecimiento de Internet en todas partes son altísimas, y lo que hoy día se llama la divisoria digital, digital divide en Estados Unidos, que es, fundamentalmente, la falta de conectividad en nuestro tipo de sociedades, distinto del Tercer Mundo, está dejando de ser un problema. Los datos que señalaban, por ejemplo, en Estados Unidos, que los negros, los latinos y las mujeres utilizaban mucho menos Internet están cambiando radicalmente. Un estudio, que parece serio, del Jupiter Communications de hace tres meses señala que los siete países altamente desarrollados que ellos analizan sistemáticamente respecto del desarrollo de Internet, entre los que no se encuentra España -Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, Australia, Canadá, etc.-, observó que por primera vez a finales de mayo de este año el número de mujeres usuarias de la red era superior al de hombres. Lo mismo sucede entre los negros y los latinos en Estados Unidos. Entre los universitarios negros y latinos hay la misma tasa de penetración de Internet que entre los no negros y no latinos estudiantes. Obviamente, hay menos negros y latinos en la universidad, pero es un tema de educación más que un tema de discriminación sistemática en términos étnicos. Por tanto, la conectividad como elemento de divisoria social está disminuyendo rapidísimamente. Pero lo que sí se observa en aquellas personas, sobre todo estudiantes, niños, que están conectadas, es que aparece un segundo elemento de división social mucho más importante que la conectividad técnica, y es la capacidad educativa y cultural de utilizar Internet. Una vez que toda la información está en la red, una vez que el conocimiento está en la red, el conocimiento codificado, pero no el conocimiento que se necesita para lo que se quiere hacer, de lo que se trata es de saber dónde está la información, cómo buscarla, cómo procesarla, cómo transformarla en conocimiento específico para lo que se quiere hacer. Esa capacidad de aprender a aprender, esa capacidad de saber qué hacer con lo que se aprende, esa capacidad es socialmente desigual y está ligada al origen social, al origen familiar, al nivel cultural, al nivel de educación. Es ahí donde está, empíricamente hablando, la divisoria digital en estos momentos.4. Internet y la Nueva Economía.
El cuarto punto de mi exposición es el que examina la relación entre Internet y la nueva economía. Lo esencial aquí es que la nueva economía no es la economía de las empresas que producen o diseñan Internet, es la de las empresas que funcionan con y a través de Internet. Ésa es la nueva economía y eso es lo que está ocurriendo en todo el mundo. Es cierto que el desarrollo de los usos de Internet empieza primero en aquellas empresas de alta tecnología y empresas de creación de equipos de Internet y de programas de software que lo aplican a su propia organización, pero, a partir de ahí, se está difundiendo rapidísimamente a todo tipo de empresas, creando un nuevo modelo de organización empresarial. Se habla mucho del comercio electrónico. El comercio electrónico tiene interés, pero se incide demasiado en la idea de la venta del comercio electrónico, el llamado bussines to consumers B2C, la venta a los consumidores. Esto sólo representa el 20% del total de las transacciones electrónicas comerciales en Internet. El 80% son transacciones de empresa a empresa para relaciones comerciales entre las empresas y esto se está acentuando en estos momentos (B2B). Es decir, que el volumen crece y, por tanto, al crecer el volumen global, también crece el número de transacciones hacia los consumidores. El volumen que crece mucho más, en términos absolutos y relativos, es el de relación de empresa a empresa. ¿Qué está ocurriendo? Que casi todo el trabajo interior de empresa, de relación con los proveedores y de relación con los clientes se está haciendo por la red. Es el modelo que yo he desarrollado con el nombre del Modelo Cisco Systems, que es el nombre de la empresa productora del 85% de equipamientos de telecomunicaciones del backbone de Internet en el mundo, de routers y switches (enrutadores y conmutadores) El 90% de las ventas de esta empresa y de sus transacciones se hacen mediante la relación a través de su web de los proveedores de la empresa y los clientes, sin que la empresa haga nada más que poner la ingeniería, poner la web, actualizarlo cada hora, garantizar calidad y organizar la red de proveedores. Es la mayor empresa industrial del mundo, es la segunda empresa de mayor valor de mercado en el mundo, 400.000 millones de dólares, más de cinco veces el valor de General Motors, cuando en realidad sólo cuenta con treinta y cinco mil personas y es una empresa que produce máquinas, ordenadores, pero que solo tiene una fábrica. Es una empresa casi enteramente virtual, aunque tiene oficinas con personas que hacen funcionar la máquina virtual; pero es virtual, no produce nada, pero de lo que hace, se produce el 85% del equipamiento mundial que hace funcionar Internet. Hay muchísimos otros ejemplos. Si les interesa, les puedo contar ejemplos de la mayor empresa de construcción de edificios en San Francisco, WebCor, cuyo centro es también un web site en el que los usuarios se relacionan con los diseñadores, los arquitectos, los constructores, los empleados municipales. Todo esto está en la web y todos los pasos que una empresa de construcción tiene que dar para llevar a cabo una construcción se hacen en la web. Con esa tecnología ha sido capaz de reducir a la mitad el tiempo de producción de un edificio, con un tercio del personal de gestión, limitando los costes en un 50%. Como pueden imaginarse, las otras empresas de construcción están rápidamente pasando a la red. Un ejemplo más cercano sería Zara. Zara es una empresa Internet que en estos momentos -les estoy hablando de la misma Zara donde ustedes compran su ropa- cuenta con 2001 almacenes en el mundo, en treinta y cinco países diferentes. En estos almacenes cada vendedor lleva una pequeña maquinita en la que registra cada compra que se hace con una serie de datos, con los que el director de cada almacén hace un informe semanal, lo pasa por red a la sede central en La Coruña, donde 200 diseñadores procesan por ordenador y determinan las tendencias de mercado, envían directamente a las fabricas que cortan los patrones y producen la ropa. Con este sistema, enteramente basado en la comunicación electrónica, y procesado por Internet Zara ha reducido a dos semanas el tiempo necesario para rediseñar un producto desde el momento en que se decide ponerlo en el mercado en cualquier parte del mundo. El modelo Benetton, que había logrado hacer el ciclo en seis meses, fue arrinconado por GAP, que lo consiguió en dos meses, a partir de una conexión que no era Internet, y Zara lo ha logrado en dos semanas, con lo que está ganando cuotas de mercado rápidamente en todo el mundo y, en este momento, el valor de capitalización de mercado de la empresa matriz de Zara, una empresa familiar, es de 2.000 millones de dólares. Podríamos seguir poniendo ejemplos, pero yo creo que la idea la tienen aquí. Es decir, lo primero que está haciendo Internet en la economía es transformar el modelo de empresa. Lo que fue el fordismo, la gran empresa industrial basada en la producción estándar y en la cadena de montaje, es hoy día la capacidad de funcionar en red, de articular directamente el mercado, insumos y proveedores y organización interna de la empresa on-line en todas las tareas. El segundo cambio que produce Internet o, mejor dicho, la base material sobre la que se produce este cambio es la transformación del funcionamiento del capital. Y aquí también, muy esquemáticamente, la primera transformación es: el centro de la economía global son los mercados financieros globalizados que funcionan mediante conexiones entre ordenadores. Esto no es técnicamente hablando Internet porque no esta basado en los protocolos de Internet, pero es una red de redes de ordenadores, que esta convergiendo rápidamente con la red Internet.. Esta red es lo que subyace, la articulación, la interdependencia y también la volatilidad del mercado global financiero. Segundo: Internet ha permitido el desarrollo vertiginoso de la transacción financiera electrónica, el desarrollo de mercados financieros, mercados bursátiles como el Nasdaq, que son mercados electrónicos, sin un lugar físico en el espacio; el desarrollo de los principales mercados de futuro del mundo como es el mercado suizo-alemán Eurex, que es enteramente electrónico, o Liffe en Londres o Matif En Francia; el desarrollo de redes de ***brokers, de redes de corredores de bolsa como Instinet, que, hoy día, canaliza algunas de las transacciones más importantes del mundo; el desarrollo de empresas de corredores como Charles Schwabb que es mayoritariamente electrónica. En estos momentos el NewYork Stock Exchange, la Bolsa de New York, se planeta la creación de una bolsa de forma mixta, que sea a la vez electrónica, virtual y física. En Europa, en torno al proyecto, hoy aplazado, de fusión entre las bolsas de Frankfurt y de Londres, que prefigura la fusión de las bolsas europeas en uno o dos centros bursátiles, se está planteando la conexión del Nasdaq americano con un equivalente de Frankfurt y un equivalente japonés, con lo que se crearía, por lo tanto, un Nasdaq global, enteramente electrónico. Es decir, los valores de nuestras empresas, de todas las empresas, tendencialmente, se están negociando ya y se van a negociar cada vez más en términos de interacciones electrónicas, puramente electrónicas, no físicas. Esto genera un nuevo tipo de transacción económica, genera una velocidad, una complejidad, una dimensión de mercado mucho mayor, una capacidad de reacción de los inversores casi instantánea y la dependencia de mecanismos de cálculo, de modelos matemáticos predictivos activados a velocidad octoelectrónica mediante conexiones Internet. Esto cambia los mercados financieros, cambia las finanzas mundiales y, por consiguiente, cambia nuestra economía. Un tercer elemento que quería señalar es que la economía Internet está cambiando los métodos de valoración económica. El desarrollo de las empresas de Internet y de las que más innovadoramente se han lanzado por esta vía se basa/sobre todo en la existencia de capital-riesgo que permite financiar ideas antes de que haya producto. Es así como funciona el sistema: un innovador tiene una idea y, generalmente en estos días, articulada no sobre Internet sino a través de lo que se puede hacer con Internet; esta idea la vende a una empresa de capital-riesgo que proporciona los fondos iniciales para empezar a arrancar; con ese capital-riesgo se compra talento y se instala Internet; con eso se empieza a producir algo, pero no mucho, desde luego no ganancias, con lo cual se sale en oferta pública y el mercado lo valoriza o no lo valoriza. Cuando no lo valoriza, la empresa desaparece y se vuelve a intentar; cuando lo valoriza, con esa valorización de mercado que no se produce en torno a beneficios sino a una promesa, entonces es cuando realmente hay recursos para pasar de esa promesa de innovación a una innovación material, a una producción material que vuelve a salir al mercado, que vuelve a generar valor. Es decir, se crea valor a partir de la innovación en base a la valorización del mercado de las iniciativas que se desarrollan en términos de empresa. Hemos pasado a una economía en la que la expectativa de generación de beneficios a través de la empresa es reemplazada por la expectativa de generación de nuevo valor en el mercado financiero. Y eso depende fundamentalmente de la capacidad de relación con ese cálculo de las empresas Internet. Es decir, el ejemplo de la industria Internet está siendo en estos momentos seguido en el conjunto de las otras ramas industriales. Eso genera una gran volatilidad financiera, pero al mismo tiempo genera también un extraordinario aumento de riqueza y de productividad. Hay empresas sobrevaluadas, otras menos, pero, en realidad, la tendencia es ascendente, los ciclos económicos van a seguir; en cualquier caso, recuerden que, por mucho que hayan caído los valores tecnológicos, el Nasdaq está todavía un 35% por encima de su valor de hace doce meses, cuando el Dow Jones, el índice equivalente de la economía tradicional, está a un -1,2% para el mismo periodo. Es decir, la capacidad de creación de valor en base a un nuevo modelo de anticipación de expectativas ha salido también de la economía Internet. 5. La sociabilidad en Internet.
Permítanme cambiar de tercio rápidamente para entrar en quinto punto de mi conferencia, que es el tema más cargado ideológicamente del análisis de Internet, el tema de la sociabilidad en Internet, de la interacción social o individual en Internet o el tema de las comunidades virtuales de Internet. Como saben, este tema está dominado por las fantasías de los futurólogos y de los periodistas no bien informados, aunque hay periodistas muy bien informados. Aquí se ha hablado de que Internet aliena, aísla, lleva a la depresión, al suicido, a toda clase de cosas horribles, o bien, por el contrario, que Internet es un mundo extraordinario, de libertad, de desarrollo, en el que todo el mundo se quiere, en el que todo el mundo está en comunidad. ¿Qué sabemos empíricamente de esto? Sabemos bastantes cosas. Sabemos, por ejemplo, por un estudio que acaba de hacer British Telecom, un gran estudio de observación realizado a lo largo de un año en una serie de hogares en los que se utilizaba Internet, que no cambia nada. Es decir, que la gente que hacía lo que hacía, lo sigue haciendo con Internet y a los que les iba bien, les va mucho mejor, y a los que les iba mal, les va igual de mal; el que tenía amigos, los tiene también en Internet y, quien no los tenía, tampoco los tiene con Internet. Es un estudio intelectualmente muy conservador, pero lo cito y les doy la referencia porque es un estudio muy espectacular. Se llama Aquí no pasa nada. Pero sí que pasa. Internet es un instrumento que desarrolla pero no cambia los comportamientos, sino que los comportamientos se apropian de Internet y, por tanto, se amplifican y se potencian a partir de lo que son. Esto no significa que Internet no sea importante, quiere decir que no es Internet lo que cambia el comportamiento, sino que es el comportamiento el que cambia Internet. Estudios más de tipo panel, como los que realiza el principal investigador de sociología empírica de las comunidades de Internet, Barry Wellman, de la Universidad de Toronto muestran la realidad de la vida social en Internet. He aqui lo que senalan sus resultados: en primer lugar, las comunidades virtuales en Internet también son comunidades, es decir, generan sociabilidad, generan relaciones y redes de relaciones humanas, pero no son las mismas comunidades que las comunidades físicas. Esto puede parecer una verdad de perogrullo, pero había que investigarlo y mostrarlo. Las comunidades físicas tienen unas determinadas relaciones y las comunidades virtuales tienen otro tipo de lógica y otro tipo de relaciones. ¿Qué tipo de relaciones? ¿Cuál es la lógica específica de la sociabilidad on line? Lo más interesante es la idea de que son comunidades personales, comunidades de personas basadas en los intereses individuales y en las afinidades y valores de las personas. Es decir, en la medida en que se desarrollan en nuestras sociedades proyectos individuales, proyectos de dar sentido a la vida a partir de lo que yo soy y quiero ser, Internet permite esa conexión saltando por encima de los límites físicos de lo cotidiano, tanto en el lugar de residencia como en el lugar de trabajo y genera, por tanto, redes de afinidades. Por ejemplo, las investigaciones en Canadá y en Estados Unidos mostraron que, aparte de Internet, los individuos tenían normalmente, como término medio, no más de seis lazos íntimos de relación fuera de la familia y, al mismo tiempo, cientos de lazos débiles. Parece que es una cosa que en los últimos diez años se ha mantenido como establecida. Entonces, lo que ocurre es que Internet es apta para desarrollar lazos débiles, para crear lazos débiles, pero no es apta para crear lazos fuertes, como media, y es excelente para continuar y reforzar los lazos fuertes que existen a partir de relación física. En fin, en esto, que parece también bastante lógico, lo que me importa es que viene avalado empíricamente por la síntesis de los estudios que se han desarrollado. En este sentido, la tendencia que se está desarrollando es hacia la disminución de la sociabilidad de base comunitaria física tradicional. Hay una tendencia hacia la disminución de la sociabilidad basada en el barrio. Hay un declive de la vida social dentro del trabajo, en general, en el mundo. Lo que está ocurriendo es que la sociabilidad se está transformando mediante lo que algunos llaman la privatización de la sociabilidad, que es la sociabilidad entre personas que construyen lazos electivos, que no son los que trabajan o viven en un mismo lugar, que coinciden físicamente, sino personas que se buscan: yo quiero encontrar a alguien a quien le guste salir en bicicleta conmigo, pero hay que buscarlo primero. Por ejemplo, ¿cómo crear un club ciclista? o ¿cómo crear un club de gente que se interese por la espeleología? Esta formación de redes personales es lo que Internet permite desarrollar mucho más fuertemente. Cuando Wellman intentó medir qué influencia tenía Internet sobre las otras sociabilidades, encontró algo que contradice los mitos sobre Internet. Es lo que el llama "cuanto más, más", es decir, cuánto más red social física se tiene, más se utiliza Internet; cuanto más se utiliza Internet, más se refuerza la red física que se tiene. Es decir, hay personas y grupos de fuerte sociabilidad en los que es correlativa la sociabilidad real y la virtual. Y hay personas de débil sociabilidad, en las que también es correlativa la débil sociabilidad real y virtual. Lo que ocurre es que, en casos de débil sociabilidad real, hay algunos efectos compensatorios a través de Internet; es decir, se utiliza Internet para salir del aislamiento relativamente. Lo que algunos estudios hacen es medir esta correlación y constatan que se trata de personas que utilizan mucho Internet, que están aisladas socialmente, por tanto Internet aísla. El proceso de causalidad es distinto, Internet se utiliza como medio para aquellas personas aisladas, pero fundamentalmente hay un efecto acumulativo entre sociabilidad real y sociabilidad física, porque la virtual también es real, y sociabilidad virtual. La otra serie de estudios, como los realizados por Marcia Lipman, en Berkeley, que ha estudiado cientos de comunidades virtuales, señalan otro dato fundamental, y es que las comunidades virtuales son tanto más exitosas, cuanto más están ligadas a tareas, a hacer cosas o a perseguir intereses comunes juntos. La idea de que Internet es un lugar donde la gente habla de cualquier tontería, se cuentan chismes etc., es absolutamente superficial. Esto es extremadamente minoritario, no mucha gente tiene tiempo de hacerlo. Lo que ocurre es que estas historias de las identidades falsas, de que la gente se disfraza de cualquier cosa, de que se cuentan lo que no son, hacen las delicias de los sociólogos posmodernos. Es verdad que esto existe, pero se da sobre todo en los adolescentes ¿Y qué hacen los adolescentes, en general? Inventarse identidades, experimentar identidades, pasarse ratos de cháchara sobre cualquier cosa, siempre que pueden, crear una contracultura propia de experimentación identitaria. Y esto también lo hacen en Internet. Pero, estudiando a través del conjunto de la sociedad, fuera de los mecanismos de adolescentes, lo que se observa es, más bien, que el Internet instrumental, es decir, la utilización de Internet para desarrollar tareas políticas o personales, o de intereses concretos, es lo que realmente genera los niveles de interacción más fuertes. Por tanto, más que ver la emergencia de una nueva sociedad, totalmente on line, lo que vemos es la apropiación de Internet por redes sociales, por formas de organización del trabajo, por tareas, al mismo tiempo que muchos lazos débiles, que serían demasiado complicados de mantener off line, se pueden establecer on line. Por ejemplo, uno de los elementos más interesantes en esto es el desarrollo de organizaciones de interayuda entre las personas mayores: el Seniornet en Estados Unidos es una de las redes más populares de información, de ayuda, de solidaridad, de reforzamiento de una vivencia compartida, etc. O las redes de información religiosa y de compartir valores religiosos. O las redes de movilización social. 6. Los movimientos sociales en Internet.
Y aquí paso al sexto punto de lo que sabemos de Internet: su relación con los movimientos sociales. Lo que sabemos es algo ya bastante analizado en los medios de comunicación: la mayor parte de movimientos sociales y políticos del mundo de todas las tendencias utilizan Internet como una forma privilegiada de acción y de organización. Esto simplemente quiere decir que Internet es un instrumento. Pero, ¿qué es lo específico?, ¿qué le confiere especificidad a la movilización social a partir del hecho de que se haga por Internet? Bien, hay tres rasgos que son fundamentales en la interacción entre Internet y los movimientos sociales. El primero es que asistimos en la sociedad, fuera de Internet, a una crisis de las organizaciones tradicionales estructuradas, consolidadas, tipo partidos, tipo asociaciones de orientación directamente política, y además se produce la emergencia de actores sociales, fundamentalmente a partir de coaliciones específicas sobre objetivos concretos: vamos a salvar a las ballenas, vamos a defender tal barrio, vamos a proponer nuevos derechos humanos en el mundo, vamos a defender los derechos de la mujer, pero no con una asociación, sino con campañas concretas. Es decir, en general, en la sociedad hay un salto de los movimientos sociales organizados a los movimientos sociales en red en base a coaliciones que se constituyen en torno a valores y proyectos. Internet es la estructura organizativa y el instrumento de comunicación que permite la flexibilidad y la temporalidad de la movilización, pero manteniendo al mismo tiempo un carácter de coordinación y una capacidad de enfoque de esa movilización. Segundo rasgo: los movimientos sociales en nuestra sociedad se desarrollan, cada vez más, en torno a códigos culturales, a valores. Hay movimientos reivindicativos tradicionales, pero los movimientos más importantes -medio ambiente, ecologismo, mujeres, derechos humanos- son movimientos de valores; por lo tanto, son movimientos que dependen sobre todo de la capacidad de comunicación y de la capacidad de llevar a cabo un reclutamiento de apoyos y de estímulos mediante esa llamada a los valores, a los principios y a las ideas. Son movimientos de ideas y de valores. Pues bien, Internet es fundamental porque se puede lanzar el mensaje como éste: "aquí estoy, éste es mi manifiesto, ¿quién está de acuerdo conmigo?, y ¿qué podemos hacer?" La transmisión instantánea de ideas en un marco muy amplio permite la coalición y la agregación en torno a valores. En este sentido, una de las ideas más falsas sobre Internet es la idea del famoso cómic publicado en el New Yorker de hace muchos años de dos perros en un ordenador en el que uno le dice al otro: "Ves, en Internet nadie sabe qué eres un perro". Pues miren, sí. En Internet se sabe qué es un perro, porque si usted quiere organizar a los perros en Internet y se presenta como gato, va a organizar a los gatos. Con lo cual, la bandera de organización, de comunicación, de afirmación de un cierto valor tiene que ser firmada en términos de lo que se quiere ser, porque los movimientos sociales que se constituyen, se constituyen en torno a lo que dicen que son, no se constituyen de forma manipulada, atrayendo a alguien para lo que no es. Eso puede ser una manipulación, pero, en general, las manipulaciones no suelen prosperar. El tercer rasgo específico de los movimientos sociales es que, cada vez más, el poder funciona en redes globales y la gente tiene su vivencia y se construye sus valores, sus trincheras de resistencia y de alternativa en sociedades locales. El gran problema que se plantea es cómo, desde lo local, se puede controlar lo global, cómo desde mi vivencia y mi relación con mi mundo local, que es donde yo estoy, donde yo vivo, puedo oponerme a la globalización, a la destrucción del medio ambiente, a la masacre del Tercer Mundo en términos económicos. ¿Cómo se puede hacer esto? Pues bien, Internet permite la articulación de los proyectos alternativos locales mediante protestas globales, que acaban aterrizando en algún lugar, por ejemplo, en Seattle, Washington, Praga, etc., pero que se constituyen, se organizan y se desarrollan a partir de la conexión Internet, es decir, conexión global, de movimientos locales y de vivencias locales. Internet es la conexión global-local, que es la nueva forma de control y de movilización social en nuestra sociedad. 7. La relación directa de Internet con la actividad política.
El séptimo punto de mi conferencia: Internet también tiene una relación directa con la actividad política organizada, tanto a nivel de partidos, como a nivel de gobiernos de distintos tipos. Aquí hay toda clase de proyectos, de ideas. En principio, Internet podría ser un instrumento de participación ciudadana extraordinario, podría ser un instrumento de información de la clase política, de los gobiernos y de los partidos a los ciudadanos en su conjunto y de relación interactiva. Podría ser un ágora política y sobre esto escriben todos los futuristas. Ahora bien, en la práctica, hay algunas experiencias interesantes de democracia local, curiosamente local, como la Digital City, la ciudad digital de Amsterdam (hoy en seria crisis), las redes ciudadanas de Seattle, el programa Iperbole en Bolonia (también en declive en este momento); pero en general, lo que se observa es que los gobiernos, las administraciones, los partidos políticos han confundido Internet con un tablón de anuncios. En general, se limitan a exponer la información: aquí tienen nuestra información para que se entere de lo que hacemos y así me ahorra trabajo o, si lo desea, dígame su opinión. Lo que sucede es que no se sabe qué pasa con esa opinión. En general, hay escasísimos ejemplos de práctica interactiva cotidiana del sistema político con los ciudadanos. Por tanto, una de las fronteras de investigación que yo quisiera desarrollar sobre Internet es de qué manera Internet puede permitir la desburocratización de la política y superar la crisis de legitimidad de los gobiernos que se produce en todo el mundo, a partir de/ una mayor participación ciudadana permanente, interactiva, y a una información constante de doble vía. En realidad, lo que se observa es que esto no se produce. Hay un libro interesante que acaba de publicarse sobre las relaciones de Internet y algunos sistemas parlamentarios que muestra, a partir de estudios empíricos, que en realidad todos los parlamentos tienen web site, todos los partidos tienen Internet en todos los países desarrollados, pero son vías, insisto, unidireccionales de información, para captar la opinión, para convertir simplemente a los ciudadanos en votantes potenciales y para que los partidos obtengan la información para saber cómo ajustar su publicidad. Yo diría que, en este sentido, el problema no es de Internet. El problema es del sistema político y, una vez más, tenemos un leitmotiv de la conferencia que les estoy intentando transmitir, que es la idea de que la sociedad modela a Internet, y no al contrario. Allí donde hay una movilización social, Internet se convierte en un instrumento dinámico de cambio social; allí donde hay burocratización política y política estrictamente mediática de representación ciudadana, Internet es simplemente un tablón de anuncios. Hay que cambiar la política para cambiar Internet y, entonces, el uso político de Internet puede revertir en un cambio de la política en sí misma. 8. La privacidad en Internet.
Muchos debates sobre Internet en estos momentos plantean la idea del efecto de Internet sobre la privacidad y sobre la capacidad de control de nuestra vida íntima a través de Internet. Aquí hay dos elementos: la relación gobiernos-ciudadanos y la relación privacidad-Internet. En la relación gobiernos-ciudadanos, hay algo que pone muy nerviosos a los gobiernos y es que, realmente, no pueden controlar Internet. Hay muchas razones, pero una mucho más decisiva que las demás. Podemos argumentar si técnicamente se puede o no se puede. Parece que no es tan fácil como algunos pensaban y, para demostrarlo, siempre se cita el caso de Singapur. Acabo de recibir una ponencia de los sociólogos de Singapur que estudian Internet que muestra, empíricamente, la incapacidad del Gobierno de Singapur para controlar Internet en este momento, debido a que, por razones económicas y financieras, se han tenido que abrir al exterior. Naturalmente, China, Singapur y otros muchos países quisieran utilizar Internet para los negocios y no suprimir para la libre expresión ciudadana. En Singapur parece que ya no les funciona ese control. En China les funciona porque, aunque no controlan la difusión de información en Internet, luego pueden buscar a la persona que ha recibido o difundido la información y llevarla a la cárcel, lo que es otra forma de control. Pero, Internet como tal, parece difícil de controlar. En cambio, la razón fundamental no es solamente técnica, sino que es una razón institucional: en Estados Unidos no se puede hacer, porque hay varias decisiones de los tribunales federales y en particular, la que eliminó el Acta de Decencia en la comunicación que Clinton presentó en 1995 para censurar Internet argumentando la pornografía infantil. El Tribunal Supremo de Estados Unidos, de hecho la Corte Federal, que luego fue refrendada por el Tribunal Supremo, declaró que es cierto que en Internet hay toda clase de problemas, es cierto que en Internet la libre expresión conduce a excesos, es cierto que Internet es el caos de la expresión. Pero, añade textualmente: "los ciudadanos tienen un derecho constitucional al caos". Yo creo que la idea de un derecho constitucional al caos es profundamente innovadora y hace que, a partir de ese momento, en la medida en que Internet es una red global, al no haber control en Estados Unidos, se busca cualquier circuito para sortear el obstáculo y poder expresarse. Recuerden que Internet está diseñada técnicamente para interpretar cualquier censura como un obstáculo técnico y reconfigurar la vía de transmisión. Además del hecho de que los gobiernos no controlen Internet -la única forma de hacerlo sería desenchufarlo, como hace Irán, Afganistán, aunque ya veremos qué pasa con el Internet móvil-, de lo que la gente se está dando cuenta es de que hay un problema mucho más profundo que el control de los gobiernos sobre la libertad de expresión, y es la desaparición de la privacidad a través de un mundo en el que vivimos conectados a la red. Scott McNealy, que es un gran empresario de Silicon Valley, el presidente de Sun Microsystems el año pasado, para que no le molestaran más con este tema, hizo una declaración espectacular con la que yo y la mayoría de gente coincidimos: "¿Privacidad en Internet? Olvídese de eso. Usted ya ha perdido su privacidad para siempre". ¿Qué significa eso? Significa que cualquier cosa que hagamos en la red se puede detectar electrónicamente. El problema es quién está interesado, cómo, cuándo, de qué manera, cómo se hace, etc. Pero existe la posibilidad de hacerlo. El FBI lo puede hacer en estos momentos, ya que ha desarrollado un nuevo programa, Carnivore, evidentemente con autorización judicial, pero ya se sabe. Esto lo puede hacer cualquier tipo de empresa que disponga del famoso cookie en su programa; es decir, en este momento, si una persona no quiere dar su dirección y sus características a empresas que comercializan con este tema, tiene que hacer una verdadera investigación, hacer toda clase de clics, salir de toda clase de servicios, y prácticamente aislarse. En Estados Unidos ya existen empresas que empiezan a comercializar la política. Hay una empresa que se llama Aristotle que ha desarrollado este sistema, Aristotle, para la campaña presidencial actual a partir de informaciones obtenidas en numerosos bancos de datos comerciales, ha elaborado perfiles de personalidad y los ha cruzado con patrones de voto geográficos a niveles muy pequeños, de barrio, y ha establecido la tendencia de voto potencial para ciento cincuenta y seis millones de ciudadanos estadounidenses y lo está vendiendo a los distintos candidatos. Igualdad de oportunidades. Cualquiera que pague se lo lleva. No es el espionaje de un partido contra otro: es comerciar con la intimidad política de cada uno de ellos. La Unión Europea tiene una política mucho más estricta de protección de la privacidad, pero, sin entrar demasiado en los detalles, la capacidad tecnológica de la legislación europea es muy débil. Hay muchas formas de escaparse de esa legislación. Pero, por ejemplo, a Yahoo o America On Line, fuera de sus redes europeas, no los controla la legislación europea y, aunque usted sea europeo, está conectado a una red global. Y si cualquier empresa, cualquier portal de este tipo, dispone de la información, puede vendérsela a cualquier empresa europea. El hecho de estar en una red global quiere decir que no hay privacidad. Éste es uno de los aspectos más importantes. Les recomiendo la lectura de un libro de Lessig sobre este tema que se llama Code. Lessig, en ese libro, ha planteado una cuestión fundamental en que la privacidad aparece como esencial, y es el debate sobre la capacidad de encriptado. El encriptado permitiría que cada persona pudiera determinar su código. El encriptado es simplemente un código que se autoconstruye y para el que no existe una capacidad tecnológica de desencriptado con métodos normales; sólo podrían hacerlo los servicios secretos, trabajando con ordenadores durante mucho tiempo. Lo que ocurre es que el encriptado está prohibido por los gobiernos, también en Estados Unidos, con el argumento de que los traficantes de drogas y otras gentes de mal vivir lo podrían utilizar para hacer sus negocios por Internet. Pero, de todas formas, ya hacen sus negocios por Internet y se comunican de otras mil formas. Pero este encriptado sería realmente un sistema que permitiría a las personas guardar su información y que ésta no pudiera ser interferida. La batalla del encriptado es, en estos momentos, la batalla de la privacidad. 9. Internet y los Medios de Comunicacion.
Un último tema antes de concluir, la relación entre Internet y la transformación de la comunicación a través de los medios de comunicación. Internet está transformado radicalmente los medios de comunicación, pero no por la convergencia de Internet y la televisión en un mismo medio tecnológico, la famosa caja que tendrá usted encima de su televisor y que llega a todos, lo que se llama la Web TV. Lo que realmente existe es un mueble que dispone al mismo tiempo de Internet y de televisión, pero son dos sistemas. Aunque se puede transmitir televisión por Internet tecnológicamente, no es muy interesante, no es muy efectivo y, sobre todo, si se pretendiera transmitir de verdad la televisión que tenemos, la masa de televisión por Internet, no habría capacidad de banda previsible en los próximos veinte años para hacerlo en ningún país, ni siquiera en Estados Unidos. Es decir, la capacidad de banda de transmisión para transmitir el enorme volumen que representaría toda la televisión que se transmite hoy día simplemente es impensable, carísimo e ineficaz. ¿Quién tiene la manía de recibir exactamente a través del mismo canal televisión e Internet? No tiene ningún sentido. En cambio, lo que Internet sí está haciendo es convertirse en el corazón de articulación de los distintos medios, de los multimedia. Es decir, de ser el sistema operativo que permite interactuar y canalizar la información de qué pasa, dónde pasa, qué podemos ver, qué no podemos ver y ser, por tanto, el sistema conector interactivo del conjunto del sistema multimedia. Esto es lo que Internet está configurando. Está también cambiando los medios de comunicación y, en particular, contra lo que la gente cree, los medios de comunicación escritos. ¿En qué sentido? Bueno, el modelo futuro ya está aquí, como casi todos los llamados modelos futuros. Es el modelo de utilización de Internet en los medios de comunicación que se emplea en el grupo Chicago Tribune, que acaba de comprar Los Angeles Times. La sala de redacción del Chicago Tribune, que está siendo estudiada por uno de mis estudiantes, consiste en una sala totalmente integrada en Internet en la que los periodistas procesan información en tiempo real y de ahí sale hacia el Chicago Tribune, Los Angeles Times, otros periódicos en Estados Unidos, una serie de cadenas de radio y varias estaciones de televisión. ¿Qué tiene de original esto? Esa información llega en tiempo real y se continúa procesando en tiempo real; es decir, es un medio de comunicación masivo, continuo e interactivo al que pueden acceder distintos usuarios planteando preguntas, criticando, debatiendo. Toda esa información llega a los periodistas, que van siendo reemplazados por otros periodistas en la misma sala de prensa, que continúan procesando de forma ininterrumpida esa información. Eso ya existe y es el modelo que rápidamente está siendo adoptado por los grandes grupos multimedia y de prensa. Junto a eso, Internet está revolucionando la comunicación por su capacidad de cortocircuitar los grandes medios de comunicación. El hecho de que sea una comunicación horizontal, de ciudadano a ciudadano, quiere decir que yo puedo crear mi propio sistema de comunicación en Internet, puedo decir lo que quiera, puedo comunicarlo. Por primera vez hay una capacidad de comunicación masiva no mediatizada por los medios de comunicación de masas. Ahí se plantea el problema de credibilidad. ¿Cómo entonces se puede creer uno lo que aparece en Internet? El año pasado, en el congreso de editores de periódicos norteamericanos estaban aterrorizados porque había una serie de empresarios de Silicon Valley que decían que se acaban los periódicos: el New York Times desaparece, todo será on line. Mi posición en ese momento era: habrá periódico on line, el mismo periódico o algo distinto on line, por televisión, por radio, y en papel, en distintos formatos para distintos momentos de utilización y distintos contextos de utilización. Pero el problema esencial, cuando todo está en Internet, es de credibilidad, y es ahí donde los medios de comunicación siguen teniendo un papel esencial, ya que la gente tiende a dar mayor credibilidad a La Vanguardia, al New York Times, a El País o a El Periódico de Cataluña que a lo que Manuel Castells pueda poner en la red en un momento determinado. En ese sentido, el brand name, la etiqueta de veracidad, sigue siendo importante, a condición de que esa etiqueta se respete, con lo cual la credibilidad de un medio de comunicación se convierte en su única forma de supervivencia en un mundo de interacción y de información generalizada. 10. Conclusión: La sociedad red.
En conclusión, Internet es la sociedad, expresa los procesos sociales, los intereses sociales, los valores sociales, las instituciones sociales. ¿Cuál es, pues, la especificidad de Internet, si es la sociedad? La especificidad es que es constituye la base material y tecnológica de la sociedad red, es la infraestructura tecnológica y el medio organizativo que permite el desarrollo de una serie de nuevas formas de relación social que no tienen su origen Internet, que son fruto de una serie de cambios históricos pero que no podrían desarrollarse sin Internet. Esa sociedad red es la sociedad que yo analizo como una sociedad cuya estructura social está construida en torno a redes de información a partir de la tecnología de información microelectrónica estructurada en Internet. Pero Internet en ese sentido no es simplemente una tecnología; es el medio de comunicación que constituye la forma organizativa de nuestras sociedades, es el equivalente a lo que fue la factoría en la era industrial o la gran corporación en la era industrial. Internet es el corazón de un nuevo paradigma sociotécnico que constituye en realidad la base material de nuestras vidas y de nuestras formas de relación, de trabajo y de comunicación. Lo que hace Internet es procesar la virtualidad y transformarla en nuestra realidad, constituyendo la sociedad red, que es la sociedad en que vivimos. Moltes gràcies, amic Castells, per la magnífica conferència. Poques altres conferències i conferenciants hauríem pogut tenir per a inaugurar d'una manera tan bonica, amb tanta qualitat, amb tanta categoria i amb tant d'interès el nou doctorat sobre la societat de la informació que inaugura avui i posa en marxa aquesta universitat. Ens ha fet una exposició de teoria i una visió pràctica. Per cert, parlant de la pràctica, al començament el professor Castells ha esmentat una frase meva que diu que va sentir: "no hi ha res més pràctic que una bona teoria". Però no és meva, jo la vaig sentir, era d'un professor que vaig tenir. Però també recordo que en vaig sentir una altra, que a mi m'impacta molt més i que lliga molt amb la manera de ser universitària, i era la següent, també d'un professor: "si la realitat no coincideix amb la teoria, pitjor per a la realitat". En tot cas, hem vist tots els impactes socials, culturals, de divisió… He dit abans que ha estat una exposició assenyada perquè, per exemple, el tema, que a vegades és molt demagògic i aliena tothom, que és el de la divisió digital l'ha tractat amb un sentit comú extraordinari, com tots ells.

Tecnologias de la Comunicacion y Sociedad

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Thursday, January 12, 2006

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